sábado, 14 de diciembre de 2013

VIVIR EN LA GRACIA Y NO EN LA LEY

14 de diciembre de 2013


VIVIR EN LA GRACIA

Y NO EN LA LEY
                                                                                                                    
 
INTRODUCCIÓN:

A los seres humanos les corresponde el honor de haber sido creados a “imagen de Dios” pero al separarse de El por el pecado, la humanidad eligió para sí un camino de muerte. En el origen de esta rebeldía esta la pretensión de “ser igual a Dios”, es decir, en vez de ordenar todas sus acciones de acuerdo con la voluntad divina, el primer hombre y la primera mujer se constituyeron a sí mismos en norma última de sus decisiones, usurpando el lugar que le corresponde exclusivamente a Dios.

El pecado rompió los lazos de amistad con su creador y así entraron en el mundo el sufrimiento y la muerte. A su vez, la pérdida de la amistad divina trajo como consecuencia la ruptura entre Dios y el hombre, entre el hombre y la mujer Y entre la especie humana y el resto de la creación.
El pecado prolifera, se diversifica y se extiende cada vez más a medida que aumenta la humanidad. Pero el pecado y el castigo no tienen la última palabra, porque Dios reconstruye misericordiosamente lo que la soberbia humana había destruido.
 
El designio divino de salvación comienza humildemente con un solo hombre, Abraham y su familia; pero desde el comienzo su destino tiene un carácter universal, porque la elección de Abraham redundará al fin en beneficio de todas las naciones:

Con tus descendientes voy a formar una gran nación...

por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo”.

       
(Génesis 12: 2-3; 13: 14-17; 15: 5; 22: 17-18).

Todo el ceremonial religioso, el culto levítico que Dios estableció en su Pueblo, como dice la Carta a los Hebreos, era solamente la sombra de los bienes venideros, en tanto que los sacrificios ofrecidos sobre el altar constituían el tipo del gran sacrificio de la cruz.


Los diversos sacrificios eran figuras, por así decirlo, de la muerte de Jesús en la Cruz, en donde Él, que no tenía pecado sufrió la ira de Dios en nuestro lugar para que pudiésemos ser salvados de nuestra culpa.
 
Los sacerdotes levíticos prefiguraban el servicio fiel de Cristo al efectuar la reconciliación por los pecados del pueblo.
Las leyes de la limpieza y purificación debían constituirse en recuerdos perpetuos del arrepentimiento y separación de la impureza, que debe caracterizar a los redimidos, es decir al cristiano.

El sacrificio del Día de la Expiación era una proclamación del perdón de Dios para aquellos que en un futuro se humillarían delante de Cristo y se entregarían fielmente a Él.
 
Pero... ¿Qué es la Ley? y ¿Qué significaba para Israel?

La Ley es una norma de conducta dictada por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados. Se impone exteriormente en forma de reglas, estatutos, etc.

En el pueblo de Israel la ley era al hombre como la plomada a una pared.
 
El albañil colocaba la plomada para ver si la pared estaba derecha o torcida y la Ley servía para comprobar el grado de pecado que había en el hombre. Cuando el hombre se reflejaba en la Ley podía comprobar si estaba haciendo lo correcto o no.

Es Israel el único pueblo que va a gozar de una Ley perfecta e idónea para hacer la voluntad de Dios y gozar así de las bendiciones que durante tanto tiempo el hombre había perdido. Estas bendiciones no eran magia, sino la consecuencia de la fe y la obediencia a sus mandatos. La Incredulidad y la desobediencia provocaban el juicio de Dios.
 
En Deuteronomio 28: 1-2 y 15 Dios dice así:

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
 
Lista de Bendiciones: Exaltación, Salud, Fecundidad, Prosperidad, Victoria y Favor de Dios.

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán."

 
Lista de Maldiciones: Humillación, sequedad, esterilidad, enfermedades físicas y mentales, familias rotas, Pobreza, derrota, fracaso, opresión y desfavor de Dios.

 
Si el Señor solo le hubiera dado a su pueblo la Ley, este no hubiera aguantado ni el primer asalto. El conocer la Ley no garantiza que puedas cumplirla, en realidad, Dios sabía que esto era imposible, y es por ello que les da también todos los ritos y sacrificios.

 
¿Qué representaban y para que servían los sacrificios?

 
Ningún hombre podía presentarse delante de Dios y justificarse a sí mismo sin que el juicio de Dios cayera sobre él y lo destruyese. Todos habían sido destituidos de la Gloria de Dios. Solo Cristo, a través de su bautismo y muerte en la Cruz podría justificarnos, pero aún no había venido en carne, por lo que Jehová por medio de sacrificios de animales que simbolizaban la muerte de Jesús, proporcionaba al pueblo un medio por el cual este se podía acercar a Dios sin ser destruido y al mismo tiempo ser justificado y perdonado cuando quebrantaba la Ley.

 
Lo que descubrimos aquí, es que La Ley y la Gracia siempre han ido unidas.

 
Ahora nos trasladaremos en el tiempo al Nuevo Testamento y vemos a Jesús hablando en el Evangelio de Juan 10: 27–28

 
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.


La relación que existe entre lo que habla Jehová en el libro de Deuteronomio y Jesús en el Evangelio de Juan es que en los dos casos encontramos los mismos requisitos básicos para recibir bendición:
 
  • Escuchar la voz de Dios
  • Y obedecerle

En el Antiguo Testamento la Ley fue esculpida sobre piedra e impuesta al pueblo desde fuera, era conservada como testimonio dentro del Arca en el Lugar Santísimo (en el mismo corazón de Dios), y solo se podía llegar allí por medio del derramamiento de sangre de animales sacrificados.

 
Ahora en el Nuevo Testamento y a través de la muerte de Cristo Dios hace un nuevo pacto con su pueblo:

 
Hebreos 10: 16 - 25 (La Biblia de las Américas)


ESTE ES EL PACTO QUE HARÉ CON ELLOS DESPUÉS DE AQUELLOS DÍAS DICE  EL SEÑOR: PONDRÉ MIS LEYES EN SU CORAZÓN, Y EN SU MENTE LAS ESCRIBIRÉ, añade: Y NUNCA MÁS ME ACORDARÉ DE SUS PECADOS E INIQUIDADES. Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado. Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.”
 
