sábado, 6 de febrero de 2016

DEUTERONOMIO: 2ª PARTE





CUARTO DISCURSO: Pacto
CAPÍTULOS 29 Y 30

Este pacto explica las condiciones bajo las cuales Israel iba a entrar en la Tierra Prometida.

El pacto hecho anteriormente en Horeb, por Dios es renovado, y Moisés, que fue mediador antes, lo es también ahora. La gran mayoría pertenecía a la nueva generación y, por eso, para ellos era algo nuevo, y habían ahora de tomar parte activa dando su consentimiento personal al pacto de Dios.

Es curioso el énfasis sobre la circuncisión del corazón. Cap. 30: 6. Esto nos habla de una entrega total a Dios, de un arrepentimiento sincero que se demuestra con una vida constate de obediencia, la cual debe surgir de un principio de amor, y ese amor ha de ser con todo el corazón y con toda el alma.

QUINTO DISCURSO: Consejos 
CAPÍTULO 31: 1 – 23

Los últimos consejos de Moisés a:
  • Todo el pueblo de Israel. Cap. 31: 1-6
  • Josué Cap. 31: 7-8
  • Los sacerdotes (Los hijos de Leví) Cap. 31: 9-15
  • La advertencia de Jehová Cap. 31: 14 – 21
En este discurso Moisés anima al pueblo que está para entrar en la tierra de Canaán, y anima también a Josué que los va a introducir en aquella tierra prometida; se cuida de que todas estas cosas no se olviden y permanezcan siempre en la memoria de ellos, ahora que está próxima su muerte. Moisés tenía 120 años y Josué era ya un experto general, un hombre esforzado y valiente.
La Ley fue dada por Moisés, el cual la escribió y la encomendó al cuidado y la custodia de los sacerdotes para ponerla al lado del Arca, a fin de que quedase allí como modelo a seguir a la hora de hacer copias. Esta Ley mandó que se leyese ante la asamblea general una vez cada siete años.
Moisés y Josué son convocados al tabernáculo de reunión, a esperar una manifestación de parte de Jehová. Dios le revela a su siervo que el pueblo de Israel quebrantaría su pacto, pero Dios promete su ayuda. Vemos como Jehová prepara la medicina de antemano, antes incluso de que se produzca la enfermedad.
NOTA: En este cántico que contiene la advertencia de Dios, la tristeza es el elemento característico.


SEXTO DISCURSO: 
 Instrucción
CAPÍTULO 31: 24 – 29

Este discurso se dirige a los levitas y habla acerca de la preservación del libro de Deuteronomio.
Dentro del Arca estaban las tablas de la Ley, al lado del Arca le Libro de la Ley.


SÉPTIMO DISCURSO: Cántico
CAPÍTULO 31: 30 Y CAPÍTULO 32

En este séptimo discurso tenemos un Salmo de una belleza sublime.
Comienza con una solemne apelación a los cielos y a la tierra respecto a la verdad y a la trascendencia de lo que iba a decir, y respecto a la justicia de los procedimientos divinos contra un pueblo rebelde.
También encontramos en esta porción una solemne declaración de la grandeza y de la justicia de Dios.

Después de haber presentado a Dios como el gran Bienhechor de Israel en general, ahora Moisés se refiere a algunos casos en particular de la bondad de Dios para con ellos, y del cuidado que ha tenido para su pueblo.    

En este cántico se describe la apostasía de Israel, al abandonar a su Dios, hecho que iba a suceder en breve, y a lo que ya estaban de antemano inclinados. Dos ejemplos notables de tal perversidad fueron:
    1) La abundancia y la prosperidad iban a ser, como suele suceder, ocasión de suficiencia y sensualidad, de orgullo e insolencia y otros abusos.
    2) El otro ejemplo de su apostasía fue la idolatría. Fue precisamente la idolatría la que les llevó a abandonar al Dios verdadero, pues al querer seguir sus propios caminos y al hacerse amantes de novedades, se hastiaron de servir y adorar al único Dios verdadero.
Este himno de Moisés concluye con palabras de gozo; porque en Israel hay un remanente al que espera un final dichoso. El pueblo de Dios tendrá gozo al fin, y lo tendrá para siempre; su liberación será perpetua. Esta será también la suerte final de cuantos le teman y le sirvan.
Los deberes que Moisés les impone son:


  1. Que guarden con toda diligencia las palabras que les ha testificado.
  2. Que transmitan fielmente todas estas cosas a sus descendientes.
Los argumentos que usa para persuadirles a cumplir todas las palabras de la ley y perseverar en el temor y servicio del verdadero Dos son:
  1. La gran importancia de las cosas mismas que les encarga, ya que en ello les va la vida.
  2. El gran beneficio que les reportaría: “Por medio de esta Ley haréis prolongar vuestros días en Canaán, tipo de la promesa de vida eterna que Cristo asegura para los que guarden los mandamientos de Dios. (Mt. 19:17).
OCTAVO DISCURSO: Bendición
CAPÍTULO 33

Esta es realmente una declaración profética extraordinaria.
Todavía no había terminado Moisés todas sus funciones con los hijos de Israel. Les había echado un sermón de despedida; después del sermón, les había recitado un salmo o cántico; sólo queda ahora despedirlos con una bendición.
Moisés los bendijo:
  • Como profeta.
  • Como padre de Israel, como lo son los buenos reyes para sus súbditos.
Comienza su bendición con una elevada descripción de las manifestaciones gloriosas que Dios les había hecho de sí mismo al darles la Ley; también describe el honor y el provecho que Dios les había otorgado con su Santa Ley.

De la misma manera que Jacob bendijo a sus hijos en el lecho de muerte, Moisés bendice a las tribus que descendían de ellos. Les desea toda felicidad, aunque él no ha de participar de ella porque va a morir pronto.

LA BENDICIÓN DE RUBÉN: Aunque Rubén había perdido el honor de la primogenitura, Moisés comienza por él. Moisés desea y predice que Viva Rubén, y no muera, al hacerse pocos sus varones.

LA BENDICIÓN DE JUDÁ: “Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo a su pueblo; sus manos le basten, y tú seas su ayuda contra sus enemigos.”

Judá fue el primero en emprender la conquista de Canaán, e iba a necesitar la ayuda de Dios de una manera muy especial, ya que las tribus que estaban con él (Simeón y Leví) no le ayudaron e iba a luchar el solo la lucha de todo Israel.

