viernes, 21 de marzo de 2014

LIBRO DE LEVÍTICO (1ª PARTE)

LIBRO DE LEVÍTICO
(1ª parte) 

INTRODUCCIÓN A LEVÍTICO

Tres meses después de su salida de Egipto, el pueblo de Israel llega al pie del monte Sinaí, permaneciendo en este lugar dos años aproximadamente.

Allí Dios le provee de La Ley, El Tabernáculo y la Liturgia o ritual de los sacrificios.

Salen como un pueblo de esclavos llenos de miedo, inseguridad y sin saber hacia donde se dirigían, ya que la ruta tomada no era la que habitualmente se utilizaba para ir a Canaán.

Tras este período de tiempo y aunque su proceso de cambio no estaba culminado, sino que acababa de empezar, emprendieron su ascensión hacia la Tierra Prometida con espíritu y visión diferentes.

Yahvé les había aportado tres principios fundamentales que cambiarían el curso de sus vidas:

  1. Identidad, sentido de pertenencia a Él a través de la Alianza o Pacto con ellos. Ya no estarían nunca más solos.
  2. Seguridad por medio de su Ley. Mantenerse bajo su Ley les garantizaba la provisión de Dios y su amor continuo.
  3. Propósito, un objetivo a conseguir: poseer y habitar en la Tierra Prometida. Alcanzar la promesa tan esperada.

Hoy día nuestra fe, en estos tres puntos es vital y básica para crecer espiritualmente y alcanzar las metas que nos llevan a conseguir el cumplimiento de las promesas de Dios.

Este libro lo vamos a dividir en dos partes. Al finalizar la 2ª parte y antes de continuar con el siguiente libro que es Números, hablaremos con más detalle sobre El Tabernáculo, Como eran las vestiduras del Sumo Sacerdote, Las ofrendas ofrecidas a Dios y de sus simbolismos y tipologías. De esta manera permitirá entender un poco más la lectura y el estudio de la Biblia.


1) TITULO Y SIGNIFICADO DEL MISMO:

La tradición judía designa el tercer libro del Pentateuco con el nombre de “Wayiqrá” (que significa: “...Y llamó”), siguiendo la costumbre de nombrar los libros de la Biblia con la palabra que está al comienzo del texto. Sin embargo la Septuaginta, versión griega del A.T. llama a este libro Levítico, y aunque este término no es el más adecuado, posiblemente se le llamó así para indicar que se trata de un texto destinado de modo particular a los levitas. Estos estaban encargados de ejercer el ministerio sacerdotal y de atender a los múltiples detalles del culto tributado a Dios por los israelitas. Es curioso que siendo un libro destinado a los levitas, estos, dicho sea de paso solo se mencionan una sola vez. Capítulo 25: 32-33.


Los levitas: En el reparto de Canaán, los levitas (es decir, los miembros de la tribu de Leví) recibieron, en lugar de territorio, cuarenta y ocho ciudades en donde habitar (Nm 35:2-8; Jos 21:1-42; 1ª Cr 6: 54 – 81), repartidas entre las tierras asignadas al resto de las tribus. Ellos, en cambio, habían sido separados por Dios para servirlo, para que cuidaran de las cosas sagradas y celebraran los oficios religiosos. Esta es la función específica asignada a los levitas, sobre todo después que el culto quedó centralizado en el templo de Jerusalén.


2) EL MENSAJE:                   

1. Los redimidos tienen acceso a la presencia de Dios solo por medio de la sangre.

2. Dios demanda santidad de los redimidos como algo esencial para entrar en su presencia.

El Libro de Levítico nos enseña, con los tipos y símbolos, como el pueblo pecador podía acercarse a un Dios santo y mantener la comunión con Él.

Los sacrificios y el sacerdocio eran imprescindibles para llegar a Dios.

La comunión con el Señor demandaba la pureza ritual y moral.

Si el Éxodo es el libro de la redención, el Levítico lo es de la adoración, de la santificación y del servicio de un pueblo redimido.

    3) PALABRAS CLAVES:
    SANTIDAD Y EXPIACIÓN

  1. La palabra clave es “SANTO”. Se encuentra por lo menos, 87 veces. La otra palabra básica clave del libro es “EXPIACIÓN”, que aparece unas 45 veces.
  2. Este es el problema que se nos plantea- ¿Cómo puede un hombre pecaminoso acercarse a un Dios santo y tener acceso a Él? Y, ¿Quién debe resolver el asunto? Solo Dios mismo tiene derecho a resolver esta cuestión.

Levítico enseña que, aun los creyentes, tiene acceso a Dios y gozan de los privilegios de comunión y adoración con él solo sobre la base de sacrificio y del derramamiento de sangre -La sangre preciosa del Cordero de Dios-.

  1. Hay otro mensaje. Una de las cosas sorprendentes de Levítico es la insistencia sobre la necesidad de la santidad del cuerpo tanto como del alma. Este libro enseña que los redimidos deben ser santos, porque su Redentor es santo. Levítico 19:2.

Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”

    4)SU AUTOR Y SU ORIGEN:
    En la lectura del Levítico, tercer libro del Pentateuco, vemos como en cincuenta y seis veces a lo largo de los veintisiete capítulos del texto se atribuye a Moisés la redacción de las palabras que el mismo Dios dirige al pueblo (1:1; 4:1; 5:14, 20; 6: 1, 12, 17; 7:22, 28 etc.). Así, aparte de los dos breves relatos (10:1-7; y 24:10-14), todo constituye de la manera más directa “Palabra de Jehová” o descripción del culto que Él prescribió a Moisés.