 
Un nuevo pacto. Un Pacto de Gracia donde la Ley no es impuesta desde fuera sino en el corazón del creyente. Un pacto donde ya no es necesario recurrir a los sacrificios para ser perdonados, sino que con la muerte de Cristo, nuestro pecado ha sido llevado también a la Cruz y ahora Su Espíritu ha hecho morada en nosotros. Un pacto donde Cristo por su misericordia llega donde nuestra debilidad e impotencia no puede, satisfaciendo así la necesidad de justicia que Dios demanda de nosotros.
 
Sin embargo, aunque en teoría sabemos todo esto, hay muchos interrogantes en la vida del creyente con relación a la obediencia, la Gracia y las bendiciones de Dios. A veces nos surgen preguntas como por ejemplo:

¿Porqué si somos hijos se Dios nuestra vida espiritual no goza de las bendiciones que Él nos promete en su Palabra?
¿Si hacemos todo lo que nos dicen, e intentamos obedecer al máximo a Dios como es que no recibimos nada y otros  sin hacer nada parece que lo tienen todo?
¿Porqué si vivimos bajo el pacto de la Gracia donde se supone que Cristo llega donde nosotros no llegamos, nos sentimos tan agotados, frustrados y derrotados espiritualmente?
¿Porqué si estamos bajo la Gracia, sentimos el peso de la Ley sobre nuestra vida y continuamente nos vemos obligados a vivir una vida cristiana basada en nuestras  fuerzas?
¿Es posible que estemos engañados y en vez de vivir conforme a la Gracia estemos viviendo todavía en la Ley?
Y si es así ¿Qué podemos hacer?
 

No es fácil dar respuesta a estas preguntas pero voy a intentar de la manera más clara y sencilla exponer lo que Dios me ha enseñado a través de la experiencia personal y que probablemente  pueda ser de utilidad también para ti.


ENSEÑANZAS APRENDIDAS EN MI CAMINAR DIARIO:


1º EN LA GRACIA SE VIVE POR FE  Efesios 2: 8-9


"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."

 
O creemos o no creemos a Jesús. Vivir en la Gracia es creer que Él actúa en nosotros.
Nuestro esfuerzo y nuestras obras no van a conseguir que Dios nos ame más.
Sin fe es imposible agradar a Dios, y las obras, fruto de esa fe son las que le agradan.
Existe una controversia en cuanto si las obras son necesarias para la salvación o si es la fe la que salva, en cuanto a esto, pondré un ejemplo que espero aclare las dudas al respecto.

 Ejemplo:

 
“Cuando una persona desea conquistar a otra, despliega todos los recursos de que dispone para atraerla hacia sí y conseguir su amor, todo lo que hace y dice va dirigido a este fin, es decir obtener su favor, en cierto modo no deja de ser egoísta, ya que todo su esfuerzo es para alcanzar su objetivo.
Quien ama de verdad no busca lo suyo, la motivación que le lleva a agradar es el deseo de ver feliz a esa  persona, todo lo que haga o diga irá enfocado a favorecerla sin la pretensión egoísta de conseguir nada a cambio.”



Esto significa que si la motivación de las obras es para conseguir la salvación o un acercamiento a Dios estamos en un error, lo que verdaderamente debe motivarnos a realizar buenas obras es el amor a Dios y el agradecimiento por las bendiciones que cada día recibimos gratuitamente de El.


2º LA FE VIENE POR EL OÍR Y EL OÍR LA PALABRA DE DIOS Romanos 10: 17


"Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios."

 
Tenemos confianza en las personas cuando después de conocerlas comprobamos que podemos fiarnos de ellas.


Si queremos tener fe es muy importante pasar tiempo conociendo a Dios, a través de la meditación y el escudriñar las Escrituras, comprobaremos gratamente que nos podemos fiar de Él y sus promesas.


Limitarnos solo a la lectura sistemática de la Palabra nos traerá conocimiento, Pero deleitarnos en la meditación de la misma y buscar en ella la voluntad de Dios para nuestra vida, traerá sabiduría.

 
3º OBEDECER NO ES HACER TODO LO QUE TE DICEN
 
Es cierto que no basta solo con oír la Palabra, que también hemos de obedecer, pero la Palabra dice en 1ª de Tes. 5:21


Examinadlo  todo; retened lo bueno.”


Esto llevaría al creyente no a una obediencia sistemática sino a una relación intima con Dios, para saber en todo momento cual es su voluntad perfecta para nuestra vida y cuando, como y a quien hemos de obedecer.
La relación intima con Dios y el meditar en su Palabra nos lleva a:
 
  • Conocer su voluntad (no la nuestra ni la que nos imponen de fuera)
  • A identificar la voz de Jesús para seguirle (no la voz de nuestra carne, no la voz del mundo, no la voz de la ley...)
  • Y conocer su tiempo (conocer cuando hemos de actuar, hablar o callar. Todo a su tiempo)

Podemos creer que cada orden o mandato que recibimos viene de Dios, pero eso no es cierto, si no aprendemos a identificar a quien oímos y a quién seguimos terminaremos perdidos en un mar de confusión, sin gozo ni paz, desengañados, y lo que es peor, enfermos y agotados espiritualmente.


4º LA MADUREZ DEL CRISTIANO NO DEPENDE DE SUS OBRAS SINO DE PERMANECED EN CRISTO Juan 15: 5-6

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden."

Permaneced en Cristo, estad sujetos a él, es lo que nos hará madurar y llevar buen fruto.

 
El Salmo 1 nos describe al hombre que se deleita en la ley de Dios como un árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace, prosperará.

 
Cuando buscamos su voluntad para nuestra vida, y recibimos su agua, su alimento, y su poda, a su tiempo, daremos fruto y del bueno, estaremos listos para ser alimento para otros. Fuera del tiempo de Dios, el fruto puede ser muy dañino para quien lo recibe, una fruta verde puede ser veneno para quien se la come.
 

Cuando dice: “... y su hoja no cae”, esta hablando de prosperidad y bendición eterna de Dios. El que permanece en Jesús no solo prosperará sino que será de bendición para otros.
 

Adquirimos también madurez cuando ejercitamos nuestros sentidos en el discernimiento del bien y del mal. Hebreos 5: 14


"... pero el alimento sólido es para los que han alcanzado  madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal."

 
LAS OBRAS QUE NO SON FRUTO DE LA FE, NO PRODUCEN VIDA.


5º OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES
 
 
Romanos 13 habla de someterse toda persona a las autoridades superiores; porque las que hay, han sido establecidas por Dios.
 
 
Y Hechos 4: 15-20 habla de que justo es obedecer a Dios antes que a los hombres.
 
