domingo, 3 de mayo de 2015

2ª PARTE: EL LIBRO DE NÚMEROS




2ª Parte:
EL LIBRO DE NÚMEROS

Terminamos la primera parte del libro de números en el apartado A) La permanencia en el Sinaí, correspondiente al punto 7. Análisis. En esta segunda parte continuaremos con el apartado B) De Sinaí a Cadés (la gran marcha y su permanencia en el desierto de Cadés).


7. ANÁLISIS:

    El conjunto del libro presenta cierta unidad basada particularmente en la geografía y en la cronología. Estas características permiten dividir la obra en tres secciones, correspondientes a tres regiones y a los períodos de tiempo que el pueblo de Israel permaneció en ellas.

A) La permanencia en el Sinaí F 20 días (explicado en la 1ª parte)

B) De Sinaí a Cadés (la larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés) F 38 años

C) En las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto F 9 meses y 10 días


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B) De Sinaí a Cadés (la larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés) F 38 años

-Duración: 38 años.
-Su larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés.

TRISTE FRACASO EN EL DESIERTO. (Cap. 11 a 20 con cap. 21:5-9 y cap. 25)


Una sección muy triste.
Hasta ahora las cosas parecían que marchaban bien para Israel, desde el incidente del becerro de oro no había ocurrido nada significativo para que Dios interrumpiera su manifestación al pueblo, este parecía dócil, los jefes buenos y generosos y las esperanzas de llegar a Canaán eran buenas. Sin embargo  estos capítulos narran una triste escena. Las murmuraciones y los pecados del pueblo encienden la ira de Dios y el gran pesar de Moisés, el cual tuvo que interceder en sus oraciones para aplacar a Jehová y hacerle desistir de su intención de destruirles.

Ocho son las murmuraciones encontradas en esta sección:

  1. Murmuración en contra del camino por el que Dios les conducía. (Cap. 11: 1-3)
El pueblo murmuraba con frecuencia, pero en esta ocasión, Dios se enfada porque después de haber experimentado su protección y su cuidado no tenían excusa para desconfiar de Jehová.

  1. Murmuración contra el alimento con el que eran alimentados. (Cap. 11: 4-35)
Pronto volvió el pueblo a pecar y a quejarse contra Dios. Los extranjeros que se habían mezclado con ellos los indujeron a poner la vista en las ventajas materiales. Añoraron la abundancia de Egipto (olvidándose del duro trabajo de servidumbre) y despreciaron la provisión de Jehová.


Jehová les envía codornices, y aún estaba la carne entre los dientes de ellos cuando la ira de Dios hirió con fuego una parte del campamento.

No era la carne un alimento nocivo o prohibido, pero a veces ocurre que lo que es bueno puede volverse malo cuando no viene de parte de Dios. El Señor no siempre nos concede todo lo que le pedimos a pesar de que creamos que es bueno, él tiene sus razones que nosotros desconocemos, sin embargo no debemos de volvernos contra Él por esta causa, sino aceptar su voluntad confiando que Él tiene cuidado de nosotros y sabe lo que nos conviene.
  1. Murmuración en contra del líder que Dios puso sobre ellos. (Cap. 12)
El pueblo causó mucha aflicción a Moisés. Aquí en este capítulo vemos como su paciencia fue puesta a prueba y precisamente por sus mismos hermanos: Aarón y María.

Ellos hablaron mal de Moisés, y parece ser que fue María la que empezó con la discusión. Dos eran los motivos por los cuales se enfadaron contra su hermano:

Su matrimonio con una extranjera. No se sabe con certeza si se trataba de un segundo matrimonio o se estaban refiriendo a Séfora, su primera esposa, ya que cuando la Biblia habla de una mujer cusita hemos de tener en cuenta que Cusán es sinónimo de Madián (Hab. 3:7).

Su gobierno. No por llevarlo mal, sino por monopolizarlo. En el versículo 2 dice: “Solamente por Moisés ha hablado Jehová”.

Moisés mostró una gran paciencia ante tan grande provocación. Él era un hombre celoso de guardar el honor del Nombre de Dios, sin embargo se mostraba manso  a la hora de defender el suyo propio. No se quejó, ni apeló a la justicia divina, pero Dios no deja sin defensa al inocente, y aplicó en este caso su justicia contra María, la cual quedó leprosa. El castigo cayó sobre ella por ser la causante de dicha rebelión. La intercesión de Moisés le dio sanidad.


El pueblo no avanzó en su marcha hasta que María no fue sanada, el propósito de Dios no era avergonzar más a María de lo necesario abandonándola en el desierto, sino esperar a su arrepentimiento y restauración.

  1. Murmuración contra la tierra que Dios prometió darles. (Cap. 13)
Cuando los israelitas estaban a punto de poner los pies en la tierra de Canaán (Tierra Prometida), tuvieron que volver atrás para vagar por el desierto durante treinta y ocho años más, hasta morir allí todos los mayores de 20 años (con la excepción de Josué y Caleb), debido a que los espías que enviaron para inspeccionar la tierra regresaron con un informe de desánimo para disuadirle de entrar en Canaán.

No pudieron negar que la tierra era buena y fructífera, pero imposible de conquistar, por lo que era mejor no intentarlo.

Caleb y Josué fueron los únicos que animaron a seguir adelante, ellos creyeron a Dios, lo que les valió no morir en el desierto, pasar el Jordán y tomar posesión de su heredad.

En ningún momento Jehová les dice que no tendrían que luchar para conquistar Canaán. También ahora hemos de mantener lucha para poseer las promesas que Dios nos da, esa lucha es a veces muy dura, implica conservar la fe y la confianza en Él a pesar del tiempo que tarde y de no ver nada.

  1. Murmuración en contra del veredicto. (Cap. 14)
En este capítulo vemos la contienda entre Dios e Israel, a causa de la murmuración y la incredulidad, por lo que Jehová les juró en su ira que no habrían de entrar en su reposo. Toda la congregación dio más crédito a lo que decían los espías que a Dios. Deseaban haber muerto en Egipto o en el desierto antes de tener que pasar a Canaán, por lo que desearon volverse atrás antes de seguir adelante.

Parece ser según leemos en Deuteronomio 1: 22 que no fue Dios de quien partió la idea de inspeccionar la tierra, sino que el pueblo fue a Moisés y dijeron de enviar espías para que les informasen sobre el camino que habrían de seguir y de las ciudades adonde tendrían que llegar. Esto indicaba que el pueblo no confiaba demasiado en Jehová, quien le había dicho que era buena tierra.