ESTE LIBRO CUBRE UN PERÍODO MUY CORTO

Todas las instrucciones dadas y los acontecimientos mencionados tomaron lugar entre primeros de abril, cuando armaron el Tabernáculo (Ex. 40: 2 y 17; lev. 1:1), y el 20 de mayo cuando los hijos de Israel emprendieron su marcha a Sinaí. (Num. 10:11).

Este libro apenas cubre un período de menos de dos meses.

En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión”.Ex.40:2
Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido”. Ex. 40:17
Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión,...” Lev. 1:1

En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio.” Mum. 10:11


CALENDARIO JUDÍO

Nombre del Mes
Nuestro Mes
Numero de Días
Mes en el Calendario Civil
Mes en el Calendario Sagrado
Tishri
Sep-Oct
30
1
7
Heshvan
Oct-Nov
29 ó 30
2
8
Chislev
Nov-Dic
29 ó 30
3
9
Tebeth
Dic-Ene
29
4
10
Shebat
Ene-Feb
30
5
11
Adar
Feb-Mar
29 ó 30
6
12
Nisan
Mar-Abr
30
7
1
Iyar
Abr-Mayo
29
8
2
Sivan
Mayo-Jun
30
9
3
Tammuz
Jun-Jul
29
10
4
Ab
Jul-Ag
30
11
5
Elul
Ag-Sep
29
12
6

Los Judíos tienen dos tipos de calendarios:
  • Calendario civil - el calendario oficial de los reyes, nacimientos, y contractos
  • Calendario sagrado - el calendario por los festivales
Los meses Judíos tienen 29 o 30 días
El año de los Judíos es mas corto que el nuestro con solamente 354 días
Más o menos cada 2 años (7 veces en 19 años), hay un mes extra, "Veader" entre Adar y Nisan


¿PARA QUIENES FUE ESCRITO?

Se escribió este libro para enseñar al pueblo de Dios como deben acercarse a Él y como deben adorarle.

    5) EL ESTILO:
    Es un conjunto de prescripciones destinadas a reglamentar el culto que el pueblo israelita rendía a Dios (conjunto de normas y leyes). Por lo que puede considerarse como una especie de manual destinado a los levitas o miembros de la tribu de Leví, que eran los encargados de celebrar los oficios sagrados en el Tabernáculo y más tarde en el Templo de Jerusalén.
Presenta un estilo histórico-narrativo.



    6) ANÁLISIS:
En el análisis del libro podemos hacer dos divisiones:

1. El Mensaje Básico del Libro
2. Su Enseñanza Definitiva
Y las dos se basan en: LA SANTIDAD DE DIOS


    1. Mensaje básico del libro: capítulos 1 a 10.

Por razón de aquella Santidad, EL ACCESO de los creyentes a Dios es únicamente sobre la base del sacrificio y el derramamiento de sangre.

Versículo clave - Capítulo 17: 11

Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”

Los sacrificios según la epístola a los hebreos, el culto levítico era la imagen y la sombra de las cosas celestiales, en tanto que los sacrificios ofrecidos sobre el altar constituían el tipo del gran sacrificio de la cruz. En Levítico se presentan los sacrificios en un orden que va de Dios al hombre.

Las cinco ofrendas – Cada una de las cuales representaba un aspecto de la ofrenda de nuestro Señor Jesús de sí mismo en la cruz. Cap. 1: a 6:7.

-Tres ofrendas de olor grato (presentadas por los adoradores)
-Dos ofrendas de expiación (los que han pecado y tienen que ser restaurados a la posición de adoradores).

Ofrendas de olor grato: 1. Holocausto 2. Ofrenda de Harina 3. Ofrenda de Paz.

Ofrendas de Expiación: 4. Ofrenda por el pecado 5. Ofrenda de Expiación por yerro.

  1. HOLOCAUSTO: Sacrificio de consagración, en el cual se quemaba sobre el altar un toro, un carnero, un cordero, de las manadas de cabras un macho, o un ave sin defecto. (El animal se escogía dependiendo de la situación económica del ofrendante y siempre macho). Todo el animal era quemado menos la piel que quedaba para el sacerdote.
  1. OFRENDA DE HARINA: Se consumía sobre el altar granos de harina de la mejor calidad, incienso, pan cocido (sin levadura), sal. Estaba prohibida la levadura y la miel. El holocausto y la ofrenda de harina consumidos sobre el altar representan a Cristo totalmente ofrecido a Dios en su vida intachable y en su muerte (Ef. 5:2). En esta ofrenda no había derramamiento de sangre, por lo tanto no había expiación.

  1. OFRENDA DE PAZ: Ofrenda de reconciliación. Se podía ofrecer cualquier animal del ganado, sin defecto; panes (tortas, hojuelas, etc.). Este sacrificio ilustra la comunión establecida entre Dios y el hombre sobre la base del sacrificio de Cristo en la cruz. Una parte se quemaba sobre el altar, recibiendo el nombre de “el alimento de la ofrenda”; otra parte era alimento para el sacerdote y los hijos del sacerdote; y otra parte era comida por el ofrendante y sus amigos.