Parece que estos dos pasajes de las Escrituras se contradicen entre si en cuanto al principio de obediencia, pero esto no es cierto, lo que ocurre es que a veces tergiversamos la Palabra según nuestra conveniencia.
 
  • 1º Todos los que tienen autoridad tienen también una profunda responsabilidad ante Dios por el modo de ejercerla.
  • 2º El que ejerce autoridad es servidor de Dios para nuestro bien, no para enseñorearse del hombre y abusar de el.
  • 3º El que obedece no lo hace por temor sino por causa de la conciencia, es decir porque su propia conciencia les dice que eso es lo que agrada a Dios.
  • 4º Las autoridades has sido establecidas para protección, pero si estas se oponen a Dios, estamos obligados a obedecer a Dios antes que a los hombres.
     
 
6º SER UN LEGALISTA TE DESTRUYE ESPIRITUALMENTE


SATANÁS NO SOLO CONTROLA EL SISTEMA DE GOBIERNO DE ESTE MUNDO SINO QUE SUTILMENTE SE HA INTRODUCIDO EN LA IGLESIA DE CRISTO.
 
 
La iglesia es también el punto de mira de Satanás, y hacia ella lanza sus dardos envenenados intentando alcanzar a sus miembros para destruirlos, quizá no logre matarlos pero si consigue frustrar sus vidas se dará por contento.

 
El veneno más mortífero que ha introducido es el legalismo. El legalismo es una falsificación del Evangelio y termina destruyendo a las personas, es por eso que Jesús lo atacó tan duramente cuando se enfrentaba con los fariseos, ya que anulaba por completo la Gracia redentora de Dios y ponían cargas pesadas al pueblo que no podían soportar.
 
 
El legalismo es en realidad un sistema religioso cuyo mensaje  dice que somos aceptados mediante nuestras buenas obras.
 
 
El legalismo es impuesto desde fuera, no nace del amor a Dios. Puede ser auto-impuesto, o establecido en las iglesias como una manera de servir a Dios.

 
El legalismo farisaico como está basado en la Palabra de Dios, es difícil encontrarle fallos. Y lo más nocivo de este sistema es el hecho de hacer creer que cuanto más se obedecen las leyes mas cerca estamos de Dios.


 El legalismo trae agotamiento espiritual.
 
 
Sin darnos cuenta comenzamos a vivir bajo la Ley, y como nos resulta imposible obedecer y agradar a Dios terminamos agotados, frustrados, sin paz y enfermos espiritualmente. No nos hemos dado cuenta como sutilmente Satanás ha vertido su veneno a nuestra dieta espiritual.

 
En romanos 3: 19 –20; dice que la Ley sirve para tener conocimiento del pecado, pero por las obras de la Ley no somos nunca justificados.
 
 
CONCLUSIÓN


Resumiendo este mensaje diré que la Ley de Dios y su Gracia siempre han caminado unidas. Dios no ha dejado a su pueblo solo sino que ha cargado con sus pecados y debilidades para acercarnos a su presencia. Lo único que Dios demanda de nosotros es:

  • Creer en Él
  • Deleitemos en su Palabra
  • Y  obedecerle

¿Por qué?
 
  • Porque sin fe es imposible agradar a Dios.
  • Porque solo a través de su Palabra es como podremos conocerle.
  • Porque necesitamos permanecer en Él para llevar fruto.
  • Porque es en su Gracia y no en la Ley  como podemos hacer su voluntad, no en nuestras fuerzas, sino en su Gracia.


Mientras que la Ley obliga y dice: “ ...haced estas cosas y viviréis”


La Gracia nos exhorta y dice: “... os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”.



DIOS NO TE PONE YUGO PARA OBEDECER, COMO HACÍAN LOS FARISEOS, SINO QUE TE EXHORTA Y ENSEÑA A CAMINAR EN OBEDIENCIA.


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viernes, 6 de diciembre de 2013

LA AMISTAD CONFORME A LOS PRINCIPIOS DE DIOS (2ª PARTE)


 
6 de diciembre de 2013
LA  AMISTAD

CONFORME A LOS PRINCIPIOS DE DIOS

 
PARTE: Porqué fracasan las relaciones

Antes de dar respuesta a esta pregunta relataré a grandes rasgos lo que aconteció al Pueblo de Israel, esto nos ayudará a comprender que su historia, hoy día, se repite con bastante frecuencia en cada uno de nosotros.

Cuando el pueblo hebreo salió de Egipto y se estableció en la tierra prometida, no fue todo tan sencillo como a veces nos imaginamos. Dios les había dicho que toda la tierra que pisare la planta de sus pies les sería dada, pero tendrían que conquistarla y echar a los moradores que habitaban allí. Durante largos años mantuvo continuas guerras con los diferentes pueblos existentes en la tierra de Canaán, y aunque tuvo que enfrentarse a enemigos más poderosos, con todo, Israel salía victorioso. El secreto no consistía en tener más armamento o ejercito, el secreto de su victoria era la obediencia y fidelidad a Dios. Muchas fueron las batallas en las que la mano poderosa del Señor obtuvo el triunfo sin que Israel tuviera siquiera que pelear.

Israel llegó a ser un gran reino admirado y temido incluso por sus más feroces enemigos, sabían que su Dios les guardaba y con Él al frente eran invencibles.




Sin embargo, pasado el tiempo esta nación comenzó a declinar, el reino fue dividido y posteriormente invadido por pueblos extranjeros como Asiria y Babilonia y sus moradores llevados cautivos a tierras extrañas.

¿Qué pasó en realidad? ¿Acaso Dios había perdido su poder?. Si profundizamos en la historia contenida en la Biblia, nos daremos perfecta cuenta que los verdaderos responsables del progresivo deterioro y la fulminante derrota que sufrió Israel eran ellos mismos. Al transcurrir el tiempo el espíritu de Israel se enorgulleció, quiso ser como los pueblos que le rodeaban, eligiendo sus propios reyes y dioses. Poco a poco abandonaron a Dios y desobedecieron sus mandatos, y aunque el Señor de continuo les exhortaba a que volvieran de nuevo a Él,  Israel fue rebelde y no quiso escuchar, lo que provocó que Jehová les abandonara a su suerte. Las consecuencias de su pecado fueron trágicas: divisiones, continuas guerras internas que les debilitaban cada vez más, enemistades entre las diferentes tribus y familias, injusticias entre hermanos y un largo etc. que contribuiría a favorecer grandemente a sus enemigos, los cuales aprovecharon esta debilidad interna e invadieron el país. Israel fue derrotado y sus habitantes deportados a lo largo de todo el imperio Asirio y Babilónico.