No somos muy diferentes de Israel, a veces nosotros no fiándonos de la Palabra de Dios, queremos andar por vista y no por fe, dando más crédito a nuestras propias ideas y consejos ajenos que a la revelación de Dios.

Se les acusa de cobardes, pero las Escrituras los llama incrédulos. Después de las señales que habían presenciado del poder de su Dios dudaron que Él pudiera mantener su palabra de ayudarles.

Los que se quejan sin causa merecen tener causa para quejarse. Y esto es precisamente lo que le pasó al pueblo de Israel. La sentencia pronunciada por Dios era de exterminar a todos los israelitas, la humilde intercesión de Moisés les libró de tal castigo, pero no habían de ver la tierra prometida ni entrarían en ella. La promesa de Dios se cumpliría para la descendencia de ellos, es decir sus hijos. Volverían al desierto, cuando todos los de veinte años para arriba murieran entonces la generación que quedara tomaría posesión de Canaán.

Solamente Caleb y Josué vivieron para ver cumplida esta promesa. Ellos creyeron a Dios y Él fue fiel para darles su porción de herencia.

Con todo, el pueblo se quejo del veredicto y sin la aprobación de Jehová decidieron pasar el Jordán y conquistar la tierra, el resultado fue muy lamentable, los enemigos descendieron contra ellos y los derrotaron, matando seguramente a la mayoría de los israelitas que se lanzaron a la lucha.

  1. Murmuración en contra de los nombramientos de Aarón y su familia para el sacerdocio. (Cap. 16 y 17)
Estos capítulos encuentran un registro de ciertos motines y quienes eran los rebeldes que estaban al frente de ellos. Coré era la principal figura de la conspiración, uniéndosele después Datán Abiram y On, de la tribu de Rubén, hijo mayor de Jacob, hombres de renombre que Indujeron a la rebelión a doscientos cincuenta varones.

La protesta de los rebeldes era respecto al nombramiento de Aarón y su familia para el sacerdocio, poniendo en duda su llamado de parte de Dios. Moisés trató de impedir que la rebelión llegara a mayores y el caso llegase al Tribunal de Dios, pero ellos no hicieron caso, así que su insolencia lleva a Moisés a apelar a Jehová respecto de su propia integridad. El resultado es que Dios en su justicia abandonó a los rebeldes a la obstinación y al endurecimiento de su corazón, y ejecutó la sentencia:

Se abrió la tierra; la tierra abrió su boca, y los tragó a ellos, y a los suyos, y los cubrió la tierra”

Fue terrible. Se amonestó públicamente a la congregación para que se retirasen inmediatamente de las tiendas de los rebeldes para no morir con ellos, la congregación hace caso del aviso, pero los rebeldes continúan con una actitud arrogante y blasfema. Todo Israel quedó aterrado del castigo.


Dios confirmó el ministerio de Aarón y de su familia. Sin embargo al día siguiente hubo una nueva revuelta, volvieron a pecar de la misma forma teniendo en poco las advertencias de Moisés.

En esta ocasión, tras la rebelión de Coré, el pueblo vuelve a murmurar contra Moisés y Aarón, este acontecimiento hizo que Dios trajera mortandad sobre el pueblo de Israel. Moisés de inmediato dándose cuenta de la gravedad del asunto mandó a Aarón poner fuego del altar en el incensario, echar el incienso y correr hacia el pueblo para que en función de su oficio de sacerdote, hiciese expiación por ellos, así fue como cesó la mortandad.

El incensario que usó era el mismo que se utilizaba el día de la Expiación, y corrió al lugar en donde la ira de Dios se estaba manifestando y tomó posiciones en la frontera entre la muerte y la vida, colocándose frente a la Ira Divina. Puso en peligro su propia vida para salvar la del pueblo.

Su llamamiento como sacerdote quedó con esto sólidamente afianzado y confirmado de toda sospecha.


Aarón: Prototipo de Cristo como sacerdote que intercede por nosotros al Padre, el cual traspasando la frontera de la muerte venció a esta.
Incensario de oro: Cristo glorificado, que está sentado a la derecha del Padre intercediendo por nosotros.
Incienso: La oración de Intercesión al Padre.
Fuego del Altar: El Altar representa el sacrificio de Cristo. Solo a través de este sacrificio de Cristo nuestras oraciones llegarán como olor fragante al Padre y serán aceptadas.

¡Cuan peligroso es el pecado de rebelión!   hemos de llevar cuidado como hijos de Dios de no menospreciar a las autoridades establecidas por Él, de no resistir su autoridad tanto si nos gusta como si no. Las personas que provocan revueltas y levantan a los demás para unirse a su rebelión demuestran ser gente orgullosa, envidiosa, ambiciosa,... que solo buscan su gloria. Dios nos guarde de albergar en nuestro corazón tales sentimientos y seamos dignos de la confianza que ha depositado en nosotros, dispuestos a permanecer en la brecha y seguir cumpliendo con nuestra obligación aún cuando las cosas no marchen bien, no buscando nuestro bienestar sino el de la congregación en donde servimos.

Cada uno de nosotros ha sido llamados a ser sacerdote e interceder a favor de los que aún no conocen a Dios. Nuestra posición es colocarnos como Aarón, en la frontera entre la muerte y la vida, para que la misericordia de Dios sea derramada sobre el pueblo y no muera.

  1. Murmuración en contra de la sed. (Cap. 20: 2 – 13)

Después de treinta y ocho años de penosa marcha en el desierto yendo hacia el mar Rojo, los israelitas acamparon en algún lugar donde había escasez de agua, por este motivo murmuraron contra Moisés y Aarón, de nuevo se enfadaron por haber sido sacados de Egipto y conducidos a través del desierto. Dios pide a Moisés que hable a la Peña y promete que esta dará su agua. Moisés y Aarón actuaron impropiamente debido a que estaban enfadados y un poco hartos del pueblo.

Dios en su desagrado les dijo inmediatamente que no tendrían el honor de introducir a Israel en la Tierra Prometida. En este capítulo mueren María y Aarón.
  1. Murmuración por razón de la provisión de Dios. (Cap. 21: 4 – 9)
El ejército de Israel comienza a penetrar en territorio habitado y toman posesión de las fronteras de la Tierra Prometida. En medio de todas las aventuras que les ocurren tenemos otra grave murmuración del pueblo, que da lugar al episodio de las serpientes venenosas y a la salvación mediante la serpiente de bronce.