LA BENDICIÓN DE LEVÍ: Al bendecir a la tribu de Leví, Moisés se extiende algo más, no por ser él de esta tribu, sino por cuanto era la tribu de Dios. La bendición de Leví hace referencia:
  • Al sumo sacerdote, llamado aquí varón piadoso, porque su oficio era de piedad y santidad, en señal de lo cual llevaba escrito sobre su frente, en la lámina de oro de su mitra, SANTIDAD A JEHOVÁ.
Ruega que el oficio del sumo sacerdote sea permanente: “...Tu Tumin y tu Urim sean con él (Hebr. Para él).

El Tumim y el Urim eran dos objetos que se les había dado para consultar la voluntad de Dios. A pesar de esta bendición los Urim y Tumin se perdieron en la cautividad de Babilonia y no se encontraron nunca más. Tumin significa integridades; y Urim iluminaciones, así que la bendición de Moisés en forma de plegaria vendría a decir: “Señor, haz que el sumo sacerdote sea siempre un hombre íntegro y sabio”.

  • A los sacerdotes inferiores: los levitas. (vv. 9-11)
Ensalza el celo de Dios por esta tribu cuando estuvieron de parte de Moisés en el incidente del becerro de oro.
Confirma la comisión encargada a esta tribu de ministrar en las cosas santas.
Ruega por ellos para que tengan fuerza y eficacia en su labor y que sean protegidos contra sus enemigos.


LA BENDICIÓN DE BENJAMÍN: A Benjamín se le llama aquí el amado de Jehová, porque el patriarca de esta tribu era el amado de Jacob, el hijo de su mano derecha. A título de curiosidad Saúl y Pablo eran de esta tribu.
Le es asegurada la protección divina: lo cubrirá siempre.


LA BENDICIÓN DE JOSÉ: Que incluye tanto a Manasés como a Efraín. En la bendición de Jacob (Gn. 49), la de José es la más amplia, y también lo es aquí, y de allí toma Moisés prestado el título que da a José, de que es príncipe entre sus hermanos.
Bendice a José con gran abundancia y con gran poder.

LAS BENDICIONES DE ZABULÓN E ISACAR: Tenemos juntas las bendiciones de Zabulón y de Isacar, porque ambos eran hijos de Jacob por Lea, y sus territorios en Canaán eran contiguos; de ellos predice:
Que ambos habrían de disfrutar de una residencia ventajosa y de un quehacer próspero. Zabulón tendría motivos para alegrarse; y Moisés ruega para que tenga éxito en sus salidas, ya que había de ser tribu de hombres de acción y negociantes.
Isacar había de alegrarse en sus tiendas, con vida tranquila y pacífica, dedicado a la agricultura, a la consideración de la naturaleza y a la reflexión sobre las cosas del espíritu. En 1ª de Crónicas 12: 32 vemos que los hombres de Isacar habían sido los maestros espirituales de Israel. Por eso el Talmud (libro donde se recogen todas las tradiciones judías) interpreta la palabra “tiendas” como “hogares para el estudio de la Ley”.

LA BENDICIÓN DE GAD: Esta era una de las tribus que estaban ya asentadas en el lado del Jordán en que Moisés se encontraba ahora.
Le predice que Dios había de ensanchar el territorio de Gad. Y así fue debido al éxito de sus guerras.
Que había de ser una tribu de hombres valientes y victoriosos; de ahí el simbolismo de león; aunque no entraría en guerra por propia iniciativa sino provocado; por eso se dice de él que como león reposa.
Ensalza a esta tribu por lo que habían hecho y por lo que estaban haciendo. Por haber escogido un rico territorio, y luego fue a la vanguardia del pueblo, para ayudar a sus hermanos en la conquista de Canaán, y ejecutó mandatos, es decir la promesa hecha de cruzar el Jordán para ayudar al resto de las tribus.

LA BENDICIÓN DE DAN: Jacob, en su bendición, le había comparado a una serpiente por su astucia; Moisés lo compra aquí a un león por su coraje y resolución. Sansón era de esta tribu. Un dato curioso y extraño es que no aparece en la enumeración en Apocalipsis 7. La explicación más probable es que fue una de las primeras en darse a la idolatría, la más alejada del santuario, pequeña en número, y seguramente fue después incorporada a la de Neftalí, que era hermano uterino de Dan.

LA BENDICIÓN DE NEFTALÍ: Moisés considera esta tribu con admiración y la ensalza. Jacob la había descrito como cierva suelta, por la gracia de su porte, y que pronunciará dichos hermosos. Efectivamente, los hombres de Neftalí parece ser que brillaban por su elocuencia. Dicen los judíos que “la porción de la tribu de Neftalí era tan fértil, y sus productos tan tempranos, a pesar de estar situada al norte, que de las primicias que se llevaban al Templo, las de Neftalí solían ser las primeras, y así ellos eran los primeros en llevarse la bendición del sacerdote, que era la bendición de Jehová”. La Ciudad de Capernaún y Betsaida eran ciudades situadas en territorio de Neftalí, las más ricas de Galilea.

LA BENDICIÓN DE ASER: Cuatro cosas destacan en la oración y profecía acercas de esta tribu, que tiene que ver con el nombre que Lea su madre le puso al patriarca de esta tribu: Aser, que significa feliz (Gn. 30: 13):
    -Su prosperidad excepcional.
    -El interés y el favor de sus vecinos hacia ellos.
    -La riqueza de su suelo.
    -La continuidad de su fuerza y su vigor.
NOTA: El resumen del versículo 29 nos dice que ¡LA SALVACIÓN ES DEL SEÑOR!


CONCLUSIÓN: LA MUERTE DE MOISÉS. Cap. 34
  1. Una muerte solitaria. Ciertamente toda muerte es así. Su edad era de 120 años.
  2. Una muerte acompañada por una visión. Vio la tierra prometida desde lejos.
  3. Jehová mismo enterró a Moisés. Murió en los brazos de Dios.
Moisés sube hasta la cumbre del Pisgá, el lugar señalado por Dios para que muriese allí. Israel quedaba abajo acampado en las llanuras de Moab, mientras que Moisés ascendía. Suponemos que se despidió de manera solemne de Josué, de Eleazar y de los demás amigos íntimos, que con toda probabilidad le acompañaron hasta la falda del monte, pero no a la cumbre. Allá se dirigía a solas con Dios. Desde la cumbre del monte Moisés baja los ojos de nuevo, hacia la tierra, para ver el Canaán terrestre, la tierra prometida en la que nunca había de entrar. Moisés vio Canaán a distancia, pero desde la cumbre del Nebo, el pico más prominente de la cadena de montañas del Pisgá vislumbró los bosques de Galaad, las cumbres nevadas del monte Hermón, Tabor, Ebal y Gerizim, las alturas de Judá y Benjamín, Sión, el Hebrón, etc.