Jehová no desechó a su pueblo, sencillamente quiso demostrarles que por sí solos no eran nada y podían estar a merced de sus enemigos. Solo cuando Israel volvía su rostro a su Dios y obedecía sus mandatos era de nuevo restaurado y bendecido.
Este pequeño resumen de la historia del Pueblo de Israel es para ilustrar que en muchas ocasiones el enemigo no esta fuera, a veces y desgraciadamente con mucha más frecuencia de lo que imaginamos se encuentra dentro de nosotros mismos. Es nuestro pecado y nuestra actitud lo que nos destruye, y a menos que nos percatemos de ello y pongamos solución, nuestra vida espiritual y nuestras relaciones con los demás pueden destruirse.

Israel prefirió seguir a otros dioses y regirse por las mismas leyes que las naciones vecinas, pero no le funcionó.

OBSTÁCULOS QUE DESTRUYEN LAS RELACIONES

El obstáculo más importante que vamos a encontrar va a ser el egoísmo.
El egoísmo es común a todos, nacemos con él, siempre nos persigue.

El egoísmo es un pecado y como tal, una piedra de tropiezo que nos impide relacionarnos correctamente con los demás, es como un árbol cuyas raíces pueden llegar a destruir la cimentación de un edificio, los frutos del egoísmo son bastantes tóxicos:
  • La Soberbia.
  • La Envidia.
  • Los Celos.
  • La Mentira.
Vamos a ver a continuación que ocurre cuando dejamos que el egoísmo domine nuestra vida y las consecuencias que trae.

¿Os acordáis cuando decía que la amistad era como un edificio que se sostenía sobre tres pilares o columnas y que esos pilares estaban sólidamente fundamentados o cimentados sobre una base?

 
 
 
Pues bien, esa base decíamos que era el amor, cuando dejamos que el egoísmo crezca, poco a poco va suplantando a este, sus raíces van resquebrajando ese cimiento en el que hemos edificado y sus ramas van trepando por los diferentes pilares hasta conseguir derribarlos. El resultado es una amistad rota, una relación frustrada.

¿Cómo actúa el egoísmo? ¿De que manera se manifiesta este pecado para que podamos identificarlo? Vamos a verlo a continuación:

1º PRINCIPIO DEL REINO DE DIOS SOBRE EL CUAL SE SOSTIENE LA AMISTAD: EL SERVICIO

Lo contrario de servir o ayudar es ser servido. Cuándo en nuestro corazón deseamos ser servidos, ¡Cuidado! Es posible que hallamos dado cabida a un pecado bastante peligroso: la soberbia.

La soberbia: es un exceso de estimación de sí mismo y de los propios méritos, por el cual uno se cree superior a los demás deseando siempre el protagonismo y la admiración. La persona soberbia no puede soportar que nadie le haga sombra, su corazón es duro y le cuesta perdonar. Esta actitud traerá contienda. En proverbios 13: 10 dice:

“Ciertamente la soberbia concebirá contienda.”
La motivación de la persona soberbia que le lleva a servir o ayudar es siempre egoísta.

La persona orgullosa o soberbia normalmente no sirve a los demás ----- “hace favores”

El favor es  invertir en alguien para luego tratar de recuperarlo. (Ejemplo: parábola del mayordomo infiel, Lc. 16: 4-9)

A veces nosotros sin darnos cuenta hacemos lo mismo y recurrimos a recordar los favores que nos deben.

El favor ata, es una deuda que tarde o temprano tendremos que pagar, además del eterno agradecimiento hacia la persona que nos hizo el favor solicitado. En realidad nunca pagamos suficiente por los favores que nos hacen y ata la relación con la persona.

Si deseamos tener una relación sana tienes que ayudar desinteresadamente. Los favores no tienen cabida en la verdadera amistad.

La soberbia te aleja de tus amigos. El mejor antídoto contra el orgullo o soberbia es la HUMILDAD.

2º PRINCIPIO DE DIOS SOBRE EL CUAL SE SOSTIENE LA AMISTAD: EL DAR CON GENEROSIDAD.

Las personas egoístas siempre creen que tienen que recibir, no piden, exigen. Una actitud exigente esclaviza, rompe las relaciones. No convirtamos nuestra amistad con los demás en un exigirnos mutuamente.

La mezquindad en la amistad no dejará que fluya el amor, el resultado será una persona difícil de tratar y de amar.

Estas personas creen que si alguien necesita amor, ayuda, visitas, atención, etc. son siempre ellas, no se ponen casi nunca en el lugar de la otra persona. Normalmente reflejan una gran insatisfacción, son como cisternas rotas que nunca se llenan.

Los pecados más característicos que atentan contra este principio de dar son la envidia, y los celos.

¿Qué es la envidia?
  • Es un sentimiento de codicia, malestar, rabia o tristeza, ante el bien que pueda tener otra persona, deseando incluso que la persona pierda ese bien.
  • Por lo general, la envidia involucra a dos personas. La persona envidiosa quiere algo que le pertenece a la otra persona, y no quiere que esa otra persona lo tenga.
  • La persona envidiosa critica injustamente, es vengativa con los demás y resentida, le duele el éxito de otros, su corazón es amargo y siempre está insatisfecha.
 
Este fue el pecado de los hijos de Jacob. Movidos por envidia vendieron a su hermano José.

 
Prov.14:30 “Mas la envidia es carcoma de los huesos.” (Cáncer espiritual)

¿Qué son los celos?
  • Los celos son provocados por la infidelidad o cuando se experimenta la rivalidad con otra persona porque se desea conservar o mantener lo que uno posee.
  • Los celos son posesivos.
  • Los celos, a diferencia de la envidia, involucran por lo general a tres personas. La persona celosa responde a lo que percibe como una amenaza que un tercero representa para una relación (sea amistosa o de pareja) que ella considera valiosa, aunque este tercero exista sólo en su imaginación.
  • La persona celosa busca la exclusividad en su relación, le molesta la relación con otros, desarrolla un espíritu controlador y se vuelve desconfiado sospechando de la conducta normal del otro.
Los Celos fueron el pecado de Saúl, el cual quiso matar a David.

 
Santiago 3: 16 “Donde hay celos amargos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.”