Israel, fatigado por la larga marcha en torno a las fronteras de Edom, ya que no se les permitió pasar a través del país que era el camino más corto, se desanimó  y volvió a murmurar en su incredulidad, lamentando la falta de pan y de agua y de lo fastidioso de comer siempre el maná.

El juicio de Dios no se hizo esperar y envió entre el pueblo serpientes feroces que con su mordedura murió mucho pueblo. En su arrepentimiento ruegan a Moisés que interceda por ellos. Jehová manda construir la imagen de una serpiente de bronce y ordena que la pusiesen sobre una asta en un lugar elevado, de modo que todos pudieran verla. Todo aquel que fuera mordido por una serpiente feroz quedaría curado con tan solo mirar a la de bronce, en cambio moriría si rehusaba mirarla.

Encontramos aquí una gran dosis de Evangelio: la serpiente colocada sobre una asta simboliza a Satanás, el cual ha sido vencido por Cristo a través del sacrificio de su muerte en la cruz, para que todo aquel que cree en Él no se pierda más tenga vida eterna.



C) En las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto F 9 meses y 10 días


-Duración: 9 meses y 10 días.
-Un tiempo en las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto. Hemos visto claramente el fracaso de Israel y como este tenía que ver con la incredulidad. ¡CUIDADO CON LA INCREDULIDAD!
Pero no todo fue fracaso, en esta última sección del libro vemos a un pueblo victorioso y gozando una vez más del favor de Dios.
UN PUEBLO GLORIOSO Y VICTORIOSO EN EL DESIERTO. (Cap. 21: 1-4 y del 10 hasta el cap. 36)

Victoria

La nota predominante en esta sección es victoria. Aunque no debemos olvidar que hubo algunos fracasos como por ejemplo el hecho de que la vieja generación murió como castigo por el pecado en Cadés (los espías), y ahora Dios empieza de nuevo con Israel.
  1. Victoria sobre el rey de Arad. Cap. 21: 1 – 3
Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma, que significa Destrucción.
  1. Victoria sobre el rey de Sehón y el rey Og. (Cap. 21: 21 – 35)
Israel envió una embajada de paz al rey de los amorreos llamado Sehón, pero la respuesta fue hostil, por lo que su ejercito fue derrotado y su país adueñado por los israelitas.

Og, rey de Basán, no escarmentó en cabeza ajena, y en vez de hacer las paces con Israel le declaró la guerra, y el resultado fue su propia derrota. Og también era amorreo, y parece ser que sus habitantes eran gentes de una fuerza sobrehumana, su territorio muy fértil y su ganado muy preciado, sin embargo ante el poder de Dios no hay obstáculos y entrega en manos de su pueblo el reino de Basán.
  1. Balaam y Balac. (Cap. 22 al 25)
Esta es una historia en la cual Balac rey de Moab, se empeña en maldecir al pueblo de Israel a través del profeta Balaam. Dios frena la boca de Balaam y cambia la maldición por bendición.

El rey tentó al profeta, y esta tentación fue más fuerte que el deseo de obedecer a Dios, es así como deseando recibir todo cuanto le ofrecía Balac le siguió. Dios permitió que marchara con el rey moabita y lo entregó a la concupiscencia de su corazón.

A veces Dios permanece callado a las oraciones de sus hijos, y no es porque no tenga interés, sino por amor, porque no siempre nos conviene aquello que pedimos. Sin embargo vemos que Dios concede peticiones por ira, es decir que a aquellos que se empeñan en conseguir lo que quieren a cualquier precio, resistiendo la autoridad de Dios. En estos casos el Señor contesta aunque sabe que la respuesta va a traer maldición sobre la persona.
  1. El Segundo Censo. (Cap. 26)
La primera vez que se censó al pueblo fue el primer año de la salida de Egipto al pie del monte Sinaí. Esta segunda vez en la llanura de Moab, justamente antes de entrar en la Tierra Prometida.

El censo había de hacerse igual que la vez anterior, contando solo los hombres de veinte años arriba, hábiles para la guerra.

El motivo por el que se hizo este censo especial registrando las tribus, las familias y el número de los individuos es porque el pueblo de Israel se había multiplicado, y el reparto de la tierra iba a ser no por azar sino por promesa y estatuto de Dios. Según el incremento de cada tribu, se le asignaría una porción de la herencia. Esto quedaría registrado para garantizar la voluntad de Dios.

A pesar de haber transcurrido cuarenta años desde el censo anterior vemos como resultado 1.820 personas menos, y se debe al juicio de Dios contra los murmuradores.
  1. La ley de herencia. (Cap. 27)
Se hace mención del caso de las hijas de Zelofehad, el cual muere si tener hijo varón que le suceda. Era el primer caso que ocurría en Israel. Estas pedían poder tener parte en la tierra de Canaán entre los hermanos de su padre.
Solo heredaban los censados, como su padre había fallecido y no se encontraba censado, ellas no tenían derecho a heredar. Alegaron que su padre no había muerto de manera deshonrosa. El caso fue decidido por Dios mismo. Les fue concedida la petición. A partir de entonces se dio una ley general en la que quien no tuviera hijos varones, su hacienda pasaría a sus hijas, si tampoco tenía hijas pasaría a sus hermanos, si no tenía hermanos, a los hermanos de su padre, y si tampoco los tuviera al pariente más próximo.
  1. Josué toma el lugar de Moisés. (Cap. 27)
Moisés ruega a Dios por un sucesor. En respuesta a esta oración, Dios nombra a la persona de Josué, quien hacía tiempo se había distinguido por su valentía en la lucha contra Amalec, por su humildad en el servicio a Moisés y por su fe y sinceridad en testificar contra el informe de los malos espías. Dios instruye a Moisés sobre el modo de instituir a Josué como su sucesor.



  1. Los arreglos para las ofrendas y los votos. ( Cap. 28 al 30)
Ahora que el pueblo había sido censado, se habían dado instrucciones sobre el reparto de la tierra, y se había nombrado a Josué como sucesor de Moisés, lo próximo que hace Dios antes de pasar a conquistar Canaán es ordenar el culto, era una manera de garantizar que llevaría a cabo sus prácticas religiosas y no se olvidarían de ellas a pesar de las continuas guerras.
  1. Victoria sobre Madián. (Cap. 31)
Jehová da a Moisés orden de hacer la guerra contra los madianitas, descendientes de Abraham y Cetura. Estos habían abandonado el culto a Dios y se habían convertido en idólatras, eran vecinos de los moabitas y estaban confederados. Ellos mandaron a sus mujeres para contaminar a Israel y Dios en respuesta a esta provocación les castigó severamente.
  1. Los preparativos para entrar en la tierra.
Dios nombra encargados para distribuir la tierra. Se da por segura la conquista de territorio. Después de las instrucciones dadas para la distribución de la tierra entre las tribus se hace ahora la provisión necesaria a favor de los levitas cuya tribu estaba enteramente dedicada al servicio del Tabernáculo.