Murió allí Moisés. Hubo que ser duro para él, la separación, y verse impedido de disfrutar de la tierra prometida, pero como Dios mismo lo definió era muy manso, y se sometió a la voluntad de Dios de buena gana.

Los siervos de Dios mueren por tres razones:
  1. Para descansar de sus labores.
  2. Para recibir su recompensa.
  3. Y para dejar su lugar a otros.
No se conoce el lugar de su sepultura. Yace en un sepulcro ignorado, en una tumba que nadie puede visitar.

Vivió 120 años. Una edad bastante avanzada para su tiempo. Su vida quedó distribuida en tres grupos de cuarenta años:
  • Los primeros 40 años los pasó como un príncipe de la corte de Faraón.
  • Los segundos 40 años los vivió en el solitario oficio de un pobre pastor de Madián.
  • Los últimos 40 años los vivió como un rey entre Israel,, con mucho honor y poder, pero también con gran responsabilidad, con pesadas fatigas y continuos disgustos.
Dice la Palabra que su ancianidad fue muy bien llevada, ya que sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
Se guardó un duelo por su pérdida por un período de 30 días.
Termina el Deuteronomio y por tanto el Pentateuco con un encomio (alabanza) lleno de honor para Moisés y para Josué.
Josué es ensalzado como un hombre admirablemente cualificado para la obra a la que fue llamado.

Moisés es ensalzado por ser un hombre de veras muy grande, especialmente en dos aspectos:
  1. en su comunión íntima con Dios
  2. y por el poder que Dios le concedió para obrar sobre la naturaleza.
Nunca jamás hubo otro hombre a quien Israel tuviese mayores motivos para amarle, ni los enemigos de Israel mayor razón para temerle.

8. SÍNTESIS: 

 El libro Deuteronomio o segunda Ley, es el último de los cinco libros de Moisés, el cual hace un resumen y pone de relieve el mensaje que contienen los cuatro libros precedentes. No significa esto que sea una mera repetición de lo que se ha dicho previamente. Sin duda que Deuteronomio forma parte de los acontecimientos históricos que han sido dados ya con anterioridad, en particular en Éxodo y Números. Sin embargo va más allá de esos relatos, puesto que los interpreta y los adapta a las nuevas generaciones.

Los acontecimientos están cargados de significado. Moisés nos proporciona bastante historia. Toma la legislación que Jehová le había dado a Israel hacía 40 años, y la adapta a las condiciones de vida de la colectividad en la tierra de la cual Israel se trasladaría pronto.

Cuando fue escrito ese libro, la nación de Israel se encontraba en la tierra de Moab, al este del río Jordán y del mar Muerto. En una oportunidad anterior, Israel había fracasado, por falta de fe, al no entrar en la Tierra Prometida. Ahora, 38 años más tarde, Moisés reune al pueblo escogido, y procura infundirle fe que lo capacitará par avanzar en obediencia. Ante ellos está la herencia. Los peligros, visibles e invisibles, están más allá. Los acompañará su Dios, a quien han llegado a conocer mejor durante sus experiencias en la península del Sianí, una península desierta y escarpada. Moisés comprende, correctamente, que los mayores peligros son en la esfera espiritual; de manera que el énfasis que le da a su mensaje es espiritual. Jehová su Dios es uno; es él quien los ha libertado de la esclavitud. Les ha dado la ley. Ha sellado un pacto con ellos. Son su pueblo, Jehová demanda devoción y adoración exclusivas. Sus caminos les son conocidos al pueblo. Mediante la larga experiencia, Israel ha aprendido que Jehová honra la obediencia y castiga la transgresión.

El libro abarca toda la gama de preguntas que surgen de esta nueva fase de la vida de Israel. Su actitud hacia Jehová es naturalmente el problema principal. Moisés, con toda la diligencia de que puede ser capaz, invita a Israel a confiar en Jehová de todo corazón, y a hacer de sus leyes la fuerza rectora de sus vidas. Esta ley, si se obedece, infundirá vida, y hará que los israelitas sean pueblo destacado entre todas las naciones. Recibirán bendiciones, y las naciones reconocerán que su Dios es Jehová. Pero si Israel imita la conducta de las naciones que la rodean, olvidándose de su Dios, le sobrecogerá la aflicción, y finalmente será esparcida entre los pueblos.

A través de todo el libro, se recalca la fe sumada a la obediencia. En un sentido verdadero, es ésta la clave del libro.

Todo este libro es una disertación divina sobre el tema de obediencia. Ya Moisés tenía evidencia tangible que la nueva generación no era mejor que la de sus padres, y que todo dependía de su obediencia, (la victoria de sus enemigos, prosperidad, felicidad, la posesión de Canaán, y la vida misma) por esto, con toda la fuerza de su ardiente personalidad, Moisés suplica a la nueva generación de israelitas que obedezcan a Dios.

El hecho de que Dios deseara con ansia su obediencia era:
  • Porque eran suyos
  • Porque les amaba
  • Porque deseaba preservarle del mal y prosperarles
  • Como consecuencia de la gratitud a Dios por su misericordia y su gracia.
Este libro se compone de ocho discursos y con el último capítulo una descripción de la muerte de Moisés.
Curiosidades
                        Curiosidades
           Curiosidades

JESÚS CONSIDERABA ESTE LIBRO MUY IMPORTANTE.

Es obvio que el Señor Jesús consideraba este libro su favorito durante su vida. Citó este libro y solo este libro durante su conflicto con Satanás. Mat. 4: 1- 11, Lc. 4: 1- 13 con Deuteronomio 8: 3, 6: 16, 7: 13 y 10: 20. Si tomamos en cuenta las muchas veces que los profetas citan este libro en sus escritos debiera haber sido el favorito de ellos también.

COSAS NOTABLES QUE SE ENCUENTRAN EN ESTE LIBRO:

Este libro contiene:
   La primera referencia a la horca. Cap. 21: 22 – 23
  • La única referencia en el A.T. sobre la visión de la zarza ardiendo, Cap. 33: 16
  • La profecía referente a la venida del Profeta Ungido (Jesús) Cap. 18: 15 – 19
TODA LA FUERZA Y LA HERMOSURA DE ESTE LIBRO PUEDE DESCUBRIRSE SOLAMENTE SI LO LEES COMPLETO, ES DECIR, DE UNA SOLA VEZ, ENTONCES ES CUANDO INSPIRA Y CONMUEVE EL CORAZÓN COMO NUNCA.