  1. OFRENDA POR EL PECADO: Sacrificio de Expiación. Dependiendo de la situación económica del ofrendante podía ser un becerro, un chivo, cabra, oveja, dos tórtolas, dos palominos, o dos kilos de harina de la mejor calidad. Este sacrificio enseña que solamente la expiación por la sangre puede permitir al pecador el acceso a tal comunión. Tiene muy en cuenta la naturaleza santa de Dios, y por ello su necesaria acción contra el pecado en juicio.

  1. OFRENDA DE EXPIACIÓN POR YERRO: Sacrificio para expiar la culpa. Se ofrecía un carnero sin defecto. (En lugar de un sacrificio, podía ofrecerse dinero). Aquí se tenía más en cuenta la forma de gobierno de Dios que su naturaleza santa. Si errabas en tu proceder tenía que restituir. Tenía que ver con las faltas cometidas contra el Señor o contra el prójimo.

COMENTARIO: En la misma manera que el Arco Iris nos enseña sus diferentes colores, aunque es una sola entidad, así los cinco sacrificios, nombrados en el libro de Levítico, tipifican los aspectos del único y verdadero sacrificio que Jesucristo hizo en la Cruz, una vez y para siempre.

DÍA DE LA EXPIACIÓN O DÍA DEL PERDÓN: Este sacrificio lo vamos a considerar aparte. Era repetido cada año para mantener la relación del pueblo con Dios, debido a que el Tabernáculo de Jehová permanecía entre ellos en medio de las impurezas del pueblo. Ese día el sumo sacerdote ofrecía sacrificios como una purificación del santuario, por los sacerdotes y la nación. Se guardaba el décimo día del séptimo mes por la suspensión de los trabajos diarios, por una santa convocación y por ayuno, el único ayuno prescrito por la Ley. Sólo este día entraba el sumo sacerdote en el lugar “Santísimo” (He. 9:7) Para ello vestía simplemente de lino blanco y quemaba incienso para que el humo cubriera el propiciatorio. Enseguida rociaba, sobre el propiciatorio, y por abajo, la sangre del novillo que había ofrecido por sus pecados y los de los sacerdotes. Después volvía a entrar con la víctima ofrecida por los pecados de la nación y con la sangre rociaba el velo. Por medio de ritos semejantes hacía expiación por el lugar santo y el altar de los sacrificios. La epístola a los Hebreos indica que la entrada del sumo sacerdote en el lugar santísimo una vez al año, y no sin sangre, prefiguró la entrada de Jesús, el gran Sumo Sacerdote, una vez y por todas en los cielos, habiendo adquirido para nosotros la salvación, y con ella el perdón de los pecados y la justificación de pecador, haciendo inútiles los sacrificios de expiación.


EL SACERDOCIO: Cap. 8 a 10.

  1. Llamamiento - Cap. 8: 1 a 5
  2. Purificación - Cap. 8: 6
  3. Ropa – Cap. 8: 7 a 13
  4. Expiación – Cap. 8: 14 a 29
  5. Unción – Cap. 8: 30
  6. Alimento – Cap. 8: 31 a 36
  7. Ministerio – Cap. 9
  8. Fracaso – Cap. 10

El pueblo de Israel recibió al mismo tiempo un santuario y un cuerpo sacerdotal dignos de Jehová. Aarón y sus hijos fueron los designados para el sacerdocio, declarado hereditario, y reservado a la familia de Aarón. Todos los hijos de Aarón que no tuvieran defectos corporales eran sacerdotes.

Cuando se les menciona se les llama “sacerdotes”, “sacerdotes hijos de Aarón”, también se les conoce como “sacerdotes levitas”, haciendo referencia a su tribu. Se hacia siempre una distinción entre los simples levitas, ayudantes en el acto del sacrificio, y los sacerdotes propiamente dichos. El sacrificio sobre el altar del Tabernáculo y el uso del Urim y el Tumim estaban estrictamente reservados a la familia de Aarón.

Los sacerdotes tenían tres deberes esenciales:

  1. El servicio del Señor en el santuario;
  2. La enseñanza de la Ley al pueblo
  3. Y consultar a Jehová por el pueblo, mediante el Urim y el Tumim.

Los sacerdotes estaban sometidos a unas normas particulares. Les estaba prohibido casarse con una mujer deshonrada o repudiada. Tenían que casarse con una israelita que fuera virgen, o viuda, y cuya genealogía estuviera comprobada. En el ejercicio de sus funciones llevaba vestiduras sagradas, cuyo uso estaba prohibido fuera del Templo:

  1. Los calzones, que iban de la cintura a los muslos.
  2. La túnica, ajustada al cuerpo, de una sola pieza, sin costura, que llegaba a los tobillos, y ceñida sobre los riñones con un cinto bordado con colores simbólicos.
  3. Un turbante.
Todas estas piezas eran de lino fino. En las ceremonias religiosas, tanto los sacerdotes como los levitas llevaban un sencillo efod de lino. 


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sábado, 15 de marzo de 2014

UN NUEVO PACTO



(2) ENTRA EN
EL REPOSO DE DIOS:

UN NUEVO PACTO

El nacimiento de un hijo deseado es la mayor alegría que podemos tener como padres, es un gran acontecimiento para toda la familia. Antes de que el bebé venga a este mundo los papás hemos de hacer algunos cambios en nuestro ritmo cotidiano e infinidad de preparativos, es una ilusión muy grande que va a cambiar para siempre nuestras vidas. Desde el mismo momento en el que le vemos su carita, un sentimiento muy profundo de amor y protección nos inunda completamente, y nuestro bebé se convierte en el centro de nuestras vidas, a partir de ahora todo va a girar en torno suyo. Tal es así que pasado un tiempo no entendemos como hemos podido vivir sin él, como era nuestra vida antes de que naciera.