8. SÍNTESIS:

En lo que respecta al contenido, el libro de Números continúa la historia de Éxodo, ya que narra la marcha de los israelitas por el desierto desde los últimos meses en el Sinaí hasta las vísperas de la entrada en la Tierra Prometida. Los primeros relatos describen los preparativos para reanudar la marcha después de haber recibido la Ley, luego se insiste en la celebración de la Pascua, más tarde narra los sucesos acaecidos entre la salida del Sinaí y la llegada a Moab. En la parte final se dan algunas instrucciones previas al cruce del río Jordán.

Este libro pone de relieve la personalidad y la obra de Moisés, el gran libertador y legislador del pueblo de Israel. A este cometido añade ahora el de organizar a los israelitas y guiarlos durante los años de su peregrinación en busca de la Tierra Prometida. Moisés se entregó a este trabajo con total fidelidad a Dios y motivado por el amor a su pueblo, aunque a veces se sintió abrumado por la pesada carga moral de su responsabilidad y la incomprensión de la gente que lo rodeaba.

En contraposición con la figura de Moisés, la conducta del pueblo aparece descrita con rasgos más bien negativos. En la soledad y en la vida dura del desierto, la gente de toda clase que había salido de Egipto comienza a tomar conciencia de su destino, pero la larga travesía hacia una meta todavía desconocida y que debía parecerles siempre lejana les lleva a continuas protestas y rebeldías. No cesan de provocar la ira de Dios. Sin embargo, las infidelidades del Pueblo no impiden que el Señor siga manifestando a Israel su misericordia y su perdón. Aquí vemos a Moisés como mediador entre Dios y el pueblo escogido, hablando cara a cara con Jehová.

Visto en conjunto y atendiendo especialmente a razones geográficas y cronológicas, este libro no le falta unidad en su composición. Porque el relato, manteniéndose en la misma línea histórica del Éxodo, informa de los movimientos de Israel posteriores a su permanencia en el Sinaí y hasta su llegada al Jordán. Ahora bien, a pesar de esta unidad global, es necesario reconocer que su estructura literaria consiste más bien en una cadena de secuencias colocadas una junto a otra, independientes entre sí, que van alternando contenidos narrativos de fácil lectura con otros de carácter jurídico, legal, censual o ritual. Tales características hacen pensar que el libro no fue redactado de una sola vez, sino que su redacción pasó por diferentes etapas hasta adquirir su forma definitiva.

El esquema del contenido basado en la geografía y en la cronología permiten dividir la obra en tres secciones a tres regiones y a otros tantos períodos:


  1. Los 20 días en el Sinaí. (SERVICIO)
  2. Los 38 años de marcha y la permanencia en el desierto de Cadés. (FRACASO)
  3. Los 9 meses y 10 días en las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto. (VICTORIA)


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domingo, 8 de marzo de 2015

¿SOY SALVO O VIVO EN UNA MENTIRA?



¿SOY SALVO O VIVO EN UNA MENTIRA?

INTRODUCCIÓN

Hace algunas semanas escuche una predicación de Ana Méndez que me impacto, su título: "Llamados a ser hijos de Dios", y he de decir que me impresionó tanto que consideré la necesidad de compartir este mensaje.

La idea principal es que Dios quiere levantar hijos suyos sobre la faz de la tierra, entendiendo como hijo aquel que después de haber sido engendrado espiritualmente mediante su aceptación de Cristo, alcanza la madurez y puede ser manifestado como "hijo de Dios" y heredero de todas sus promesas juntamente con Cristo.

Lo que me llamó la atención de este mensaje es que de alguna forma confirmaba el pensamiento que durante años he tenido: que la salvación es algo más que repetir una frase prefabricada e implica un proceso de crecimiento, que a lo largo de ese proceso los frutos del Espíritu han de manifestarse como algo natural, tan sencillo como que un manzano de manzanas y un naranjo de naranjas. Los árboles no se cuestionan que fruto van a dar, su misma naturaleza es la que determina su fruto, así es con el cristiano que ha nacido de nuevo, si Cristo vive el él, su misma naturaleza divina será manifiesta mediante los Frutos del Espíritu. Si esto no ocurre, es posible que nunca se produjera ese nuevo nacimiento, o bien la semilla cayó en tierra árida y no pudo germinar, o que los avatares de este mundo la ahogasen.

En cualquier caso la salvación no solo es aceptar a Cristo, eso es solo el principio, el momento en el que Dios deja caer su semilla en nuestra vida, ahora queda por delante todo un proceso de crecimiento que implica buscar a Dios, pasar tiempo con él, conocerle y buscad su Reino para que sea establecido en nosotros. Desde el momento en que le aceptamos ya no somos de este reino terrenal, nuestra vida ha de regirse por los principios del Reino de Dios, de ahí la necesidad de conocer su Palabra.

Es de vital importancia entender lo que significa realmente el "NUEVO NACIMIENTO", porque de ello depende ser verdaderamente "hijos de Dios" o vivir en una mentira muy peligrosa que nos puede hacer perder la salvación.

Si estás interesado en saber lo que significa realmente ser "hijo de Dios" sigue leyendo. Aquí os dejo algunas palabras textuales de la predicación de Ana Méndez, al final dejaré el enlace de YouTube para que podáis escuchar el mensaje.


LLAMADOS A SER HIJOS DE DIOS: DIFERENCIA ENTRE NIÑO ESPIRITUAL E HIJO DE DIOS.

ISAÍAS 9: 6-7

6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
    7. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Dios quiere levantar hijos sobre la faz de la tierra.

Hijo no solo es aquel que nace de los lomos del padre, sino que en el hebreo, en la cultura judaica y en el pensamiento de Dios un "Hijo" es un título, alguien que tiene derecho a ser el heredero de todas las cosas.

GÁLATAS 4: 1-7

1.Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;
2.sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
3.Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
4.Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
5.para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
6.Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
7.Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Aquí vemos algo muy importante: "En tanto que el niño es niño no puede ser heredero"

Jesús nació como un niño, pero no con el título de "Hijo".

El apóstol se refería al pueblo de Israel, que aunque tenían todas las promesas de Dios, lo mismo que un niño, no podían entrar a heredar la promesa de ser hijos sino hasta que Jesús vino en carne y se manifestó en medio de nosotros.