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sábado, 12 de diciembre de 2015

El Padrenuestro: Video musical


EL PADRENUESTRO





Hace algún tiempo que escuché esta interpretación del Padrenuestro interpretada por Diana Navarro, y me gustó tanto que he querido compartirla. 



sábado, 7 de noviembre de 2015

DEUTERONOMIO: 1ª PARTE







1.TÍTULO:
La forma hebrea Debarim (“palabras”) es el título del quinto libro del Pentateuco. La Septuaginta, lo llamó Deuteronomio. El significado de este término griego es propiamente “segunda ley”, aunque esto no se debe de interpretar en el sentido de una ley diferente de la primera, es decir la “mosaica”, sino de una repetición de la misma.


2.VERSÍCULOS CLAVES:

         - 5: 29
  • 10: 12 – 13
  • 11: 26 – 28
  • 28: 1

¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”
Dt. 5: 29

Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?”
Dt. 10: 12-13

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.”
Dt. 11: 26-28

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Dt. 28: 1


3.MENSAJE:
EL MOTIVO VERDADERO DE OBEDIENCIA Y LA NECESIDAD DE OBEDECER.

4.PALABRA CLAVE:
No contiene.

5.AUTOR Y ORIGEN DEL LIBRO:

Deuteronomio es el quinto y último libro de Moisés. Su nombre significa “La segunda ley”. No es que contenga nuevas leyes, sino que las leyes dadas en el monte Sinaí, 39 años antes, aquí se encuentran analizadas y Moisés hace un comentario sobre ellas.

La llegada de los israelitas a tierras de Moab, al este del Jordán, señala el final del recorrido iniciado en Egipto cuarenta años atrás. Los adultos que dejaron Egipto y recibieron la Ley en Sinaí fueron cayendo uno tras otro, ninguno de quienes pertenecían a la generación del éxodo entrarían en Canaán, exceptuando a Caleb hijo de Jefone y a Josué hijo de Nun. Fue el castigo a Israel por su pertinaz rebeldía (como consecuencia de su incredulidad y falta de confianza en Dios).

En Moab, frente a Jericó, Moisés, el fiel guía, legislador y profeta de Jehová, comprendiendo que ya estaba muy cerca el término de su vida, se da cuenta de la necesidad urgente de repetir y exponer de nuevo la Ley, enfatizando su importancia. Es por lo que reúne al pueblo por última vez para entregarle lo que podría llamarse su “Testamento Espiritual”. Recordó los años vividos en común, instruyó a los israelitas acerca de la conducta que habían de observar para ser realmente pueblo de Dios y les advirtió que su permanencia en la Tierra Prometida dependería de la fidelidad con que cumpliesen los mandamientos y preceptos divinos.

Deuteronomio, es en realidad, una repetición de la ley que se encuentra en los libros que le preceden, aunque aquí la legislación está más extensamente interpretada, ampliada y aplicada.

Es evidente que el relato de su muerte, que se menciona al final del libro, fue escrito por otro autor, muy probablemente Josué.

6.EL ESTILO:
Es un libro de carácter normativo que pone de manifiesto lo que Dios requiere de su pueblo escogido. Toma la legislación de Jehová y la adapta a las condiciones de vida del pueblo. A través de él Moisés nos proporciona bastante historia. Contiene:

* Una serie de estatutos y decretos
* Algunas disposiciones complementarias,
* El nombramiento de Josué como sucesor
* Varias advertencias y exhortaciones
* El cántico de “Moisés”
* Y “las bendiciones a las doce tribus”.

Este libro es principalmente de oratoria. Moisés dispuso todo el contenido en una serie de ocho discursos. Estos discursos dieron por terminados los cuarenta años de deambular como peregrinos en el desierto. Y tienen lugar un mes antes de que Israel cruzase el río Jordán para tomar posesión de la tierra de provisión. Primero se dieron oralmente y más tarde fueron puestos por escrito. En ellos el orador recuerda constantemente a la gente el trato benévolo que han recibido de Jehová y les suplica correspondan a esa bondad de Dios dándole lealtad y amor incondicionales.

Deuteronomio tiene un carácter más personal, debido a que en el Sinaí, Moisés se limitó a transmitir lo que recibía de Dios, mientras que en Moab se expresa en primera persona, para que, en calidad de profeta, revelarle al pueblo la voluntad del Señor.


7.ANÁLISIS: 
 En este libro encontramos ocho discurso más la descripción de la muerte de Moisés que aparece en el último capítulo.

PRIMER DISCURSO: Retrospectivo

CAPITULO 1: al 4:43         

Este discurso es principalmente histórico y exhortatorio. Moisés narra a grandes rasgos las experiencias desde Horeb hasta Moab y exhorta a los israelitas a unirse a Jehová y apartarse de toda idolatría. Recoge:
  • El fracaso en Cades Barnea. Cap.1        
  • Sus peregrinaciones en el desierto. Cap. 2 y 3
  • La aplicación retrospectiva de todo aquello. Cap. 4: 1-40
  • Las ciudades de refugio. Cap. 4: 41- 43


Moisés hace un amplio resumen del grave quebranto que sufrió el bien común de la nación por los pecados del pueblo. Les reprocha el haber tomado la iniciativa por cuenta propia de enviar espías a Canaán, lo que demostraba su falta de fe en la palabra de Dios (los planes humanos prevalecieron más que la sabiduría divina), les censura por los pecados de que se hicieron culpables en aquella ocasión de desobediencia y rebelión contra la Ley de Dios y de suspicacia contra la bondad de Dios, esto revelaba un corazón incrédulo.


Curiosamente no fue el incumplimiento de algún mandamiento del Decálogo, ni el asunto del becerro de oro lo que les cerró las puertas de Canaán, sino únicamente su incredulidad. La incredulidad es el único pecado que puede provocar nuestra ruina, porque es el pecado que ataca directamente al remedio que Dios ha provisto.

Moisés relata brevemente la larga estancia de Israel en el desierto.


El principal objetivo de este discurso era persuadirles a que se mantuvieran estrechamente unidos a su Dios y dedicados a su servicio, y firmemente decididos a no abandonarle por ningún otro dios.

SEGUNDO DISCURSO: Análisis

CAPÍTULO 4: 44 al CAP. 26
.

  • Este es el más largo de los discursos.                       