Durante su crecimiento todo es motivo de celebración, su primera sonrisa, sus primeras palabras, su primer diente, sus primeros pasitos..., ¡¡Nos sentimos tan felices que solo hablamos de nuestro hijo o hija, como si no hubiera otro tema de conversación!! La verdad es que resultamos un poco pesados, pero la ocasión lo requiere, es algo natural, como dice el proverbio: de lo que hay en el corazón habla la boca. También procuramos proveerle de todo lo que necesita para que se desarrolle con normalidad, tanto física, emocional e intelectualmente. Puede que nosotros hallamos tenido muchas carencias, pero para nuestro hijo deseamos que no le falte nada y a ser posible lo mejor.

Sin embargo, y debido a ese amor y deseo de protección, también comenzamos a sufrir por ellos: cuando enferman, cuando sufren alguna caída, al separarnos de ellos para ir al trabajo, cuando tenemos noticias de que en el colegio se burlan y le pegan sus compañeros, cuando les vemos fracasar en los estudios, si sufren una ruptura sentimental...

¡Cuantas veces hemos querido evitarle sufrimiento y no hemos podido! Verles tan frágiles y vulnerables nos daña el corazón de padres y aunque sabemos que tienen que aprender de los problemas, siempre estamos dispuestos a prestarles nuestra ayuda de manera desinteresada.

Si estos pequeños reveses de la vida de un niño, pueden causar sufrimiento en los padres, imagina cuando esos problemas se convierten en verdaderas pesadillas. Los hijos crecen y no siempre podemos controlar sus movimientos ni sus amistades, tampoco podemos saber lo que hacen ni en qué líos pueden estar metidos. Los métodos de educación y disciplina que hemos empleado cuando son pequeños no funcionan en la adolescencia ni en la madurez, se nos escapa de las manos el control de sus vidas, les vemos deslizarse hacia un camino de perdición y nada de lo que hagamos o digamos surte efecto. Cuanta tristeza y amargura se ve reflejada en la mirada de aquellos padres que sus hijos han terminado inmersos en el mundo de las drogas, o formando parte de alguna banda callejera, o acaban sus días en alguna prisión. Seguro que se preguntarán una y mil veces en que se han equivocado, que han hecho mal para que sus hijos hayan llegado a esa situación.


Bueno, ya se que los padres no somos perfectos, y que cometemos muchos errores, pero eso no es motivo para culparse y atormentarse por las desgracias que a veces ocurren a nuestros hijos. Si de algo se nos puede acusar a los padres es de un exceso de celo y protección, pero estoy convencida que ninguno desea para sus hijos una desgracia semejante, sino que por el contrario su lucha ha sido proporcionarles lo mejor para que fueran felices. Los seres humanos somos rebeldes por naturaleza, no siempre sabemos valorar y entender la labor tan difícil de ser padres hasta que nos toca serlo a nosotros, y a veces, por desgracia tomamos caminos equivocados que pueden traer mucho dolor y sufrimiento. Por mucho que amemos a nuestros hijos, si estos, haciendo uso de su libertad, deciden seguir su propio camino, aunque este le lleve a la muerte, tristemente poco podremos hacer.

Cuando comprendemos el verdadero significado de ser padres, el amor tan profundo y desinteresado, los continuos desvelos, el deseo de protección para librarlos de cualquier peligro que les aceche, el gozo de verles felices y el sufrimiento cuando les vemos andar por caminos torcidos a sabiendas de los peligros que les puede esperar al final del mismo, podemos entender mejor el sentimiento de Dios hacia el hombre, hacia cada uno de nosotros, y el deseo profundo de salvarnos y cuidarnos, porque Dios, como Padre nuestro que es, nunca ha dejado de amarnos, su compasión y misericordia han sido una constante a pesar que de nosotros no siempre lo hemos reconocido.

Cuando el hombre decidió seguir su camino y se apartó de los consejos de Dios, su vida fue de mal en peor, a tal punto llegó la maldad que Jehová decidió destruir toda la tierra, pero tuvo compasión al ver a Noé, y proveyó para él y su familia salvación y refugio.

Con el paso del tiempo los hombres volvieron a olvidarse nuevamente de Dios, y en esta ocasión Abraham halló gracia a sus ojos y prometió hacer de él un pueblo para sí, le daría un lugar donde habitar en paz, y el les cuidaría y protegería de sus enemigos. De su descendencia nacería el Mesías. Moisés lideró al pueblo para que entraran en la heredad prometida. Pero el pueblo de Dios, también se deslizó en pos de otros dioses, la desobediencia y la incredulidad les llevó al fracaso total perdiendo el favor de Dios por varios siglos.

Pero la promesa a Abraham continuó vigente, hasta que llegado el tiempo, Jehová se acordó nuevamente de su pueblo y tuvo compasión de ellos. En esta ocasión Dios tenía un plan diferente, algo mucho más grande, ya no tendrían que construir ningún arca, ni darles leyes nuevas que no pudieran cumplir, ni tendrían que hacer continuos sacrificios de animales para redimir su pecado, ahora enviaría a su Hijo, para que a través de su muerte pagara el rescate de todos. El hombre al apartarse de Dios rompió el vínculo que les unía. Y de la misma manera que cuando cortas una rama de un árbol, es cuestión de tiempo que esta rama al no tener savia se seque completamente y sea utilizada para ser quemada, así el hombre estaba condenado a morir para siempre si no era de nuevo injertado en Dios.