Pero esto también es un principio divino, ya que nosotros somos niños al principio de nuestro crecimiento espiritual hasta que alcanzamos madurez y podemos ser manifestados como hijos de Dios.

ROMANOS 8: 19

19.Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Por eso mientras somos niños estamos bajo los rudimentos del mundo, entendiendo por rudimento los principios, lo que que caracteriza la niñez espiritual, cuando nos movemos en los principios de este mundo, en un tipo de religión, queriendo hacer las cosas para agradar a Dios pero a través del sistema de este mundo.

Pero lo que Dios quiere es que crezcamos en una estatura para ser hechos hijos de Dios en poder, porque cuando pasas de la estatura de niño a la estatura de hijo, entonces entra la manifestación de Dios: en que el Hijo mismo empieza a vivir a través de ti, empieza a hablar a través de ti, empieza a hacer las obras del Padre.

Por eso es tan importante que nosotros entendamos que no nos hemos acercado a una religión, que no nos hemos acercado a un sistema religioso en el cual venimos a aprender un montón de versículos, un montón de normas, a ser parte de una membresía...etc., y aunque esto está bien, no nos lleva donde Dios nos quiere llevar, y por eso hoy tenemos la Iglesia en el estado en el que está: La Iglesia es una pequeña niña que no se mueve en el poder, en la autoridad y en la santidad que se debiera de mover.

Como dice Gálatas 4: 1, si llevas poco tiempo en el Señor es bueno que estés bajo tutores y curadores; pero si ya llevas un tiempo en el Señor no puedes mantenerte en este estado de niño, buscando un tutor, alguien en el mundo natural en quién poder apoyarte, que pueda ayudarte o que pueda curar todas tus heridas.

Es verdad que hay un tiempo y una estación para todo esto, pero Dios quiere que crezcamos, y ese crecimiento va a ser cuando entendamos como la simiente de Dios entra a vivir en nuestros corazones para ir creciendo y transformándose en la que va a ser la misma naturaleza de Cristo en nosotros.

Como decía el apóstol: "ya no vivo yo, más Cristo vive en mí..." (Gálatas 2: 20), "...Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1: 27).


Cuando somos hijos, cuando entramos a ese nacimiento de poder ser hijos de Dios, entonces el mismo "Hijo", es decir, Cristo mismo, es el que le habla al Padre para que traiga sobre nosotros el Espíritu de adopción.

JUAN 1: 1-5; 12-14

1.En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2.Este era en el principio con Dios.
3.Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4.En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5.La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

12.Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (aquí utiliza la palabra "hijo" y no "niño")
13.los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14.Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Aquí vemos palabras que nos van a ser claves, el apóstol Juan nos dice que Dios nos da la autoridad, la potestad de poder a llegar a ser "hijos de Dios" con poder, habiendo sido engendrados.

"Engendrado" es diferente a "nacido"

Un bebé engendrado no es un bebé nacido, solo es el futuro heredero de sus papás, pero este heredero tiene que pasar necesariamente del tiempo de gestación al tiempo de nacimiento.

La vida espiritual tiene similitudes con la vida natural.
De la misma manera que un bebé antes de su nacimiento, durante su gestación, necesita tiempo para madurar y estar listo para su venida a este mundo y adaptarse de manera natural a una forma de vida diferente a la que tuvo en el vientre de su madre, así es el nuevo nacimiento espiritual, primero somos engendrados por Dios, y esa semilla debe de ir creciendo dentro de nosotros hasta que poco a poco va transformando nuestra vida, nuestra manera de pensar, de sentir, de actuar..., y es entonces cuando la nueva manera de vivir en nosotros, cuando esa transformación que se ha producido deja traslucir a Cristo es cuando el Padre reconoce a su Hijo en nosotros y al ser uno con El, también nos reconoce a nosotros como hijos suyos.


Cuando recibimos la simiente gloriosa del Hijo de Dios (y esto es muy importante, porque no es simplemente repetir un versículo o la frase "Señor yo te recibo en mi corazón...", de manera mecánica como que no entendimos nada), se está refiriendo a los que creen en su nombre, aquí se está hablando de una verdadera conversión.

El cristiano verdadero ha de tener un entendimiento diferente de las cosas de Dios. La Palabra de Dios, el Reino de Dios tienen un fundamento: Cristo es el fundamento de su Iglesia.

Esta simiente (ver parábola del sembrador), tiene que entrar en el corazón, y esto no es un asunto como he dicho de repetir simplemente versículos en una forma religiosa, sino que ocurre mediante revelación:

"...Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios."

La única forma de poder ser engendrados es que el Padre, quien tiene la Simiente de Vida que es Cristo, nos engendre. Nadie viene a Jesús si el Padre no le trajere. Juan 6: 44

Jesús es revelado al corazón del hombre a través del Padre, a través de un corazón que genuinamente invoca el nombre de Dios, porque anhela y cree que al entrar a esa salvación tan grande, Jesucristo, la Simiente Viva, que viene a través del Padre va a transformar totalmente su vida.

Es necesario e importante entender esto, invocar el nombre de Dios es invocar su santa presencia. El es el Dios que hizo los cielos y la tierra, la Luz Verdadera que viene al hombre, e ilumina el entendimiento para hacernos saber que en ese momento algo tan poderoso va a suceder en nuestras vidas, y es que Jesús mismo va a entrar a vivir en nuestros corazones que aunque están hechos un desastre son corazones contritos y humillados. En ese momento es cuando entra la Simiente de Vida (Jesús), la Simiente de Luz que viene del Padre nos engendra espiritualmente para llegar a tener la posibilidad de ser hecho "hijos de Dios".

Por su infinito amor, el Padre planta esa simiente en nuestros corazones, y esa simiente tiene que ser humedecida por su presencia, por la oración,... es importante tomar en nuestras vidas esa perla de gran precio y reconocer que recibir a Dios no es recibir un regalo material, sino que es recibir algo que tiene un peso eterno, algo que va a transformar toda mi vida.

Y cuando esa Luz que es la vida de los hombres entra dentro de ti, empieza a transformar tu entendimiento, empieza a tener un efecto dentro de tu mentalidad, y las cosas que antes te parecían normales hacer, los rudimentos de este mundo, como es forma en que hablas, la manera en que te relacionas con otros... etc. comienza a cambiar. Tu ya no perteneces a este mundo, y eso te va marcando y te va confirmando que la Vida ha entrado en ti.