  • Moisés reitera la ley civil, moral y ceremonial.
  • NOTA: Cap. 5: 2 “... Y no añadió más” mostrando claramente que los 10 mandamientos son completos y finales.
Este segundo discurso es principalmente exhortatorio y legislativo, siendo el más largo y constituyendo el núcleo del libro. Da un resumen de las leyes y estatutos civiles, morales y religiosos de Israel.

TERCER DISCURSO: Advertencia

CAPÍTULOS 27 Y 28



Instrucciones de cómo llevar a cabo la solemne ceremonia prevista para entrar en la tierra de Canaán.


Se les manda proferir bendiciones y maldiciones sobre los montes Gerizim y Ebal.

Había en Canaán, en la parte que después le tocó en suerte a la tribu de Efraín (Tribu de José), dos montañas cercanas la una a la otra, con un pequeño valle por medio, llamada la una GERIZIM y la otra EBAL.

Las seis tribus mencionadas en el versículo 12 (Simeón Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín) Habían de colocarse sobre el monte GERIZIM y, de cara a la montaña, las otras seis tribus (Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí) habían de colocarse de cara sobre el monte EBAL. Según la tradición rabínica, en el valle, lugar intermedio entre ambos montes, estaban los levitas en torno al Arca. Hecho el silencio, tras el toque de atención, los levitas habían de volverse sobre la multitud situada sobre el monte EBAL y pronunciar en voz alta una de las maldiciones registradas en el capítulo 27 y todo el pueblo sobre la cima y la falda de la montaña había de contestar: Amén. A continuación, habían de volverse los levitas hacia la multitud situada en la cima en la falda del monte GERIZIM y, pronunciar la bendición correspondiente, y toda la multitud situada allí había de contestar: Amén.

Es bueno hacer algunas de las observaciones en cuanto a este acto tan solemne:

    1) Dios mismo nombró las tribus que debían de colocarse sobre cada monte. Las seis tribus nombradas para refrendar las bendiciones eran todas de los hijos de las mujeres libres de Jacob (Lea y Raquel), porque a ellas les pertenece la promesa.
    2) A cada una de las maldiciones, el pueblo debía de decir Amén. Según los judíos todo el que responde Amén a un voto o juramento es como si él mismo hubiese pronunciado ese voto o juramento. Entonces ¿cómo podrían decir Amén a las maldiciones? La respuesta es Sí, porque Amén, no solo significa: Es cierto, que así será, sino también: Es cierto que así debe ser.
Después de ver la parte buena de las bendiciones en el capítulo 27, en el 28 encontramos el lado oscuro para los desobedientes. Si no guardamos los mandamientos de Dios, no sólo no vamos a participar de las bendiciones prometidas, sino que nos ponemos a nosotros mismos bajo maldición.

Las maldiciones aquí establecidas por Dios no son sin motivo, o por motivos ligeros, ya que Dios no busca adrede el hacernos daño ni le apetece estar de continuo enfrentado a nosotros. Lo que se menciona en este libro como motivo de maldición es:

1º Despreciar a Dios, rehusando oír su voz.
2º Desobedecer a Dios, no cumpliendo sus mandamientos.
3º Abandonar a Dios.


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domingo, 3 de mayo de 2015

2ª PARTE: EL LIBRO DE NÚMEROS




2ª Parte:
EL LIBRO DE NÚMEROS

Terminamos la primera parte del libro de números en el apartado A) La permanencia en el Sinaí, correspondiente al punto 7. Análisis. En esta segunda parte continuaremos con el apartado B) De Sinaí a Cadés (la gran marcha y su permanencia en el desierto de Cadés).


7. ANÁLISIS:

    El conjunto del libro presenta cierta unidad basada particularmente en la geografía y en la cronología. Estas características permiten dividir la obra en tres secciones, correspondientes a tres regiones y a los períodos de tiempo que el pueblo de Israel permaneció en ellas.

A) La permanencia en el Sinaí F 20 días (explicado en la 1ª parte)

B) De Sinaí a Cadés (la larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés) F 38 años

C) En las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto F 9 meses y 10 días


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B) De Sinaí a Cadés (la larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés) F 38 años

-Duración: 38 años.
-Su larga marcha y su permanencia en el desierto de Cadés.

TRISTE FRACASO EN EL DESIERTO. (Cap. 11 a 20 con cap. 21:5-9 y cap. 25)


Una sección muy triste.
Hasta ahora las cosas parecían que marchaban bien para Israel, desde el incidente del becerro de oro no había ocurrido nada significativo para que Dios interrumpiera su manifestación al pueblo, este parecía dócil, los jefes buenos y generosos y las esperanzas de llegar a Canaán eran buenas. Sin embargo  estos capítulos narran una triste escena. Las murmuraciones y los pecados del pueblo encienden la ira de Dios y el gran pesar de Moisés, el cual tuvo que interceder en sus oraciones para aplacar a Jehová y hacerle desistir de su intención de destruirles.

Ocho son las murmuraciones encontradas en esta sección:

  1. Murmuración en contra del camino por el que Dios les conducía. (Cap. 11: 1-3)
El pueblo murmuraba con frecuencia, pero en esta ocasión, Dios se enfada porque después de haber experimentado su protección y su cuidado no tenían excusa para desconfiar de Jehová.

  1. Murmuración contra el alimento con el que eran alimentados. (Cap. 11: 4-35)
Pronto volvió el pueblo a pecar y a quejarse contra Dios. Los extranjeros que se habían mezclado con ellos los indujeron a poner la vista en las ventajas materiales. Añoraron la abundancia de Egipto (olvidándose del duro trabajo de servidumbre) y despreciaron la provisión de Jehová.


Jehová les envía codornices, y aún estaba la carne entre los dientes de ellos cuando la ira de Dios hirió con fuego una parte del campamento.

No era la carne un alimento nocivo o prohibido, pero a veces ocurre que lo que es bueno puede volverse malo cuando no viene de parte de Dios. El Señor no siempre nos concede todo lo que le pedimos a pesar de que creamos que es bueno, él tiene sus razones que nosotros desconocemos, sin embargo no debemos de volvernos contra Él por esta causa, sino aceptar su voluntad confiando que Él tiene cuidado de nosotros y sabe lo que nos conviene.
  1. Murmuración en contra del líder que Dios puso sobre ellos. (Cap. 12)
El pueblo causó mucha aflicción a Moisés. Aquí en este capítulo vemos como su paciencia fue puesta a prueba y precisamente por sus mismos hermanos: Aarón y María.