El amor y la compasión que Jesús sintió al ver el estado tan lamentable en el que se encontraba el hombre, lo expresó cuando al comenzar su ministerio, fue a Nazaret, y al entrar a la sinagoga, el día de reposo, como era su costumbre, se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y cuando abrió el libro leyó donde estaba escrito:



"El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros."  Lucas 4: 18-21

En Jesús se cumplía la Promesa que el profeta Isaías había dicho tiempo atrás.

Jesús vino a salvar lo que se había perdido, a pregonar a los que nos sentimos cautivos que hay una esperanza de libertad, a quitarnos el yugo que nos oprime, a predicar que ya es el tiempo propicio de Dios para darnos su bendición, solo tenemos que creer en Él con todo nuestro corazón, porque el justo por la fe vivirá, y sin fe es imposible agradar a Dios.

Pero había otra sorpresa agradable, Dios no solo vino para el pueblo de Israel, también le importaba el resto de los hombres, su sacrificio fue tan grande que sus bendiciones nos alcanzó a todos.


Acerquémonos con fe al trono de su gracia, no dudando de su amor, sabiendo que él nos conoce por nuestros nombres y tiene cuidado de nosotros, Él es fiel para cumplir su propósito en nuestras vidas. No tengamos temor de lo que pueda acontecernos, Dios tiene pleno control, nada podrá dañarnos sin su consentimiento mientras permanezcamos bajo su cobertura. Y si hemos de ser probados, piensa que nunca estaremos solos, su Espíritu irá con nosotros y nos infundirá aliento y nos fortalecerá hasta que todo haya pasado y nuestra fe, más preciosa que el oro, brille para alabanza de nuestro Señor.



TRES PACTOS DE DIOS CON EL HOMBRE



Pacto de Preservación (incondicional)

Pacto de la Ley
(condicional)


Pacto de la Gracia
(incondicional)

NOÉ
MOISÉS
JESÚS
Significado del nombre
"Consuelo, descanso"
"Salvado de las aguas"
En hebreo Jesúa o Jeshua, es una forma derivada del nombre Josué y significa "Jehová es salvación". También llamado Cristo (Christos), nombre griego que cuyo significado es "ungido", traducido del hebreo Mesías (Mashiah). Jesús es el nombre personal de nuestro Señor mientras que Cristo es su título
Situación social
La maldad había llegado a corromper toda la tierra.
El pueblo hebreo clamaba a Dios para ser librado de la esclavitud de Egipto.
Israel formaba parte del Imperio Romano. La corrupción de sus reyes y sacerdotes, el abuso de autoridad hacia el pueblo, las divisiones políticas y religiosas y la idolatría llevaron al pueblo de Dios a ser esclavos de otro país, pobres y "olvidados de Dios".
Decisión y propósito de Dios
Destruir con un diluvio a todo ser vivo que hubiera sobre la faz de la tierra salvo a Noé, su familia y una representación de animales de cada especie según su género y sexo.
Escogió a Moisés para sacar a su pueblo de la esclavitud y llevarlo a la Tierra Prometida.
Debido al pecado del hombre, la relación con Dios se rompió. Sin embargo, desde el primer instante Jehová proveyó un plan de salvación que fue cumpliendo de manera progresiva, siendo su culminación la muerte de Jesús en la Cruz. Con su muerte pagaría por todos los pecados de la humanidad, y el hombre tendría de nuevo acceso a una relación directa con su Dios y creador.
Que vio Dios en ellos
Halló gracia ante los ojos de Dios porque era varón justo, era perfectos en sus generaciones.
Un hombre que aprendió mansedumbre y humildad.
Jehová reconoció en la persona de Jesús a su Hijo amado en quien tenía complacencia, es decir, que Dios Padre vio en Jesús al único hombre perfecto capaz de redimir al hombre de su culpa.
Ningún preso puede redimirse a sí mismo, está obligado a cumplir su condena, a menos que alguien pueda pagar su rescate.
Jesús siendo Dios, se hizo hombre para poder cumplir con la condena impuesta al hombre que era la pena de muerte, y así poder sacarnos a nosotros de la condición de reos a libres.
Pacto de Dios con ellos
"Estableceré mi pacto contigo, y entraras en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo,..." Génesis 6: 18-21

"Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo." Éxodo 31: 13-14
"He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado."
Jeremías 31: 31-34
Tarea encomendada
Construir un arca con capacidad para alojar a toda la familia de Noé, los animales y alimentos necesarios para sobrevivir hasta que el diluvio pasara.
Presentarse delante del Faraón y pedir la liberación de su pueblo. Una vez fuera de Egipto, liderarle y guiarle hasta entrar en la Tierra Prometida.
Pagar el rescate para que el hombre fuera libre y pudiera tener comunión con Dios nuevamente.
El pecado del hombre lo apartó de la presencia de Dios, su sentencia era la muerte eterna. Ningún reo puede rescatarse a sí mismo, así que necesitaba alguien que pagara el rescate y lo liberara, y ese fue Cristo, Él quiso poner su vida en sustitución de la nuestra, para que mediante su muerte y resurrección nosotros no fuéramos condenados y Él llevara toda nuestra culpa a la cruz.
Leed Juan 10: 10-18
Que representaba la culminación de cada trabajo
El arca representó el reposo de Dios para todos los que estaban dentro, el lugar donde pudieron permanecer a salvo de la destrucción que asoló toda la tierra. Un arca, que por sus características no estaba hecha para navegar sino para flotar, por lo que no era el hombre quien llevaba el timón, sino Dios mismo el encargado de que llegaran a buen puerto.
La Tierra Prometida era el lugar que Dios había escogido para dar reposo a su pueblo, una tierra fértil donde podrían tener paz y seguridad. Él sería su Rey y les gobernaría con justicia y misericordia.
Dios mostró su amor por nosotros, en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros y fuimos reconciliados con Él.
Ahora, por medio de la fe en Jesucristo somos justificados gratuitamente por su gracia.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 5:1
Actitud del hombre
Por la fe NOÉ, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Hebreos 11: 7
La fe, la obediencia y la perseverancia fueron las cualidades principales que les abrió las puertas al reposo de Dios.