El mismo apóstol Juan escribe acerca de ser engendrados y tener la potestad de ser hechos hijos de Dios:

1ª JUAN 3: 6-9

6.Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
7.Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
8.El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9.Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Si observamos el versículo 9 veremos como hace una diferencia, ya no habla de ser engendrados, habla de nacimiento, algo que implica un proceso y que llevó un tiempo.

Es poderosísimo poder entender lo que dice Juan en cuanto que el nacido de Dios no practica el pecado porque la simiente le guarda, algo dentro de nosotros no nos permite seguir haciendo las mismas cosas que veníamos haciendo, porque el nacido de Dios ya tiene al Hijo viviendo dentro de sí.


Aceptar a Cristo es permitir que Dios siembre tu vida con su semilla.
Cuando la semilla de Dios entra en ti y eres engendrado, comienza un cambio que va a transformar tu vida.
El nuevo nacimiento se da cuando la semilla ha llegado a su grado de madurez y comienza a manifestar sus frutos.

El que ha nacido de nuevo es alguien que ha nacido de Dios y es constituido un "hijo de Dios".

"Un niño nos es nacido, un hijo nos es dado"

Por eso es tan importante entender que Jesús, antes de ser bautizado, aunque era obviamente el hijo de Dios, el engendrado de Dios, mediante su bautismo pasó a ser "EL HIJO DE DIOS". Hay un momento en la historia en que Jesús se vuelve el "Cristo", el "Hijo de Dios" como título asignado por el Padre cuando anuncia: "Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia".

Y cuando nosotros nacemos, es decir pasamos del momento de gestación espiritual al momento del nacimiento, entonces el Padre también dice de nosotros: "Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia"

Cristo dentro de ti, es ese Hijo que el Padre está reconociendo, ya que al unirse contigo y crecer y formarse y tomar todas las áreas de tu vida, el Padre, al ver a Jesús traslucirse a través de tu vida anuncia a los cielos y anuncia a la tierra: ¡este es mi hijo bien amado!

El Padre te reconocerá como hijo suyo cuando Cristo se deje traslucir a través de tu vida.

Es muy importante pasar de ser niños a ser hijos.

1ª JUAN 3: 10

10.En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Necesitamos ser gente de justicia que dejemos actuar esa vida que es Cristo y que empiece a tomar todo lo mortal que está en nosotros para que podamos ser constituidos "hijos de Dios".

ROMANOS 1: 1-5

1.Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,
2.que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,
3.acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,
4.que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,
5.y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

En estos versículos hay una declaración fortísima.

¿Que es lo que declara hijo de Dios con poder? Es el Espíritu de la Santidad, por eso el que es nacido de Dios no práctica el pecado, por eso los nacidos de Dios caminan en justicia, por eso los nacidos de Dios aman a su hermano y a todo aquel que es de Dios, y aún aman a aquel que no es de Dios y buscan traerlos a Dios para que no se pierdan.

¿Y que es la SANTIDAD? La Santidad no es lo que hacemos, como nos peinamos, como vestimos...etc, la Santidad tiene que ver con esa Vida manifestándose, con esa dirección del Espíritu que nos va a llevar a ser nacidos de Dios.

ROMANOS 8: 14

8.y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
9.Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
10.Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
13.porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
14.Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.


CONCLUSIÓN


Para ser salvos no basta con aceptar a Cristo, esto no es el final sino el principio de un proceso de gestación espiritual que nos lleva a una madurez en la que estaremos listos para ser aceptados como verdaderos hijos de Dios.

Si has llegado al final de este mensaje, y estás leyendo estas palabras, te invito a que reflexiones en cuanto a tu vida espiritual.

Si decidiste aceptar a Cristo y transcurrido el tiempo tu vida no ha sufrido una transformación, es que algo no está funcionando. No te engañes, la Palabra es muy clara en este sentido, nadie que no sea guiado por el "Espíritu de Dios" puede llamarse "hijo de Dios".


RECOMENDACIÓN:

Como dije al principio, esta predicación es de Ana Méndez y a continuación paso el enlace para cuantos quieran  escucharla.

Llamados a ser hijos de Dios.









jueves, 1 de enero de 2015

LA CASUALIDAD NO EXISTE





LOS MILAGROS DE DIOS EN LA VIDA COTIDIANA: La Casualidad no existe


INTRODUCCIÓN

En los tiempos que corren hablar de milagros es algo raro, incluso hablar de nuestra fe nos resulta incómodo, como si tuviéramos temor a que los demás se burlen de nosotros por creer en la existencia de un Dios vivo y real que sigue actuando hoy día en la vida de muchos hombres y mujeres. Pese a nuestros miedos Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, el no cambia, es inmutable y sigue realizando milagros en la vida de muchas personas, aunque estos no sean tan llamativos o vistosos como los que ocurrieron en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Que no tengamos conocimiento de ellos y no se divulguen en los medios de comunicación con la misma repercusión, que por el contrario tienen las malas noticias con las que estamos tan familiarizados, no significa que no se produzcan.

A lo largo de mi vida como cristiana he pasado por muchas circunstancias, unas buenas y otras no tanto, pero si algo he aprendido es a creer a Dios,... y mira bien que digo "creer a Dios" y no "Creer en Dios", aunque parece lo mismo, no lo es, ya que como dice la Palabra:

Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago 2: 19

Creer en la existencia de Dios no es difícil, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría hemos sido educados dentro en una cultura cristiana, tanto si esta es católica, ortodoxa o protestante, otra cosa diferente es creer a Dios, porque esto exige depositar toda nuestra confianza en Él y dejarle que gobierne nuestra vida. Acostumbrados a llevar el timón, no es sencillo de pronto dejar que sea Él quien decida por nosotros lo que es mejor. Este cambio o transición no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso que va germinando en nuestro interior en la medida que mantenemos una buena relación personal con nuestro Padre Celestial, aprendemos a conocerle a través de su Palabra y dejamos que su Espíritu Santo nos guíe a toda Verdad.

Esta sección la he titulado: "LOS MILAGROS DE DIOS EN LA VIDA COTIDIANA"

¿Por qué lo llamo así?, porque creo que Dios sigue actuando en la vida de cada creyente y porque en mi vida en particular he podido experimentar esos pequeños milagros cotidianos que tanto me han ayudado a mantenerme firme en la fe.