Ellos hablaron mal de Moisés, y parece ser que fue María la que empezó con la discusión. Dos eran los motivos por los cuales se enfadaron contra su hermano:

Su matrimonio con una extranjera. No se sabe con certeza si se trataba de un segundo matrimonio o se estaban refiriendo a Séfora, su primera esposa, ya que cuando la Biblia habla de una mujer cusita hemos de tener en cuenta que Cusán es sinónimo de Madián (Hab. 3:7).

Su gobierno. No por llevarlo mal, sino por monopolizarlo. En el versículo 2 dice: “Solamente por Moisés ha hablado Jehová”.

Moisés mostró una gran paciencia ante tan grande provocación. Él era un hombre celoso de guardar el honor del Nombre de Dios, sin embargo se mostraba manso  a la hora de defender el suyo propio. No se quejó, ni apeló a la justicia divina, pero Dios no deja sin defensa al inocente, y aplicó en este caso su justicia contra María, la cual quedó leprosa. El castigo cayó sobre ella por ser la causante de dicha rebelión. La intercesión de Moisés le dio sanidad.


El pueblo no avanzó en su marcha hasta que María no fue sanada, el propósito de Dios no era avergonzar más a María de lo necesario abandonándola en el desierto, sino esperar a su arrepentimiento y restauración.

  1. Murmuración contra la tierra que Dios prometió darles. (Cap. 13)
Cuando los israelitas estaban a punto de poner los pies en la tierra de Canaán (Tierra Prometida), tuvieron que volver atrás para vagar por el desierto durante treinta y ocho años más, hasta morir allí todos los mayores de 20 años (con la excepción de Josué y Caleb), debido a que los espías que enviaron para inspeccionar la tierra regresaron con un informe de desánimo para disuadirle de entrar en Canaán.

No pudieron negar que la tierra era buena y fructífera, pero imposible de conquistar, por lo que era mejor no intentarlo.

Caleb y Josué fueron los únicos que animaron a seguir adelante, ellos creyeron a Dios, lo que les valió no morir en el desierto, pasar el Jordán y tomar posesión de su heredad.

En ningún momento Jehová les dice que no tendrían que luchar para conquistar Canaán. También ahora hemos de mantener lucha para poseer las promesas que Dios nos da, esa lucha es a veces muy dura, implica conservar la fe y la confianza en Él a pesar del tiempo que tarde y de no ver nada.

  1. Murmuración en contra del veredicto. (Cap. 14)
En este capítulo vemos la contienda entre Dios e Israel, a causa de la murmuración y la incredulidad, por lo que Jehová les juró en su ira que no habrían de entrar en su reposo. Toda la congregación dio más crédito a lo que decían los espías que a Dios. Deseaban haber muerto en Egipto o en el desierto antes de tener que pasar a Canaán, por lo que desearon volverse atrás antes de seguir adelante.

Parece ser según leemos en Deuteronomio 1: 22 que no fue Dios de quien partió la idea de inspeccionar la tierra, sino que el pueblo fue a Moisés y dijeron de enviar espías para que les informasen sobre el camino que habrían de seguir y de las ciudades adonde tendrían que llegar. Esto indicaba que el pueblo no confiaba demasiado en Jehová, quien le había dicho que era buena tierra.

No somos muy diferentes de Israel, a veces nosotros no fiándonos de la Palabra de Dios, queremos andar por vista y no por fe, dando más crédito a nuestras propias ideas y consejos ajenos que a la revelación de Dios.

Se les acusa de cobardes, pero las Escrituras los llama incrédulos. Después de las señales que habían presenciado del poder de su Dios dudaron que Él pudiera mantener su palabra de ayudarles.

Los que se quejan sin causa merecen tener causa para quejarse. Y esto es precisamente lo que le pasó al pueblo de Israel. La sentencia pronunciada por Dios era de exterminar a todos los israelitas, la humilde intercesión de Moisés les libró de tal castigo, pero no habían de ver la tierra prometida ni entrarían en ella. La promesa de Dios se cumpliría para la descendencia de ellos, es decir sus hijos. Volverían al desierto, cuando todos los de veinte años para arriba murieran entonces la generación que quedara tomaría posesión de Canaán.

Solamente Caleb y Josué vivieron para ver cumplida esta promesa. Ellos creyeron a Dios y Él fue fiel para darles su porción de herencia.

Con todo, el pueblo se quejo del veredicto y sin la aprobación de Jehová decidieron pasar el Jordán y conquistar la tierra, el resultado fue muy lamentable, los enemigos descendieron contra ellos y los derrotaron, matando seguramente a la mayoría de los israelitas que se lanzaron a la lucha.

  1. Murmuración en contra de los nombramientos de Aarón y su familia para el sacerdocio. (Cap. 16 y 17)
Estos capítulos encuentran un registro de ciertos motines y quienes eran los rebeldes que estaban al frente de ellos. Coré era la principal figura de la conspiración, uniéndosele después Datán Abiram y On, de la tribu de Rubén, hijo mayor de Jacob, hombres de renombre que Indujeron a la rebelión a doscientos cincuenta varones.

La protesta de los rebeldes era respecto al nombramiento de Aarón y su familia para el sacerdocio, poniendo en duda su llamado de parte de Dios. Moisés trató de impedir que la rebelión llegara a mayores y el caso llegase al Tribunal de Dios, pero ellos no hicieron caso, así que su insolencia lleva a Moisés a apelar a Jehová respecto de su propia integridad. El resultado es que Dios en su justicia abandonó a los rebeldes a la obstinación y al endurecimiento de su corazón, y ejecutó la sentencia:

Se abrió la tierra; la tierra abrió su boca, y los tragó a ellos, y a los suyos, y los cubrió la tierra”

Fue terrible. Se amonestó públicamente a la congregación para que se retirasen inmediatamente de las tiendas de los rebeldes para no morir con ellos, la congregación hace caso del aviso, pero los rebeldes continúan con una actitud arrogante y blasfema. Todo Israel quedó aterrado del castigo.


Dios confirmó el ministerio de Aarón y de su familia. Sin embargo al día siguiente hubo una nueva revuelta, volvieron a pecar de la misma forma teniendo en poco las advertencias de Moisés.

En esta ocasión, tras la rebelión de Coré, el pueblo vuelve a murmurar contra Moisés y Aarón, este acontecimiento hizo que Dios trajera mortandad sobre el pueblo de Israel. Moisés de inmediato dándose cuenta de la gravedad del asunto mandó a Aarón poner fuego del altar en el incensario, echar el incienso y correr hacia el pueblo para que en función de su oficio de sacerdote, hiciese expiación por ellos, así fue como cesó la mortandad.