Y después del diluvio Dios habló a Noé y les mandó que saliesen del arca y que fructificasen y se multiplicaran por toda la tierra.

Noé levantó altar a Jehová y le adoró. Esta actitud de agradecimiento agradó a Dios.
Cuando salieron de Egipto camino de Canaán, en el desierto, el pueblo tuvo sed y se quejó, Dios hablo a Moisés y a Aarón para que hablaran a la roca y que esta diera agua para saciar la sed, pero Moisés enfadado habló al pueblo con dureza y en vez de hablar a la roca lo que hizo fue golpearla. Moisés representaba a Dios, su actitud y comportamiento era importantísimo para no dar una imagen equivocada al pueblo de quien era Dios y del amor que les tenía a pesar de sus continuas quejas. Esto le valió que Jehová les desechara a Moisés y a su hermano Aarón para que introdujeran al pueblo en la Tierra Prometida.

La incredulidad de que Jehová pudiera darles la victoria en la conquista de la Tierra Prometida frente a un enemigo muy poderoso les costó cuarenta años de peregrinaje por el desierto hasta que esa generación muriera.

Cuando por fin conquistan Canaán, la rebeldía e incredulidad fue una constante en Israel, no escucharon a Dios ni a sus profetas que les advertían del peligro de su desobediencia.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Isaías 53: 3-9
Consecuencias y resultados
Jehová prometió que nunca más volvería a maldecir la tierra por causa del hombre, ni volvería a destruir todo ser viviente.

Mientras la tierra permanezca no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Génesis 8: 22
Su rebeldía e incredulidad les valió que Dios se apartara de ellos, dejando el camino libre a sus enemigos. Fueron perseguidos, esparcidos y llevados cautivos a otros pueblos.
La obra de Jesucristo nos hizo renacer a una esperanza viva para una herencia incorruptible.
Ahora, a los que creemos en Cristo, Dios nos ha hecho linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.


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viernes, 14 de marzo de 2014

sábado, 8 de marzo de 2014

ENTRA EN EL REPOSO DE DIOS




ENTRA   EN  EL 
 REPOSO DE DIOS


INTRODUCCIÓN

La vida es un peregrinaje a través de largos desiertos en donde las tormentas, el intenso calor y el frío de la noche van sucediéndose de manera continuada, rara vez encontramos algún oasis en el que reposar y tomar fuerzas. Nadie es completamente feliz, los que no tienen medios económicos creen que el dinero es la solución a sus problemas, los enfermos anhelan salud para ser felices, los que tienen salud y dinero envidian al que tiene amor, y el que tiene amor lo menosprecia hasta que lo pierde. Somos imperfectos en un mundo imperfecto, y aún los cristianos no somos inmunes a los reveses con los que nos golpea la vida de vez en cuando, tambaleando los cimientos de nuestra fe.

El ser humano es muy vulnerable. Aunque hemos evolucionado y avanzado mucho, con todo, no somos capaces de controlar las riendas de nuestra propia vida ni los acontecimientos o circunstancias que ocurren en el mundo. No podemos garantizar nuestra propia seguridad en un mundo tan inestable.

Puedes haber creado un imperio y una catástrofe natural o una mala gestión económica tirar por tierra todo tu trabajo, o vivir una vida "feliz" bien acomodada, rodeado de tus seres queridos y una enfermedad grave o accidente, truncar esa felicidad y estabilidad de la que disfrutas.


Ante esta situación ¿Qué podemos hacer? ¿Hay otra alternativa, otro camino que nos lleve a algún lugar de reposo y seguridad? ¿es posible tener paz en medio de una tribulación? Y si es así, ¿Quien puede ayudarnos y cómo?


Dios no nos ha dejado solos. A lo largo de la historia de la humanidad, siempre ha brindado al hombre la oportunidad de escoger entre seguir su propio camino, a pesar de que este le llevaría a la muerte o seguir sus pasos y caminar junto a Él hacia un lugar de reposo donde encontrar paz y seguridad. La decisión es nuestra, pero por experiencia puedo afirmar que es posible alcanzar reposo aún cuando tu vida se desmorona a tu alrededor, siempre hay una fuerza que emerge de tu interior que te eleva como las águilas y te permite reposar por encima de la tormenta.

SIGNIFICADO DE LA PALABRA "REPOSO"

En el libro de Hebreos, capítulo 4: versículos 1, 3 y 5 aparece la palabra griega "katápausis", que significa "reposo" o lugar de reposo". Esta palabra es una traducción del hebreo "menujah", que quiere decir "lugar de descanso", "reposo", que a su vez se deriva de la palabra "núaj": "establecerse" o "permanecer en un lugar, reposar después de haber realizado una actividad o trabajo previo".

1. Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

3. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo:
Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo.
5. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

Por otro lado, el verbo "katapáu", que significa "cesar" o descansar", al igual que la palabra "katápausis" entrañan no solo cesación de trabajo o actividad sino también el estado o condición de inactividad que produce el no hacer nada. La palabra hebrea equivalente a este verbo es "shabath", que se traduce como "reposo". Por lo tanto "katapáu" en griego (Hebreos 4:4) y "shabath" en hebreo (Génesis 2:2) significan igualmente cesar todo trabajo y el estado de inactividad que esto conlleva.


CUANDO DIOS ESTABLECE EL REPOSO POR PRIMERA VEZ

La primera vez que leemos la palabra reposo en la Biblia en en el libro de Génesis 2:2-3

"...Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación."

Aquí vemos que Dios, después de haber realizado la tarea de la creación, cesa en su trabajo y reposa. No es que Dios estuviera cansado, simplemente cesó su actividad y tomo tiempo para reposar y contemplar lo agradable de su obra. Y vio Dios que tomar tiempo para descansar era bueno y santificó ese día.


DIOS PACTA CON EL HOMBRE PARA QUE ENTRE EN SU REPOSO

Hay dos casos muy claros en el Antiguo Testamento en los que Dios pacta con el hombre en su propósito de salvar y dar reposo a su pueblo.

  • El primero fue Noé. Después de la creación, con el transcurrir del tiempo, la maldad de los hombres se multiplicó, corrompiendo toda la tierra y llenándola de violencia, tanto es así que Jehová se arrepintió de haber hecho al hombre y le dolió en su corazón, así que decidió poner fin a todo ser vivo enviando un diluvio de aguas que destruyera toda carne en la que hubiera espíritu de vida. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová  e hizo pacto de salvarle a él, a su familia y a una representación de cada especie según sexo y género.
  • El segundo fue Moisés. Dios escucha el clamor de su pueblo que se encuentra cautivo en Egipto más de cuatrocientos años, y llama a Moisés, para que le saque de la esclavitud y lo lleve a la tierra prometida, confirmando así el pacto que había hecho con anterioridad a Abraham, a Isaac y a Jacob.

En los dos casos vemos como Dios tiene compasión y desea liberar al hombre de su destino, pero desgraciadamente, no siempre la respuesta y la actitud el hombre es la correcta.





NOÉ
MOISÉS
Significado del nombre
"Consuelo, descanso"
"Salvado de las aguas"
Situación social
La maldad había llegado a corromper toda la tierra.
El pueblo hebreo clamaba a Dios para ser librado de la esclavitud de Egipto.
Decisión y propósito de Dios
Destruir con un diluvio a todo ser vivo que hubiera sobre la faz de la tierra salvo a Noé, su familia y una representación de animales de cada especie según su género y sexo.
Escogió a Moisés para sacar a su pueblo de la esclavitud y llevarlo a la Tierra Prometida.
Que vio Dios en ellos
Halló gracia ante los ojos de Dios porque era varón justo, era perfectos en sus generaciones.
Un hombre que aprendió mansedumbre y humildad.
Pacto de Dios con ellos
"Estableceré mi pacto contigo, y entraras en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo,..." Génesis 6: 18-21

"Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo." Éxodo 31: 13-14
Tarea encomendada
Construir un arca con capacidad para alojar a toda la familia de Noé, los animales y alimentos necesarios para sobrevivir hasta que el diluvio pasara.
Presentarse delante del Faraón y pedir la liberación de su pueblo. Una vez fuera de Egipto, liderarle y guiarle hasta entrar en la Tierra Prometida.
Que representaba la culminación de cada trabajo
El arca representó el reposo de Dios para todos los que estaban dentro, el lugar donde pudieron permanecer a salvo de la destrucción que asoló toda la tierra. Un arca, que por sus características no estaba hecha para navegar sino para flotar, por lo que no era el hombre quien llevaba el timón, sino Dios mismo el encargado de que llegaran a buen puerto.
La Tierra Prometida era el lugar que Dios había escogido para dar reposo a su pueblo, una tierra fértil donde podrían tener paz y seguridad. Él sería su Rey y les gobernaría con justicia y misericordia.
Actitud del hombre
Por la fe NOÉ, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Hebreos 11: 7
La fe, la obediencia y la perseverancia fueron las cualidades principales que les abrió las puertas al reposo de Dios.

Y después del diluvio Dios habló a Noé y les mandó que saliesen del arca y que fructificasen y se multiplicaran por toda la tierra.

Noé levantó altar a Jehová y le adoró. Esta actitud de agradecimiento agradó a Dios.
Cuando salieron de Egipto camino de Canaán, en el desierto, el pueblo tuvo sed y se quejó, Dios hablo a Moisés y a Aarón para que hablaran a la roca y que esta diera agua para saciar la sed, pero Moisés enfadado habló al pueblo con dureza y en vez de hablar a la roca lo que hizo fue golpearla. Moisés representaba a Dios, su actitud y comportamiento era importantísimo para no dar una imagen equivocada al pueblo de quien era Dios y del amor que les tenía a pesar de sus continuas quejas. Esto le valió que Jehová les desechara a Moisés y a su hermano Aarón para que introdujeran al pueblo en la Tierra Prometida.

