sábado, 7 de noviembre de 2015

DEUTERONOMIO: 1ª PARTE







1.TÍTULO:
La forma hebrea Debarim (“palabras”) es el título del quinto libro del Pentateuco. La Septuaginta, lo llamó Deuteronomio. El significado de este término griego es propiamente “segunda ley”, aunque esto no se debe de interpretar en el sentido de una ley diferente de la primera, es decir la “mosaica”, sino de una repetición de la misma.


2.VERSÍCULOS CLAVES:

         - 5: 29
  • 10: 12 – 13
  • 11: 26 – 28
  • 28: 1

¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”
Dt. 5: 29

Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?”
Dt. 10: 12-13

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.”
Dt. 11: 26-28

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Dt. 28: 1


3.MENSAJE:
EL MOTIVO VERDADERO DE OBEDIENCIA Y LA NECESIDAD DE OBEDECER.

4.PALABRA CLAVE:
No contiene.

5.AUTOR Y ORIGEN DEL LIBRO:

Deuteronomio es el quinto y último libro de Moisés. Su nombre significa “La segunda ley”. No es que contenga nuevas leyes, sino que las leyes dadas en el monte Sinaí, 39 años antes, aquí se encuentran analizadas y Moisés hace un comentario sobre ellas.

La llegada de los israelitas a tierras de Moab, al este del Jordán, señala el final del recorrido iniciado en Egipto cuarenta años atrás. Los adultos que dejaron Egipto y recibieron la Ley en Sinaí fueron cayendo uno tras otro, ninguno de quienes pertenecían a la generación del éxodo entrarían en Canaán, exceptuando a Caleb hijo de Jefone y a Josué hijo de Nun. Fue el castigo a Israel por su pertinaz rebeldía (como consecuencia de su incredulidad y falta de confianza en Dios).

En Moab, frente a Jericó, Moisés, el fiel guía, legislador y profeta de Jehová, comprendiendo que ya estaba muy cerca el término de su vida, se da cuenta de la necesidad urgente de repetir y exponer de nuevo la Ley, enfatizando su importancia. Es por lo que reúne al pueblo por última vez para entregarle lo que podría llamarse su “Testamento Espiritual”. Recordó los años vividos en común, instruyó a los israelitas acerca de la conducta que habían de observar para ser realmente pueblo de Dios y les advirtió que su permanencia en la Tierra Prometida dependería de la fidelidad con que cumpliesen los mandamientos y preceptos divinos.

Deuteronomio, es en realidad, una repetición de la ley que se encuentra en los libros que le preceden, aunque aquí la legislación está más extensamente interpretada, ampliada y aplicada.

Es evidente que el relato de su muerte, que se menciona al final del libro, fue escrito por otro autor, muy probablemente Josué.

6.EL ESTILO:
Es un libro de carácter normativo que pone de manifiesto lo que Dios requiere de su pueblo escogido. Toma la legislación de Jehová y la adapta a las condiciones de vida del pueblo. A través de él Moisés nos proporciona bastante historia. Contiene:

* Una serie de estatutos y decretos
* Algunas disposiciones complementarias,
* El nombramiento de Josué como sucesor
* Varias advertencias y exhortaciones
* El cántico de “Moisés”
* Y “las bendiciones a las doce tribus”.

Este libro es principalmente de oratoria. Moisés dispuso todo el contenido en una serie de ocho discursos. Estos discursos dieron por terminados los cuarenta años de deambular como peregrinos en el desierto. Y tienen lugar un mes antes de que Israel cruzase el río Jordán para tomar posesión de la tierra de provisión. Primero se dieron oralmente y más tarde fueron puestos por escrito. En ellos el orador recuerda constantemente a la gente el trato benévolo que han recibido de Jehová y les suplica correspondan a esa bondad de Dios dándole lealtad y amor incondicionales.

Deuteronomio tiene un carácter más personal, debido a que en el Sinaí, Moisés se limitó a transmitir lo que recibía de Dios, mientras que en Moab se expresa en primera persona, para que, en calidad de profeta, revelarle al pueblo la voluntad del Señor.


7.ANÁLISIS: 
 En este libro encontramos ocho discurso más la descripción de la muerte de Moisés que aparece en el último capítulo.