El incensario que usó era el mismo que se utilizaba el día de la Expiación, y corrió al lugar en donde la ira de Dios se estaba manifestando y tomó posiciones en la frontera entre la muerte y la vida, colocándose frente a la Ira Divina. Puso en peligro su propia vida para salvar la del pueblo.

Su llamamiento como sacerdote quedó con esto sólidamente afianzado y confirmado de toda sospecha.


Aarón: Prototipo de Cristo como sacerdote que intercede por nosotros al Padre, el cual traspasando la frontera de la muerte venció a esta.
Incensario de oro: Cristo glorificado, que está sentado a la derecha del Padre intercediendo por nosotros.
Incienso: La oración de Intercesión al Padre.
Fuego del Altar: El Altar representa el sacrificio de Cristo. Solo a través de este sacrificio de Cristo nuestras oraciones llegarán como olor fragante al Padre y serán aceptadas.

¡Cuan peligroso es el pecado de rebelión!   hemos de llevar cuidado como hijos de Dios de no menospreciar a las autoridades establecidas por Él, de no resistir su autoridad tanto si nos gusta como si no. Las personas que provocan revueltas y levantan a los demás para unirse a su rebelión demuestran ser gente orgullosa, envidiosa, ambiciosa,... que solo buscan su gloria. Dios nos guarde de albergar en nuestro corazón tales sentimientos y seamos dignos de la confianza que ha depositado en nosotros, dispuestos a permanecer en la brecha y seguir cumpliendo con nuestra obligación aún cuando las cosas no marchen bien, no buscando nuestro bienestar sino el de la congregación en donde servimos.

Cada uno de nosotros ha sido llamados a ser sacerdote e interceder a favor de los que aún no conocen a Dios. Nuestra posición es colocarnos como Aarón, en la frontera entre la muerte y la vida, para que la misericordia de Dios sea derramada sobre el pueblo y no muera.

  1. Murmuración en contra de la sed. (Cap. 20: 2 – 13)

Después de treinta y ocho años de penosa marcha en el desierto yendo hacia el mar Rojo, los israelitas acamparon en algún lugar donde había escasez de agua, por este motivo murmuraron contra Moisés y Aarón, de nuevo se enfadaron por haber sido sacados de Egipto y conducidos a través del desierto. Dios pide a Moisés que hable a la Peña y promete que esta dará su agua. Moisés y Aarón actuaron impropiamente debido a que estaban enfadados y un poco hartos del pueblo.

Dios en su desagrado les dijo inmediatamente que no tendrían el honor de introducir a Israel en la Tierra Prometida. En este capítulo mueren María y Aarón.
  1. Murmuración por razón de la provisión de Dios. (Cap. 21: 4 – 9)
El ejército de Israel comienza a penetrar en territorio habitado y toman posesión de las fronteras de la Tierra Prometida. En medio de todas las aventuras que les ocurren tenemos otra grave murmuración del pueblo, que da lugar al episodio de las serpientes venenosas y a la salvación mediante la serpiente de bronce.

Israel, fatigado por la larga marcha en torno a las fronteras de Edom, ya que no se les permitió pasar a través del país que era el camino más corto, se desanimó  y volvió a murmurar en su incredulidad, lamentando la falta de pan y de agua y de lo fastidioso de comer siempre el maná.

El juicio de Dios no se hizo esperar y envió entre el pueblo serpientes feroces que con su mordedura murió mucho pueblo. En su arrepentimiento ruegan a Moisés que interceda por ellos. Jehová manda construir la imagen de una serpiente de bronce y ordena que la pusiesen sobre una asta en un lugar elevado, de modo que todos pudieran verla. Todo aquel que fuera mordido por una serpiente feroz quedaría curado con tan solo mirar a la de bronce, en cambio moriría si rehusaba mirarla.

Encontramos aquí una gran dosis de Evangelio: la serpiente colocada sobre una asta simboliza a Satanás, el cual ha sido vencido por Cristo a través del sacrificio de su muerte en la cruz, para que todo aquel que cree en Él no se pierda más tenga vida eterna.



C) En las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto F 9 meses y 10 días


-Duración: 9 meses y 10 días.
-Un tiempo en las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto. Hemos visto claramente el fracaso de Israel y como este tenía que ver con la incredulidad. ¡CUIDADO CON LA INCREDULIDAD!
Pero no todo fue fracaso, en esta última sección del libro vemos a un pueblo victorioso y gozando una vez más del favor de Dios.
UN PUEBLO GLORIOSO Y VICTORIOSO EN EL DESIERTO. (Cap. 21: 1-4 y del 10 hasta el cap. 36)

Victoria

La nota predominante en esta sección es victoria. Aunque no debemos olvidar que hubo algunos fracasos como por ejemplo el hecho de que la vieja generación murió como castigo por el pecado en Cadés (los espías), y ahora Dios empieza de nuevo con Israel.
  1. Victoria sobre el rey de Arad. Cap. 21: 1 – 3
Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma, que significa Destrucción.
  1. Victoria sobre el rey de Sehón y el rey Og. (Cap. 21: 21 – 35)
Israel envió una embajada de paz al rey de los amorreos llamado Sehón, pero la respuesta fue hostil, por lo que su ejercito fue derrotado y su país adueñado por los israelitas.

Og, rey de Basán, no escarmentó en cabeza ajena, y en vez de hacer las paces con Israel le declaró la guerra, y el resultado fue su propia derrota. Og también era amorreo, y parece ser que sus habitantes eran gentes de una fuerza sobrehumana, su territorio muy fértil y su ganado muy preciado, sin embargo ante el poder de Dios no hay obstáculos y entrega en manos de su pueblo el reino de Basán.
  1. Balaam y Balac. (Cap. 22 al 25)
Esta es una historia en la cual Balac rey de Moab, se empeña en maldecir al pueblo de Israel a través del profeta Balaam. Dios frena la boca de Balaam y cambia la maldición por bendición.

El rey tentó al profeta, y esta tentación fue más fuerte que el deseo de obedecer a Dios, es así como deseando recibir todo cuanto le ofrecía Balac le siguió. Dios permitió que marchara con el rey moabita y lo entregó a la concupiscencia de su corazón.