El mejor antídoto contra la envidia y los celos es llenarte de la MISERICORIA DE DIOS y DAR MISERICORDIA a los que te rodean.

3º PRINCIPIO DE DIOS SOBRE EL QUE SE SOSTIENE LA AMISTAD: LA VERDAD.

El egoísta busca buena imagen de sí mismo. No importa si para ello tiene que mentir. Tampoco le importa mucho que con sus palabras desprestigie o manche la honradez de un amigo. ¡Que poco estimamos la honradez de los demás! ¡Con que ligereza manchamos el honor de una persona!
¿Cuántas veces no hemos podido callar el defecto del hermano o amigo?

¿Cuántas veces utilizamos el defecto del amigo para poner de relieve nuestras cualidades?

Nos pasamos la vida lavando nuestra imagen y ensuciando la de los demás incluyendo la de los amigos que confían en nosotros.
La verdad genera confianza en las relaciones.

La mentira genera recelo, desconfianza, temor y por supuesto ata, impide que las relaciones den buen fruto. Destruye.

Resumiendo diré que cuando actuamos conforme a los principios egoístas:
  1. Nos atamos unos a otros.
  2. El poder de Dios no puede actuar y
  3. las relaciones se destruyen.
Si por el contrario actuamos conforme a los principios de Dios, en cuanto a servir desinteresadamente, dar con generosidad y ser personas que actuemos y hablemos con verdad, y todo esto lo hacemos con amor, estaremos desatando ligaduras. Se producirá liberación y poder de Dios y su amor fluirá entre nosotros.

Juan 13: 35

Y en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
 
Proverbios 17:17

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.”
 
 
 


No traicionemos a nuestros amigos, que nuestra honradez y lealtad sea refugio para cuantas personas viene a nosotros confiadamente.


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sábado, 23 de noviembre de 2013

LA AMISTAD CONFORME A LOS PRINCIPIOS DE DIOS (1ª PARTE)


24 DE NOVIEMBRE DE 2013

LA   AMISTAD

CONFORME A LOS PRINCIPIOS DE DIOS


INTRODUCCIÓN:
 
La amistad, una palabra que como el amor, se ha desvirtuado a lo largo del tiempo y ha perdido toda su esencia. Es curioso, que en el siglo que vivimos, con tanta tecnología, y acceso a infinidad de redes sociales, donde las distancias han dejado de ser un obstáculo para establecer comunicaciones en cualquier parte del mundo, hombres y mujeres están experimentando más que nunca la soledad, la depresión, la ansiedad y la necesidad de tener verdaderos amigos.

Desgraciadamente las relaciones de amistad suelen ser bastante frágiles y en muchos casos terminan mal. Cuando una amistad se rompe ambas partes sufren, y en muchos casos el fruto que recogemos de esa relación es rechazo, heridas emocionales, frustración amargura, enemistad, desconfianza, etc. Es difícil relacionarse con los demás y más aún consolidar una amistad.

los cristianos, como el resto del mundo, cometemos errores, no siempre estamos a la altura de las circunstancias, y hemos de pedir perdón infinidad de veces, pero de los errores podemos aprender. Deseo compartir contigo de una manera sencilla los principios, extraídos de la Palabra de Dios, que he aprendido a lo largo de mi vida y que aplicados a las relaciones personales, me han ayudado para consolidar amistades y que perduren en el tiempo.
 
Este pequeño estudio lo he divido en dos partes:

1ª Cómo Consolidar la amistad

2ª Porqué fracasan las relaciones.

1ª PARTE: CÓMO CONSOLIDAR LA AMISTAD

Cuando Dios crea al hombre lo crea a imagen y semejanza suya, esto quiere decir que le fue dada la capacidad de amar y sentir afecto por alguien, de ahí la necesidad de tener que compartir con los demás. El hombre necesita vivir en sociedad, lo que implica tener que relacionarse con otros de su especie.

Es por eso que Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo y crea a la mujer como ayuda idónea. También vemos en Génesis como Dios mismo se paseaba cada tarde con ellos. Entre Dios y el hombre al igual que entre Adán y Eva existieron lazos de amistad. Por causa del pecado el hombre rompió estos lazos e hizo separación entre Dios y la raza humana, sin embargo, este no era el propósito de Dios, su deseo era   que cada hombre se relacionara con Él en calidad de amigo y no de siervo, esto mismo lo dijo Jesús y desde luego la mejor manera de aprender a ser amigos de Dios es conviviendo con los demás y amándoles tal cual son, porque es imposible amar a Dios al cual no vemos, si a los que tenemos delante no los podemos soportar.
 
En el libro de Proverbios, escrito por el rey Salomón, podemos encontrar más de cuatrocientos consejos que nos ayuden en nuestra vida cotidiana, pues contiene mucha sabiduría. En el capítulo 17: 17 se encuentra una descripción bastante buena de lo que debe ser verdaderamente un amigo.

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.”

Después de leer este versículo mi pregunta es:
 
¿amo a mis amigos en todo tiempo y estoy disponible cuando me necesitan de verdad?

Es una pregunta que debemos de responder cada uno para aprender a reconocer nuestro fallos y poder corregirlos, no tanto para que nos pongamos en el papel de víctimas, auto-compadeciéndonos y culpando a los demás.

Yo pensaba que una persona cristiana, debía ser perfecta desde el primer momento de su conversión, mi decepción fue comprobar que esto no era así, yo tampoco lo he conseguido. Pensar de esta manera es un error, no podemos olvidar que cuantos hemos venido a Cristo estábamos viviendo bajo unos principios o normas de vida diferentes a los que Dios ha establecido en su Palabra, y este cambio no puede ser automático sino progresivo, en la medida que el Espíritu Santo nos vaya mostrando.
 
En Efesios 2: 1-3 dice así:

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

“De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Y claro, nos encontramos con la realidad de que aun siendo nuevas criaturas parece que todo sigue igual, y si en el mundo hay contiendas y problemas, entre cristianos también encontramos malas relaciones personales. ¿Por qué?

Como ya he dicho anteriormente los cambios no son automáticos sino progresivos, es necesario un aprendizaje, debemos aprender a caminar conforme a los principios de Dios, a las normas que Él estableció en su Palabra, e ir desechando poco a poco la vieja manera de vivir en el mundo, que es contraria a Dios. Ocurre a veces que queremos aplicar principios del mundo a las cosas de Dios y esto no funciona, es por eso que para establecer buenas amistades hemos de regirnos por los principios de Dios, pues de lo contrario no va a funcionar y esos lazos se romperán y lo que segaremos será enemistad.