El propósito de esta sección es compartir contigo que Dios no solo está en las cosas grandes, también lo vemos en esos pequeños detalles que para muchos pueden ser insignificantes pero para quienes los hemos experimentado son de gran importancia. También animarte a que des gracias a Dios por todo lo que te ocurre, porque sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28) y aprendas a reconocerle en esas circunstancias o momentos como puede ser la llamada de un amigo cuando más solo te has encontrado, ese trabajo que ha venido como llovido del cielo en el momento de mayor desesperación económica, un familiar cercano que ha salido ileso de un grave accidente, la enfermedad que se ha podido detectar a tiempo y ha sido erradicada, ... "Casualidades" para los que no creen y MILAGROS COTIDIANOS para los que hemos creído a Dios.

Dios responde a nuestras oraciones no como deseamos sino conforme a lo que nos conviene.

Me había preparado concienzudamente para el examen práctico del carnet de conducir, recibí muchísimas más clases de lo habitual y el recorrido lo conocía como la palma de mi mano, por lo que estaba convencida que iba a aprobar.

Subí al automóvil, regulé los espejos retrovisores y el asiento, comprobé que todo estaba correcto y comencé a circular siguiendo el itinerario que sobre la marcha iba marcándome el ingeniero que estaba sentado en el asiento trasero. Estaba un poco nerviosa, especialmente porque este hombre tenía fama de ser muy estricto, pero en cualquier caso estaba segura que todo transcurriría con normalidad y que Dios me ayudaría.

Pero las cosas no siempre ocurren como deseamos. Me suspendieron el examen alegando "conducción temeraria" ¡Que barbaridad! No daba crédito a lo que decía el informe. En realidad lo que ocurrió fue que al entrar en una calle había otra persona examinándose cuyo vehículo se encontraba parado en paralelo a otro coche dispuesto a dar marcha atrás para aparcar, pero al ver que otro vehículo se acercaba prefirió esperar a que pasara para continuar con su maniobra de aparcamiento, como había poco espacio para tres coches opté por esperar yo también. Como ni uno ni otro tomábamos una decisión el ingeniero me invitó a que continuara con el recorrido, y fue así como al pasar entre el coche y el borde de la acera los espejos retrovisores de ambos vehículos se rozaron. Miré de reojo al profesor de la autoescuela que iba de copiloto y por su expresión supe que todo estaba perdido.

Aunque no entendía porque me habían suspendido por algo tan trivial, y consideraba estar lo suficientemente preparada para volver a examinarme, decidí aprovechar la semana que tenía por delante para dar unas cuantas clases extras.

Lo que aprendí en esa semana iba a ser crucial para mi vida. No solamente me enseño que para tomar el control del automovil en velocidades muy lentas hay que hacerlo en primera, sino que se acordó que no me había enseñado a aparcar en pendiente. Esta forma de aparcar es más complicada, porque hemos de aprender a mantener el coche en equilibrio para que no se deslice cuesta abajo. Conseguir dejar el automovil en el punto exacto de equilibrio y que este no se deslice en una pendiente es algo que se consigue jugando con el freno y el embrague, es decir que teniendo pisados los dos pedales, vas soltando embrague muy despacio hasta que percibes que el motor cambia su sonido, en ese momento es cuando puedes ir soltando el freno muy lentamente y comprobar que el coche se queda totalmente parado. El secreto está en aprender a distinguir ese cambio de sonido que hace el motor cuando se ha conseguido equilibrar el automovil. Fueron clases muy interesantes.


Las respuestas de Dios a nuestros "porqués" las encontramos en muchos casos en circunstancias vividas con posterioridad.

Al poco tiempo de tener el permiso de conducir, fui con unos amigos de vacaciones a Jerez de la Frontera (Cádiz), en vez de hacer el trayecto por autovía decidimos hacerlo por carreteras secundarias, los paisajes son mucho más bonitos y podríamos visitar algún pueblecito que nos gustara. Como eramos seis personas fue necesario llevar dos coches,
en el mío solo íbamos mi hijo de cinco años y yo.


Recuerdo que al pasar por un lugar montañoso y lleno de vegetación, la carretera además de ser muy serpenteante estaba llena de gravilla, había que conducir con cuidado porque las ruedas resbalaban con facilidad, probablemente habría llovido días antes y toda esa tierra se había desprendido de la montaña. Como yo no conocía el camino iba detrás del coche de mis amigos. En un momento dado estos se alejaron bastante y por miedo a no perderlos de vista quise darles alcance y aceleré, con la mala suerte que las ruedas traseras comenzaron a patinar zigzeando en el asfalto hasta que terminó saliéndose de la calzada en dirección a un despeñadero. En décimas de segundo pensé que todo estaba perdido pero no dejaba de pisar el freno con todas mis fuerzas, ¡y de pronto! El coche se paró en seco, el pequeño trozo de tierra que separaba la calzada del despeñadero permitió que la frenada fuera efectiva, pero la situación era crítica, ya que el vehículo estaba ligeramente inclinado hacia adelante con la rueda delantera del piloto en el aire.

Tome aliento, respiré profundamente varias veces, e intenté pensar con serenidad y no dejarme llevar por el miedo. Mi hijo que iba en el asiento trasero durmiendo se despertó y preguntó si pasaba algo, le tranquilice como pude y le dije que siguiera durmiendo, que todo iba bien. Estaba tan asustada que mi oración solo era: "Dios mío, ayúdanos".

Tenía que tranquilizarme, no podía soltar el freno pues el coche se precipitaría al vacío, mi único recurso era realizar la maniobra que en aquellas clases extras me enseñaron, es decir, conseguir poner el coche en el punto de equilibrio para que no cayera. Así que con temor y temblor puse la velocidad marcha atrás, y muy lentamente empecé a soltar embrague hasta que pude notar una ligera vibración de motor y me dije: ahora es el momento de ir soltando el freno para comprobar si esto funciona ¡y funcionó! El coche se quedó como petrificado, y acto seguido, en décimas de segundo pisé con todas mis fuerzas el pedal del acelerador saliendo este disparado hacia atrás, colocándose nuevamente en la calzada. El corazón se me salía del pecho, así que aparqué unos minutos para poder tranquilizarme  y continuar mi camino.

Mis amigos no se habían enterado de lo ocurrido. A unos cuantos kilómetros del lugar y viendo que no les seguía aparcaron para esperarme y seguir juntos el viaje.