A veces Dios permanece callado a las oraciones de sus hijos, y no es porque no tenga interés, sino por amor, porque no siempre nos conviene aquello que pedimos. Sin embargo vemos que Dios concede peticiones por ira, es decir que a aquellos que se empeñan en conseguir lo que quieren a cualquier precio, resistiendo la autoridad de Dios. En estos casos el Señor contesta aunque sabe que la respuesta va a traer maldición sobre la persona.
  1. El Segundo Censo. (Cap. 26)
La primera vez que se censó al pueblo fue el primer año de la salida de Egipto al pie del monte Sinaí. Esta segunda vez en la llanura de Moab, justamente antes de entrar en la Tierra Prometida.

El censo había de hacerse igual que la vez anterior, contando solo los hombres de veinte años arriba, hábiles para la guerra.

El motivo por el que se hizo este censo especial registrando las tribus, las familias y el número de los individuos es porque el pueblo de Israel se había multiplicado, y el reparto de la tierra iba a ser no por azar sino por promesa y estatuto de Dios. Según el incremento de cada tribu, se le asignaría una porción de la herencia. Esto quedaría registrado para garantizar la voluntad de Dios.

A pesar de haber transcurrido cuarenta años desde el censo anterior vemos como resultado 1.820 personas menos, y se debe al juicio de Dios contra los murmuradores.
  1. La ley de herencia. (Cap. 27)
Se hace mención del caso de las hijas de Zelofehad, el cual muere si tener hijo varón que le suceda. Era el primer caso que ocurría en Israel. Estas pedían poder tener parte en la tierra de Canaán entre los hermanos de su padre.
Solo heredaban los censados, como su padre había fallecido y no se encontraba censado, ellas no tenían derecho a heredar. Alegaron que su padre no había muerto de manera deshonrosa. El caso fue decidido por Dios mismo. Les fue concedida la petición. A partir de entonces se dio una ley general en la que quien no tuviera hijos varones, su hacienda pasaría a sus hijas, si tampoco tenía hijas pasaría a sus hermanos, si no tenía hermanos, a los hermanos de su padre, y si tampoco los tuviera al pariente más próximo.
  1. Josué toma el lugar de Moisés. (Cap. 27)
Moisés ruega a Dios por un sucesor. En respuesta a esta oración, Dios nombra a la persona de Josué, quien hacía tiempo se había distinguido por su valentía en la lucha contra Amalec, por su humildad en el servicio a Moisés y por su fe y sinceridad en testificar contra el informe de los malos espías. Dios instruye a Moisés sobre el modo de instituir a Josué como su sucesor.



  1. Los arreglos para las ofrendas y los votos. ( Cap. 28 al 30)
Ahora que el pueblo había sido censado, se habían dado instrucciones sobre el reparto de la tierra, y se había nombrado a Josué como sucesor de Moisés, lo próximo que hace Dios antes de pasar a conquistar Canaán es ordenar el culto, era una manera de garantizar que llevaría a cabo sus prácticas religiosas y no se olvidarían de ellas a pesar de las continuas guerras.
  1. Victoria sobre Madián. (Cap. 31)
Jehová da a Moisés orden de hacer la guerra contra los madianitas, descendientes de Abraham y Cetura. Estos habían abandonado el culto a Dios y se habían convertido en idólatras, eran vecinos de los moabitas y estaban confederados. Ellos mandaron a sus mujeres para contaminar a Israel y Dios en respuesta a esta provocación les castigó severamente.
  1. Los preparativos para entrar en la tierra.
Dios nombra encargados para distribuir la tierra. Se da por segura la conquista de territorio. Después de las instrucciones dadas para la distribución de la tierra entre las tribus se hace ahora la provisión necesaria a favor de los levitas cuya tribu estaba enteramente dedicada al servicio del Tabernáculo.

8. SÍNTESIS:

En lo que respecta al contenido, el libro de Números continúa la historia de Éxodo, ya que narra la marcha de los israelitas por el desierto desde los últimos meses en el Sinaí hasta las vísperas de la entrada en la Tierra Prometida. Los primeros relatos describen los preparativos para reanudar la marcha después de haber recibido la Ley, luego se insiste en la celebración de la Pascua, más tarde narra los sucesos acaecidos entre la salida del Sinaí y la llegada a Moab. En la parte final se dan algunas instrucciones previas al cruce del río Jordán.

Este libro pone de relieve la personalidad y la obra de Moisés, el gran libertador y legislador del pueblo de Israel. A este cometido añade ahora el de organizar a los israelitas y guiarlos durante los años de su peregrinación en busca de la Tierra Prometida. Moisés se entregó a este trabajo con total fidelidad a Dios y motivado por el amor a su pueblo, aunque a veces se sintió abrumado por la pesada carga moral de su responsabilidad y la incomprensión de la gente que lo rodeaba.

En contraposición con la figura de Moisés, la conducta del pueblo aparece descrita con rasgos más bien negativos. En la soledad y en la vida dura del desierto, la gente de toda clase que había salido de Egipto comienza a tomar conciencia de su destino, pero la larga travesía hacia una meta todavía desconocida y que debía parecerles siempre lejana les lleva a continuas protestas y rebeldías. No cesan de provocar la ira de Dios. Sin embargo, las infidelidades del Pueblo no impiden que el Señor siga manifestando a Israel su misericordia y su perdón. Aquí vemos a Moisés como mediador entre Dios y el pueblo escogido, hablando cara a cara con Jehová.

Visto en conjunto y atendiendo especialmente a razones geográficas y cronológicas, este libro no le falta unidad en su composición. Porque el relato, manteniéndose en la misma línea histórica del Éxodo, informa de los movimientos de Israel posteriores a su permanencia en el Sinaí y hasta su llegada al Jordán. Ahora bien, a pesar de esta unidad global, es necesario reconocer que su estructura literaria consiste más bien en una cadena de secuencias colocadas una junto a otra, independientes entre sí, que van alternando contenidos narrativos de fácil lectura con otros de carácter jurídico, legal, censual o ritual. Tales características hacen pensar que el libro no fue redactado de una sola vez, sino que su redacción pasó por diferentes etapas hasta adquirir su forma definitiva.

El esquema del contenido basado en la geografía y en la cronología permiten dividir la obra en tres secciones a tres regiones y a otros tantos períodos:


  1. Los 20 días en el Sinaí. (SERVICIO)
  2. Los 38 años de marcha y la permanencia en el desierto de Cadés. (FRACASO)
  3. Los 9 meses y 10 días en las llanuras de Moab, al nordeste del Mar Muerto. (VICTORIA)


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