Cada país, nación o estado, se rige por unas leyes o estatutos que ayudan a mantener el orden y la paz. El reino de Dios también se rige por unos principios que no pueden alterarse y que en muchos casos no coinciden con los establecidos en este mundo.
 
Una manera de ilustrar esto es poniendo como ejemplo lo que matemáticas se llama la propiedad Conmutativa, la cual dice que el orden de los factores no altera el producto. Esta propiedad se puede aplicar perfectamente a la suma y a la recta, no importa como coloques las filas de número, el resultado va a ser el mismo. Pero esto mismo no lo podemos hacer en la resta, ya que alteraría  el resultado. Ejemplo:

Suma            Multiplicación             Resta

4+2= 6          4x2=8                         4-2=2

2+4=6          2x4=8                          2-4=-2

Como verás, si tienes cuatro y debes dos, sigues teniendo dos, pero si tienes dos y debes cuatro estarías en números rojos. Por lo tanto esta propiedad no se puede aplicar a la resta, ya que si alteras el orden de los factores el resultado es contrario, ya que no es lo mismo tener que deber.

En el reino de Dios ocurre algo parecido, no podemos aplicar esta propiedad, Dios ha establecido unos principios o leyes para mantener el orden en todos los ámbito, en el universo, en la naturaleza, en los seres vivos…etc, alterar el orden establecido, resultaría caótico.

Una buena amistad, una amistad verdadera, es como un edificio que necesita sostenerse sobre principios o pilares sólidos, cuya base o fundamento ha de ser fuerte para soportar el peso e impedir que hunda..

Imaginemos un edificio que representaría la AMISTAD, sostenido sobre tres columnas llamadas GENEROSIDAD, SERVICIO Y VERDAD, que serían los tres principios que sostiene este edificio, cimentado sobre el fundamento de el AMOR.

La primera columna representa el principio de servir (Mc. 10:42-45).

“Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernadores de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad, pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

Está claro que todos hemos recibido el mismo llamado: el de servir.

La palabra “Servir” tiene dos significados o vertientes uno respecto a la relación con Dios y otro en cuanto a las relaciones con las personas.
 
     -Con relación a Dios = obedecer (cumplir la voluntad de Dios)
 
     -Con relación a los hombres = Beneficio que se hace a  alguien desinteresadamente.

Servimos a Dios a través de servir a los demás. (Colosenses 3: 23-24)

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís".
 
La segunda columna representa el principio de generosidad. (Lucas 6: 38)

Dar es lo contrario de recibir es, significa regalar a otros.

“Dad y se os dará, medida buena apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”
 
Siempre que se habla de dar parece que nos trae a la mente lo material, pero podemos dar algo más que dinero, puede ser nuestro tiempo, alguna palabra de aliento, un consejo a tiempo, una sonrisa... etc.

Aplicar este principio es muy práctico, nadie que es genero sale perdiendo, por el contrario en la generosidad hay recompensa. Mira lo que dice la Palabra de Dios al respecto:

2° Co. 9:6 Si siembras generosamente cosecharas generosamente.
La gente en general busca y aprecia al corazón que es generoso, La persona que tiene un corazón que sale al encuentro de los demás, siempre encontrara corazones que salgan al encuentro del suyo.
Prov. 18:24 el hombre que tiene amigos a de mostrarse amigo, y amigo hay mas unido que un hermano.
Dios nos enseña en su palabra que lo que hacemos para los demás es como si lo hiciéramos para El.
Todas las veces que abrimos nuestras manos y nuestro corazón, darán testimonio a nuestro favor y todas las veces que las cerremos, darán testimonio en contra nuestra.
En Proverbios 3: 27-30 encontramos unos conejos maravillosos de como ha de ser nuestra actitud frente a nuestro prójimo y amigos que desprenden mucha ternura:

No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti. No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio.”
La tercera columna representa el principio de verdad ( Efesios 4: 24-25)

“...Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”

Verdad, es conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa. Es decir que una persona habla verdad cuando lo que dice es de acuerdo a lo que piensa y siente.

Claro que hemos de llevar cuidado, pues cuando nuestro pensamiento y nuestro corazón no están de acuerdo a la Palabra de Dios esa verdad puede ser destructiva.

Proceder y hablar con verdad es hacerlo sin doblez (sin fingimiento) ni hipocresía, conforme a la manera de Dios.

La palabra "verdad" hay que entenderla en el ámbito bíblico y no en el de la filosofía griega. Significa firmeza, fidelidad, seguridad, y revelación, también es sinónimo de sabiduría.

¿Por qué es importante hablar verdad?

Porque la verdad trae liberación a nuestra alma en primer lugar, nos da credibilidad frente a los demás y generará confianza.

Este relato, a pesar de su sencillez refleja bastante bien lo que significa la libertad que trae decir la verdad.

La verdad nos libera
Había un niño que visitaba a sus abuelos en su granja. Le dieron un tirachinas para que jugara afuera en el campo. El practicó en el campo, pero nunca pudo darle a su objetivo. Ya un poco desanimado regreso a la casa para la cena.

Mientras caminaba de regreso vio el pato mas querido por su abuela. Y como un impulso, el le disparó con el tirachinas, le pego al pato en la cabeza y lo mato. Estaba impresionado y consternado. En un momento de pánico, el niño escondió el pato muerto entre una pila de Madera. En ese momento vio que su hermana lo estaba observando. Sally lo había visto todo, pero no dijo nada.

Después del almuerzo del siguiente día, la abuela dijo, "Sally vamos a lavar los platos". Pero Sally dijo "Abuela Johnny me dijo que el quería ayudarte en la cocina. Luego le susurro a el "Recuerdas el Pato?" Así que Johnny lavó los platos.

Mas tarde ese día, el Abuelo les pregunto a los niños si querían ir a pescar, y la Abuela dijo, "Lo siento pero necesito que Sally me ayude a hacer las compras" Sally solo sonrió y dijo "Bueno, no hay problema porque Johnny me dijo que quería ayudar.

Ella susurro nuevamente "Recuerdas el Pato?"

Así que Sally se fue a pescar y el se quedó ayudando. Después de varios días en los cuales Johnny hacia tanto sus tareas como las de Sally, el finalmente no pudo soportarlo mas y le confeso a su Abuela que había matado el pato.