PRIMER DISCURSO: Retrospectivo

CAPITULO 1: al 4:43         

Este discurso es principalmente histórico y exhortatorio. Moisés narra a grandes rasgos las experiencias desde Horeb hasta Moab y exhorta a los israelitas a unirse a Jehová y apartarse de toda idolatría. Recoge:
  • El fracaso en Cades Barnea. Cap.1        
  • Sus peregrinaciones en el desierto. Cap. 2 y 3
  • La aplicación retrospectiva de todo aquello. Cap. 4: 1-40
  • Las ciudades de refugio. Cap. 4: 41- 43


Moisés hace un amplio resumen del grave quebranto que sufrió el bien común de la nación por los pecados del pueblo. Les reprocha el haber tomado la iniciativa por cuenta propia de enviar espías a Canaán, lo que demostraba su falta de fe en la palabra de Dios (los planes humanos prevalecieron más que la sabiduría divina), les censura por los pecados de que se hicieron culpables en aquella ocasión de desobediencia y rebelión contra la Ley de Dios y de suspicacia contra la bondad de Dios, esto revelaba un corazón incrédulo.


Curiosamente no fue el incumplimiento de algún mandamiento del Decálogo, ni el asunto del becerro de oro lo que les cerró las puertas de Canaán, sino únicamente su incredulidad. La incredulidad es el único pecado que puede provocar nuestra ruina, porque es el pecado que ataca directamente al remedio que Dios ha provisto.

Moisés relata brevemente la larga estancia de Israel en el desierto.


El principal objetivo de este discurso era persuadirles a que se mantuvieran estrechamente unidos a su Dios y dedicados a su servicio, y firmemente decididos a no abandonarle por ningún otro dios.

SEGUNDO DISCURSO: Análisis

CAPÍTULO 4: 44 al CAP. 26
.

  • Este es el más largo de los discursos.                       

  • Moisés reitera la ley civil, moral y ceremonial.
  • NOTA: Cap. 5: 2 “... Y no añadió más” mostrando claramente que los 10 mandamientos son completos y finales.
Este segundo discurso es principalmente exhortatorio y legislativo, siendo el más largo y constituyendo el núcleo del libro. Da un resumen de las leyes y estatutos civiles, morales y religiosos de Israel.

TERCER DISCURSO: Advertencia

CAPÍTULOS 27 Y 28



Instrucciones de cómo llevar a cabo la solemne ceremonia prevista para entrar en la tierra de Canaán.


Se les manda proferir bendiciones y maldiciones sobre los montes Gerizim y Ebal.

Había en Canaán, en la parte que después le tocó en suerte a la tribu de Efraín (Tribu de José), dos montañas cercanas la una a la otra, con un pequeño valle por medio, llamada la una GERIZIM y la otra EBAL.

Las seis tribus mencionadas en el versículo 12 (Simeón Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín) Habían de colocarse sobre el monte GERIZIM y, de cara a la montaña, las otras seis tribus (Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí) habían de colocarse de cara sobre el monte EBAL. Según la tradición rabínica, en el valle, lugar intermedio entre ambos montes, estaban los levitas en torno al Arca. Hecho el silencio, tras el toque de atención, los levitas habían de volverse sobre la multitud situada sobre el monte EBAL y pronunciar en voz alta una de las maldiciones registradas en el capítulo 27 y todo el pueblo sobre la cima y la falda de la montaña había de contestar: Amén. A continuación, habían de volverse los levitas hacia la multitud situada en la cima en la falda del monte GERIZIM y, pronunciar la bendición correspondiente, y toda la multitud situada allí había de contestar: Amén.

Es bueno hacer algunas de las observaciones en cuanto a este acto tan solemne:

    1) Dios mismo nombró las tribus que debían de colocarse sobre cada monte. Las seis tribus nombradas para refrendar las bendiciones eran todas de los hijos de las mujeres libres de Jacob (Lea y Raquel), porque a ellas les pertenece la promesa.
    2) A cada una de las maldiciones, el pueblo debía de decir Amén. Según los judíos todo el que responde Amén a un voto o juramento es como si él mismo hubiese pronunciado ese voto o juramento. Entonces ¿cómo podrían decir Amén a las maldiciones? La respuesta es Sí, porque Amén, no solo significa: Es cierto, que así será, sino también: Es cierto que así debe ser.
Después de ver la parte buena de las bendiciones en el capítulo 27, en el 28 encontramos el lado oscuro para los desobedientes. Si no guardamos los mandamientos de Dios, no sólo no vamos a participar de las bendiciones prometidas, sino que nos ponemos a nosotros mismos bajo maldición.

Las maldiciones aquí establecidas por Dios no son sin motivo, o por motivos ligeros, ya que Dios no busca adrede el hacernos daño ni le apetece estar de continuo enfrentado a nosotros. Lo que se menciona en este libro como motivo de maldición es:

1º Despreciar a Dios, rehusando oír su voz.
2º Desobedecer a Dios, no cumpliendo sus mandamientos.
3º Abandonar a Dios.


ZZZZZZ