domingo, 20 de abril de 2014

LOS CICLOS DE LA VIDA


LOS CICLOS DE LA VIDA
INTRODUCCIÓN
Entre las estribaciones de la Sierra de Gredos, es decir, los cordones montañosos secundarios que se desprenden de esta y la ciudad de Plasencia, en Extremadura (España), se encuentra la comarca de "El Valle del Jerte", por la cual pasa el río Jerte, afluente del Tajo. Este valle se encuentra enclavado entre los montes de Tras la Sierra y la Sierra de Tormantos. Recoge las aguas de los arroyos y fuentes convirtiéndolo en un paraíso botánico, digno de ser visitado y de disfrutar de los múltiples paisajes que ofrece. Este lugar ha sido históricamente el paso natural de Extremadura a Castilla.
Vista panorámica del Valle del Jerte en primavera

Lo más significativo de esta zona es el cultivo del cerezo. Con más de millón y medio de éstos árboles, en otoño, el valle se viste de colores que van del amarillo al marrón, dejando caer sus hojas hasta quedar completamente desnudos, preparándose así,  para el crudo invierno. Es en primavera, al desaparecer las nieves de las colinas, cuando aparece un manto blanco y aromático que cubre El Valle del Jerte, es el cerezo en flor, un regalo de la naturaleza que dura tan solo unos pocos días y que merece la pena contemplar.
El cerezo es un árbol muy bello no solo en otoño con su gama de colores ocres, sino también en  primavera cuando florece, y  en verano lleno de apetitosas cerezas.
Tiene una gran capacidad de adaptación, se trata de una especie muy delicada en cuanto a climatología, pero que tolera bastante bien el frío. A diferencia de otros frutos, si se recolecta con antelación no madura fuera del árbol.
Es de gran importancia para su mantenimiento y  producción una buena poda, cuya finalidad es la de conseguir una adecuada estructura y regular así su vegetación con el fin de iluminar el interior de la copa.
El momento oportuno para la poda es tan pronto se haya despojado de las hojas, o momentos antes de entrar en vegetación, ya que entonces cicatrizarán mejor las heridas.
Las cerezas son recogidas lo más maduras posible, porque el azúcar ya no aumenta después de la recolección.
También es importante saber que muchas variedades de cerezos para ser polinizados (fecundados) y puedan dar mucho fruto, necesitan de otro cerezo compatible, para que pueda haber una polinización cruzada, ya que su propio polen no les sirve.
Como todos los árboles frutales, el cerezo cada año completa su ciclo de vida. De tener que pasar un otoño despojado de sus hojas y sufrir una dolorosa poda, a tener que atravesar un crudo y largo invierno, luego, con los primeros rayos de calor, tímidamente, volver a llevar vida a sus ramas y que estas se llenen de flores y hojas nuevamente, para que cuando llegue el verano su exquisito fruto esté maduro y listo para ser un delicioso y rico alimento.


CICLOS DE LA VIDA ESPIRITUAL
Esta introducción ha sido para ilustrar y entender mejor lo que para el cristiano significan los diferentes ciclos de la vida espiritual por las que debemos atravesar. 
Cerezo en flor
Al igual que los árboles frutales, los cristianos vamos creciendo y madurando, y hemos de entender que no siempre en nuestra vida espiritual es primavera, es decir, no siempre las cosas son perfectas conforme a nuestro entendimiento humano. En esta etapa, nos sentimos llenos de gozo y alegría, sentimos la bendición de Dios sobre nuestras vidas de una manera especial, sentimos su protección y cuidado, los dones se desarrollan, la relación entre hermanos es fructífera y nuestra fe se eleva. Es el tiempo en el que la vida espiritual fluye como ríos de agua viva.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7: 38
Cerezas

Después llega el verano, tiempo de siega, también es un momento lleno de estímulo, porque vemos el fruto de nuestro esfuerzo. Dios nos es favorable. Es hora de trabajar en la cosecha y de disfrutar de ella, pero sin olvidar que también hay que guardar para que no falte el resto del año el alimento espiritual.



Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. Juan 4: 36


Cerezo podado
Tras el verano llega el otoño, una etapa por la que nadie quiere atravesar, pero que es muy importante, yo diría que incluso la más necesaria, ya que es aquí, cuando ya no brillamos, el momento idóneo para tener más intimidad con Dios. En otoño vamos perdiendo popularidad, vigor, y belleza aparente, despojados de todo, nuestro Dios coge las tijeras de podar y corta aquellas ramas que se han subido demasiado y puedan impedir que para la próxima temperada el fruto no sea accesible, también cortará todas aquellas ramas que impidan que la luz pueda llegar al interior, la poda en nuestra vida proporcionará equilibrio y una mejor y más abundante cosecha. Cuando estamos atravesando el otoño tenemos la sensación de que Dios se ha olvidado de nosotros, o que somos objeto de su castigo, da la impresión como si hubiéramos perdido la sensibilidad espiritual de antaño, y nos sentimos tristes, secos, sin vida... pero la realidad es muy diferente, la savia sigue estando ahí, en estado latente, solo que Dios está cuidando y transformando nuestra vida y lo hace en la intimidad, quitará lo que no sirve, y nos dará nuevo vigor. Ahora toca sufrir por un tiempo y confiar en nuestro Padre Celestial.
Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas. Isaías 18: 5  
Cuando acaba el otoño, y la poda se ha realizado satisfactoriamente, queda por delante un frío invierno de largas y heladas noches y apenas pocas horas de luz durante el día. Ahora si que parece que vamos a morir, pero no es así, la savia está a buen recaudo, esperando el tiempo propicio para brotar de nuevo y llevar vida. Así deben ser los inviernos en la vida del creyente, el Espíritu de Dios en nosotros no está muerto, el alimento espiritual almacenado nos servirá para que la fe no se extinga. Es el ciclo más crucial en la vida del creyente, en el que debemos aprovechar para pasar más tiempo con nuestro Dios, aprender a conocerle y a escucharle, es el tiempo de abonar nuestra vida espiritual con oración, e intercesión, no desmayando, sino perseverando a medida que se acerca el buen tiempo, para que con los primeros rayos de calor, la vida contenida en nuestro interior pueda resurgir con mayor fuerza, florezcan los dones y llevemos fruto en abundancia.
Vista invernal en el Valle del Jerte
No se en que ciclo de la vida espiritual te encuentras, sea cual sea, no olvides que Dios está contigo, no te dejará ni te abandonará, siempre estará a tu lado aunque no puedas verle o sentirle, solo guarda tu fe, más preciosa que el oro, y confía que nuestro Padre es poderoso para darnos victoria en todas las pruebas por las que tengamos que pasar.
Para la Iglesia de Cristo también está llegando el buen tiempo, el invierno está casi acabado, y todo ese paisaje desolador de ramas y troncos secos comenzará a reverdecer. Es el tiempo de Dios para su pueblo, pronto ese valle seco se cubrirá de flores. Es el tiempo en el que la bendición y la gracia de Dios va a cubrir la tierra y traer sanidad espiritual para todos los que tengan hambre y sed de justicia, para los pobres de espíritu, para los que sufren, los que se sienten encadenados, ... se acerca el tiempo para la Iglesia de Cristo de anunciar a todos las Buenas Noticias de que la misericordia de Dios nos es propicia.
¡¡Una primavera que anuncia un año lleno de cosecha para el Reino de Dios!!

Paisaje primaveral en el Valle del Jerte

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Lucas 4: 17-21

Es nuestro deseo que la Gracia y Misericordia de nuestro Dios alcance tu vida, y seas transformando por el poder del Espíritu Santo en una nueva criatura y que la Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento esté siempre sobre ti y tu familia.  

1 comentario:

  1. Es bueno saber que los otoños e inviernos en nuestra vida no son síntomas de fracaso o de inutilidad, sino tiempos de renovación interior, de una mayor intimidad con nuestro Dios para volver a resurgir con nueva savia.

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