La Abuela se arrodillo, le dio un abrazo y dijo:
-"Corazón, Yo lo sé. Sabes, yo estaba parada en la ventana y vi todo lo que paso. Pero porque te Amo, yo te perdono. Solo me preguntaba cuanto tiempo mas permitirías que Sally te hiciera su Esclavo."
De todo lo dicho se desprende que tres son las cualidades principales de la persona que sabe tener amigos:
  1. Disponibilidad para servir y ayudar desinteresadamente.
  2. Generosidad para dar a  los demás, siendo sensible a las necesidades no solo materiales.
  3. Hablará y actuará siempre conforme a la Verdad, por lo cual inspirará confianza.
Pero cuidado!!!!
 
Sin olvidar que todo su proceder y su hablar irá impregnado de Amor, este es un elemento que no ha de faltar en nuestra vida es el conglomerante que une, que da cohesión y resistencia a estos elementos y sobre el que se cimenta la edificación.

En 1ª de Corintios 16: 14 dice:

Todas vuestras cosas sean hechas con amor.

El amor no es un pilar o columna en el que se sostiene la amistad, sino el cimiento sobre el cual edificamos, el único cimiento que puede soportar todo. Si tenemos amor:

  • Seremos benignos con los demás.
  • Nos resultará fácil perdonar.
  • No habrá envidia.
  • No buscaremos lo nuestro.
  • Lo soportaremos todo.
Resumiendo, diremos que si no hay amor nada de lo que hagamos tiene valor delante de Dios, no sirve para nada. (1ª Cor. 13: 1-3)

Si tienes estas tres cualidades ¡ENHORABUENA! Eres un candidato para tener y ser un buen amigo.
 
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domingo, 10 de noviembre de 2013

(4) ¡HAY VIDA DESPUÉS DE LA IGLESIA!


11 de noviembre de 2013
 
 
4 ¡HAY VIDA DESPUÉS DE LA IGLESIA! : "Paz en medio de la tempestad"
 


Ciertamente, la mayoría de las veces buscamos a Dios cuando algo no está bien, en los problemas de salud, de dinero, de trabajo o cuando ha pasado algún cataclismo en nuestra vida, como fue mi caso, pero hasta donde puedo recordar reconozco que El siempre estuvo a mi lado, aunque no siempre fui consciente.

Vivimos en un mundo imperfecto donde desgraciadamente la maldad cada día va en aumento, así que es normal que haya sufrimiento, ser cristianos no garantiza la inmunidad, no estamos en una burbuja de protección, sino que vivimos expuestos a todo, como el resto de los mortales. Todos los problemas que afligen a este mundo, como pueden ser la falta de trabajo, las enfermedades, la crisis económica, la violencia... nos afecta directa o indirectamente, Dios no ha prometido que los que creemos  en El vamos a ser librados de padecer estos males, al contrario, si miramos en la Biblia, concretamente en Mateo 16:33 dice: "...En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". Estas son palabras de exhortación, para que no nos sorprendamos si pasamos por dificultades, confiemos que Dios está con nosotros y nos ayuda, que en medio de la tormenta podemos tener paz y confianza, igual que cuando estaban los apóstoles con Jesucristo en la barca y les vino una gran tormenta,  ellos pensaron que se ahogaban y clamaron `¡Señor! ¡Que perecemos! y Jesús reprendiendo a los vientos y al mar se hizo grande bonanza. Igual pasa con nosotros cuando somos azotados por las perturbaciones de la vida,   Jesucristo trae paz y calma .

Varias han sido las tempestades que he atravesado, en algunas de ellas creí hundirme, y en mi ignorancia, cuando clamaba a Dios que me ayudara me permitía la libertad de decirle cuando y como tenía que hacerlo,    este es un error muy común que todos en algún momento hemos cometido. Una de las cosas que he aprendido es que Dios no es el genio de la lámpara mágica, que cuando lo necesitamos nos concede todos los deseos, ¡no!, esto no funciona así, sus propósitos van más allá de solucionar nuestros problemas al instante, lo verdaderamente importante es confiad y creer que El está en nosotros, que todo lo que nos ocurra no le es ajeno, que pase lo que pase todo está dentro de su control y que la solución a nuestros problemas no siempre es la que esperamos sino aquella que más nos conviene, aunque en el momento no lo podamos entender.
Esta experiencia de mi vida que he compartido, va dirigida especialmente a personas que en la actualidad no forman parte de ninguna iglesia denominacional, bien porque un día abandonaron o simplemente porque nunca se han comprometido, he intentando transmitir que la vida espiritual y la relación personal con Dios no depende de nadie más que de uno mismo, no importa donde te encuentres, ni cuales sean tus circunstancias, el Amor de Dios es inmutable y sus promesas eternas; sin embargo, deseo aclarar que no estoy en contra de que personas que creen, piensan y sienten de igual manera se reúnan, compartan sus experiencias, se ayuden unos a otros, estudien las Escrituras y oren a Dios por las necesidades propias y ajenas, es decir, creo en la "Iglesia", cuando esta es gobernada según los principios que Dios ha establecido en su Palabra.   En el evangelio de Lucas, 4: 16-20, Jesús dijo:




" El Espíritu de Dios está sobre mi porque me eligió y me envió para dar buenas noticias a los pobres, para anunciar libertad a los prisioneros, para devolverles la vista a los ciegos, para rescatar a los que son maltratados y para anunciar a todos que este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación".
 
 
 
 
Al igual que Jesús, su Iglesia también tiene que anunciar estas buenas nuevas al mundo. Es una responsabilidad muy grande, no podemos descuidar este llamado. Si anteponemos nuestros intereses a los de Dios, el resultado será una iglesia dividida y llena de conflictos, donde sus miembros serán los primeros en sufrir sus consecuencias. Tristemente cuando estas cosas ocurren, no solo nos sentimos defraudados por las personas, sino que también culpamos a Dios, pero puedo asegurarte que El no tiene culpa de nada, por el contrario está presto a limpiar nuestras heridas y sanar nuestro dolor; discernir esta verdad es posible cuando conocemos el corazón de Dios y a El se le conoce por medio de su Palabra.