La incredulidad de que Jehová pudiera darles la victoria en la conquista de la Tierra Prometida frente a un enemigo muy poderoso les costó cuarenta años de peregrinaje por el desierto hasta que esa generación muriera.

Cuando por fin conquistan Canaán, la rebeldía e incredulidad fue una constante en Israel, no escucharon a Dios ni a sus profetas que les advertían del peligro de su desobediencia.
Consecuencias
Jehová    prometió que nunca más volvería a maldecir la tierra por causa del hombre, ni volvería a destruir todo ser viviente.

Mientras la tierra permanezca no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Génesis 8: 22
Su rebeldía e incredulidad les valió que Dios se apartara de ellos, dejando el camino libre a sus enemigos. Fueron perseguidos, esparcidos y llevados cautivos a otros pueblos.




DIOS TIENE UN REPOSO PARA TI EN ESTA VIDA

"Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.
A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.
Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. " Hebreos 3: 5-12


"Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo.
Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios." Hebreos 4: 1-3 y 9



Ahora es Jesús, a través del Espíritu Santo quien nos guía y nos ayuda a entrar en el reposo de Dios, no importa que situación estemos viviendo, Él puede ayudarnos en las dificultades y darnos descanso de los problemas, podemos encontrar en su presencia el oportuno socorro el consuelo en tiempos de aflicción. Estamos en un nuevo pacto:

"Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo." Hebreos 8: 10

Reposo es el descanso y seguridad que Dios da al hombre cuando este decide creerle y obedecerle. Es dejar que nuestra vida sea dirigida por Él.


COMO ENTRAR EN EL REPOSO DE DIOS

Disfrutamos del reposo de Dios a través de:

* La Fe
* Y la Obediencia

Una manera práctica de expresar esta fe es la siguiente:

  1. Reposemos de nuestras obras (Hebreos 4 10). No intentes ganar el favor de Dios mediante tus obras, simplemente cree en la Obra redentora de Cristo, que es suficiente para limpiar tu vida y presentarte aceptable delante del Padre. Creer esto ya nos alivia el peso de muchas cargas pesadas que arrastramos. Este es el primer paso, el llamado nuevo nacimiento.
  2. Mantengamos firmes en esta confianza, de que Dios se compadece de nuestras debilidades, y que podemos acercarnos confiadamente a su trono de misericordia. Cristo no rechaza a nadie que se acerque a Él con un corazón confiado y agradecido.
  3. No nos fiemos de nuestros sentimientos, a veces nos engañan haciéndonos creer que Dios no nos va a escuchar. Abramos nuestro corazón y confiémosle nuestros miedos y tentaciones. Dios mejor que nadie puede comprender por donde pasamos.
  4. Tomemos la Palabra como el alimento que nuestro espíritu necesita, porque es viva y eficaz.

En la medida que nuestra relación con Dios sea algo habitual, la confianza y la seguridad crecerán, el reposo de Dios irá calando en nuestros corazones y el Espíritu Santo suplirá todo lo que nos falte conforme a sus riquezas y a nuestras necesidades.

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sábado, 1 de marzo de 2014

APROVECHEMOS CUALQUIER OPORTUNIDAD PARA HACER EL BIEN



 "...Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." 
Efesios 2: 10


La casualidad no existe. Para los que amamos a Dios, los que creemos en Él, sabemos que todo lo que acontece en nuestra vida forma parte de un propósito eterno. 


Hasta los detalles más pequeños, que a nuestro entendimiento puedan parecer insignificantes son de suma importancia; pues Dios usa todo para nuestro bien,  para forjar nuestro carácter conforme al de Cristo.


Cada oportunidad que la vida nos ofrece para hace el bien, es  un granito de arena que aportamos al restablecimiento del Reino de Dios en la tierra. 


Cada uno de nosotros hemos sido dotados de cualidades y dones, conforme  hagamos uso de ellos llevaremos bendición o maldición a quieres nos rodean.

A veces creemos equivocadamente que para hacer el bien, necesitamos tener mucho dinero, o ser famoso, o llevar una vida muy entregada en obras sociales..., pero  no estoy hablando de esas obras vistosas que en muchos casos solo buscan la alabanza y el reconocimiento del hombre, sino de aquellas obras que salen de un corazón justo y misericordioso, esas  diminutas obras que pueden transformar la vida de una persona.


Ciertamente, solos no podemos cambiar el mundo, pero desanimarnos y desistir por ello de hacer el bien no es hacer justicia.


Una sonrisa, un abrazo, ayudar a un amigo, no enfadarte cuando en la cola del supermercado alguien se cuela con descaro, visitar  enfermos, consolar a alguien que ha perdido un ser querido aunque sea simplemente estar ahí, cubrir la necesidad en la medida de tus posibilidades, prestar sin avergonzar  cuando alguien vienen a ti confiado...,¡hay tantos detalles  invisibles a los ojos de los demás y que a la vez son tan importantes para Dios y para quienes los reciben! 


"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto."   Lucas 16:10
 

Si es cierto que hemos sino enseñados en la Verdad que está en Jesús, no descuidemos esos detalles, esas pequeñas obras de misericordia que Dios pone delante de nosotros cada día para que andemos en ellas. Seamos fieles en lo poco y contribuyamos así, con nuestra aportación a que otras personas, viéndonos actuar en amor y misericordia honren el nombre de Dios y su Reino sea extendido por toda la tierra.