En cada circunstancia hay un propósito de Dios para nuestra vida

Un día, reflexionando sobre los acontecimientos ocurridos, me dí cuenta que la casualidad no existe,  me pregunté que hubiera ocurrido en el momento del incidente si aquel examen lo hubiera aprobado conforme a mi deseo sin haber aprendido las maniobras necesarias para controlar el vehículo en una pendiente. Comprendí, que Dios en su inmensa misericordia no siempre responde a nuestras oraciones conforme a las necesidades, deseos y celeridad que nos gustaría, sino conforme nos conviene y en el tiempo oportuno. Doy gracias a Dios cada día por el cuidado que siempre nos ha tenido a mi hijo y a mí y por mostrarme que pase lo que pase Él siempre está ahí, que nada es casualidad y que su mano es poderosa para controlar todas las circunstancias por complicadas que a nosotros nos parezcan.

¡Que bueno es dar gracias a Dios por todas las cosas que nos ocurren, aunque no entendamos la razón y los  porqués! Os exhorto a que adoptamos esta aptitud frente a los reveses de la vida, depositando nuestra confianza en Él, tarde o temprano comprobaremos que todo forma parte de su propósito para hacernos crecer y madurar en fe.

Es mi deseo que la bendición y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo esté sobre vosotros y consuele vuestros corazones.





jueves, 6 de noviembre de 2014

TESTIMONIO: DIOS LLENA TODO VACÍO INTERIOR Y SANA TODA DOLENCIA



DIOS LLENA TODO VACÍO INTERIOR Y SANA TODA DOLENCIA


Conocí al Señor en Agosto de 1990 y fue lo mejor que me pudo pasar en toda mi vida.

Bien, el caso es que yo tenía un negocio y se podría decir que era casi un imperio en el que se movía mucho dinero, tenía en nómina a sesenta personas y como os podéis imaginar requería mucho esfuerzo y atención, lo que me llevó a vivir solo para el negocio. Esto al poco tiempo paso factura y debido al estrés y al ritmo de vida que llevaba caí enfermo con una trombosis, quedándome toda la parte derecha inútil: boca, brazo y pierna. apenas podía hablar y el médico me prohibió toda actividad en el trabajo.

Cuando comencé a encontrarme mejor no pude resistir el volver al trabajo, y comencé a ir a la oficina, pero esto provocó que a los quince días me volviera a repetir la trombosis, y esta vez fue peor.

En mi desesperación cambie de médico, por cierto que este médico era muy religioso y su receta fue preguntarme si estaba preparado, le pregunté que quería decir  y él me dijo que si y creía estar preparado para morir. Me enfadé muchísimo porque la situación en la que me encontraba apuntaba a lo peor y cuando esperaba que me recetara algún medicamento que me sanara me salió con esta clase de comentario ¡¡Que si estaba preparado!!

Aquella noche no encontré consuelo y estaba cada vez peor de ánimo, así que pregunté a mi esposa si se acordaba de rezar, pues yo perdí la costumbre hacía mucho tiempo. Ella, que tampoco se acordaba,  me dijo que rezara el Padrenuestro. Unos días después le dije a mi madre si tenía un misar, es decir, un libro en el que puedes encontrar muchas clases de rezos, pero me dio un Nuevo Testamento, cuando llegué a casa y se lo mostré a mi esposa ella me dijo que nosotros ya teníamos una Biblia la cual contenía el Nuevo Testamento además del Antiguo. Era una Biblia muy grande y llena de polvo de no usarla, así que la cogí y comencé a ojearla.

Yo tenía necesidad de algo pero no sabía de qué, y un vacío tan grande que ni todo el oro del mundo hubiera podido llenar, y lo que era peor, no sabía como llenar ese vacío en mi interior, me encontraba tan mal que estaba convencido de que iba a morir.


Recuerdo un domingo, me encontraba en el salón de casa, sentado en un sillón de espaldas a la ventana y con la Biblia abierta encima de la mesa, estaba sumamente deprimido, tanto que creía morir, miraba la Biblia y no le hacía  ni caso, pensaba que todo era inútil y mentira, que no había Dios, que esta vida era una porquería, que no eramos nada, simplemente estábamos de paso por la vida y nada más, en ese momento que pensaba en todas estas cosas noté como dos manos abiertas me cogían por la espalda y me desplazaban, es decir me empujaban hacia adelante, en dirección a la mesa en la que se encontraba la Biblia abierta, al llegar a su altura caí de rodillas con la cara pegada a las páginas de la Biblia. Por un momento pensé: ¡voy a morir! ¿Qué me está pasando? ¿Quién hay detrás de mí?. Miré a las Escrituras y en medio de tantas letras la mirada se centró en la frase: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí" , después de leerlo dos veces dije en voz alta:

 "Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí, perdona mis pecados y sáname, Dios mío, ayúdame, te necesito"

Después de repetir tres veces esta oración,  la cortina de la ventana se desplazó hacia adelante cubriéndome todo el cuerpo. ¡¡Lo curioso es que la ventana estaba cerrada!!

Yo, con los ojos cerrados noté desde la cabeza a los pies un hormigueo y una corriente por todo el cuerpo. No cesaba de temblaba . Cuando abrí los ojos vi un resplandor por todo el salón, al rato la cortina volvió a a su posición normal. Por un momento creí estar en el cielo, con un gozo, una libertad y una alegría que no podía entender.

Me levanté sobre mis dos piernas completamente normales, no cojeaba y hablaba perfectamente, llamé a mi esposa: ¡cariño, cariño! ¿Hay algo abierto, alguna ventana o puerta? su respuesta fue que todo estaba cerrado, que no había nada abierto que hubiera provocado corriente de aire. Cuando llegó al salón donde yo estaba me encontró de pie y andando hacia ella completamente sanado todo el remo derecho hasta el día de hoy, sin secuelas. Estuve dando gracias a Dios sin parar y desde ese día sentí una gran necesidad  y sed de Dios. Oraba sin saber lo que era orar, me retiraba a mi dormitorio y lo pasaba fenomenal leyendo la Biblia y hablando con Dios pidiéndole por mi esposa, para que ella pudiera experimentar lo que yo estaba viviendo. Dios respondió mis oraciones y hasta el día de hoy que estamos juntos en el Señor.

Era tanta la alegría que tenía del descubrimiento de un Dios cercano con el que poderme comunicar como lo hago con una persona a quien hablo y me habla, le pregunto y me responde que me dije: ¡Esto el mundo lo tiene que conocer!

Así que cuando tenía que hacer un regalo a alguien le obsequiaba con una Biblia, pues entendí que era el regalo más precioso que se puede hacer a una persona para que conozca de Dios y pueda experimentar el tesoro tan valioso que tenemos en Él. 

Hasta el día de hoy mi deseo ha sido que el mundo conozca a Dios. El está cercano a todos nosotros cuando le buscamos con un corazón sincero.

Un saludo cristiano
José María Herrero