Conocer las Escrituras es muy importante, a través de su lectura encontramos la guía que necesitamos para vivir conforme a los principios de Dios y traer bendición a nuestras vidas, también nos ayuda a discernir para no tragarnos todo lo que nos quieran decir y no dejarnos manipular por personas sin escrúpulos. Ser cristianos no implica ser fanáticos de una religión, pero sí conocer lo que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Pablo decía: "Examinadlo todo, retened lo bueno, absteneos de toda especie de mal" 1ª Tesal. 5: 21-22

Vivimos tiempos muy difíciles, donde la esperanza, la fe, la ilusión, el gozo, la paz, el optimismo,... no abundan demasiado, también el amor se ha ido enfriando poco a poco en nuestros corazones, estamos tan inmersos en nuestro mundo y nuestras circunstancias que no vemos las necesidades  de los que nos rodean;  es como si nos hubiéramos inmunizado ante el sufrimiento ajeno, pero a lo largo de estos años también he aprendido que pasar por tribulaciones nos hace más humanos, nos permite ponernos en los zapatos de los demás para entender como se sienten y nos capacita para poder llevar un poco de consuelo que tanta falta hace en este mundo tan materialista. Me conmueve mucho recordar las palabras de un buen amigo mío, Pedro Manuel, que así se llama,  sacerdote católico, que decía: "Un buen cristiano debe de tener amor y misericordia por su próximo, no ya su prójimo, que parece más lejano, porque si no ama a las personas que  tiene a su  lado, ¿cómo  vas a amar a los que no ve?
 
 
Imagino que te preguntarás, al igual que hice yo si es posible amar incluso a los enemigos, en realidad,   la mayor parte de los enemigos los tenemos bien cerca, en muchos casos entre las personas de más confianza, por eso duele tanto sentirnos traicionados, pero hay algo que deseo compartir contigo, especialmente si tu también has sufrido, y sientes que tu  corazón ha sido roto tantas veces que no es posible reconstruirlo, hoy te digo que aún hay esperanza para ti, Dios te  pone delante  dos caminos para que escojas:
-Uno de autocompasión y venganza
-Otro de perdón y crecimiento espiritual y personal

Si eliges la primera opción,  tu vida será una continua queja, la crítica y  la amargura te irán consumiendo,  progresivamente tu corazón se irá endureciendo e insensibilizando. Vivir cada día con un estado de ánimo  en el que predomina  la ira,  la amargura y la falta de perdón   puede llevarte a enfermar físicamente. La primera persona perjudicada siempre serás tu.
Si eliges seguir el segundo camino habrás dado un paso de gigante hacía la libertad emocional, serás la primera en disfrutar de los beneficios del perdón, tu dolor y sufrimiento no habrá sido en vano, sino que por el contrario te hará más compasiva con los demás, podrás entender y ayudar a otros que como tu,  han pasado por situaciones iguales o parecidas, y podrás llevar consuelo y paz.  Las tribulaciones y los problemas son lo que nosotros queremos que sean, Dios siempre nos da a escoger, y nos insta a que elijamos el mejor camino para nuestra restauración emocional, personal y espiritual.
No dudes en pedir ayuda, a veces no podemos solos con tanta carga, seguro que Dios pone en tu vida personas dispuestas a caminar contigo y guiarte a buen puerto,  pide también que te capacite para amar conforme al amor de Dios: 1ª de Corintios 13:4-13 que dice así:
"El amor es sufrido, es benigno;
el amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso, no se envanece;
no hace nada indebido,, no busca lo suyo,
no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser..."

Lo que aquí ha quedado reflejado ha sido tan solo una pequeña parte de la obra de Dios en mi vida, hay muchos más testimonios y vivencias que a través de este blog iremos compartiendo contigo. Si deseas contactar con nosotros para hacer alguna consulta o sugerencia, no dudes en hacerlo, este es nuestro correo electrónico. guipoesa@gmail.com

"...Y que el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo." Romanos 15: 13


martes, 5 de noviembre de 2013

(3) ¡HAY VIDA DESPUÉS DE LA IGLESIA!


5 de noviembre de 2013


3 ¡HAY VIDA DESPUÉS DE LA IGLESIA! : ...Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Me preguntaba muchas veces como hablarle al mundo de un Dios misericordioso, 0 del amor de Cristo que dio su vida por nosotros, si como cristiana, había perdido de vista ese amor incondicional, culpándome y condenándome por mis errores una y otra vez, hasta que entendí, que no podía amar a nadie si antes no aprendía a amarme a mí misma.  Mateo 19:19, cuando dice: "...Amarás a tu prójimo como a ti mismo", había cobrado vida, me di cuenta que Dios perdonaba mis errores y fallos, que  conocía desde el principio  mis imperfecciones y debilidades y aún así me amaba y aceptaba. Comprender y recibir en mi corazón esta verdad me abrió los ojos para ver que los demás no eran diferentes a mi y que todos necesitamos desesperadamente del amor de Dios.  Aprendí a perdonarme y aceptarme tal cual era, y a sentir compasión y empatía por las personas que sufren,  también me llevó a perdonar y a no juzgar a cuantos  me habían dañado.

Experimentar el amor y perdón de Dios no fue fruto de un sentimiento o una emoción, tampoco ocurrió todo de la noche a la mañana, esté cambio fue el resultado de un largo proceso en el que Dios obró el milagro de cambiar mi tristeza y amargura por una paz y gozo que se renueva cada día. En la vida, continuamente estamos tomando decisiones, y todas ellas tienen consecuencias, por eso la importancia de saber elegir el camino correcto, yo decidí creer en su Palabra, aceptar su amor y  perdón y dejar que restaurara mi vida espiritual y emocional. Creerle  me capacitó para comprender a los demás, verlos y amarlos como Cristo lo hace, dejó de ser una teoría para convertirse en una realidad viva, fue entonces cuando sentí que podía hablar de la misericordia y el amor de Dios para con todos. No importa cual sea la denominación religiosa a la que pertenezcas, ya seas ateo o agnóstico, la realidad es que Dios, es Dios de todos y para todos.
Durante largos años estuve convencida que la religión que vivía era la única verdadera, y que para ser salvos, es decir, para ser verdaderos cristianos era necesario estar dentro de una congregación, ¡gran error el mío! A sido necesario vivir esta experiencia para que abriera los ojos a la realidad espiritual de que a Dios no se le puede encerrar entre cuatro paredes, que el hombre no posee toda la verdad y que la única VERDAD con mayúsculas es Cristo mismo, y el no habita en templos de piedra sino en el corazón de las personas que desean recibirle como su Señor y Salvador, El es accesible a todos.
 
No me cabe la menor duda que si Dios ha producido en mí este cambio, a pesar de no asistir a ninguna iglesia ni pertenecer a ninguna denominación, también puede obrar en tu vida, solo necesitas creer.